
No lo voy a hacer largo, porque el post no se trata de la “cita-salida” no oficial que tuve con el cancherito ayer a la tarde en el cine (el músico- argenmex que ya había contado aquí) ni de cómo salió, ni nada. Si no de la vergüenza que pasé, para variar y no perder la costumbre.
Acordamos en que nos veíamos en el cine, él pagaba los boletos y yo la dulcería (que pasa a ser lo mismo, es un robo a mano armada comprar unas palomitas de 55 pesos) Yo pedí un café frio sin ningún topping y el pidió solo un muffin de chocolate. Extendí un billete de 500, a lo que la hipopotama que atendía me pregunta que si no tengo cambio, eran 80 pesos, le dije que no, y en venganza, la celulítica me dá de cambio 6 billetes de cincuenta, cinco monedas de diez, diez monedas de cinco y los veinte pesos que faltaban, me los dio entre monedas de 1 pinche peso y de cincuenta centavos.
El cancherito atendió un llamado y se separó dos pasos de donde estábamos. Mientras que me servían el café, yo con mis manitas de T-Rex y/o skipy (he de decir que soy pequeña, por ende mis extremidades y falanges lo son igual, no tampoco estoy pal' circo) trataban de aferrar el kilo de monedas que la estúpida me había dado, enrolladas como en bultito con los billetes, haciendo equilibrio con la derecha para abrir la cartera y cual maquinita de Jackpot vaciar el “cambio” q me habían dado, agarrando los boletos que el cancherito había dejado ahí botados y mi tarjeta para acumular puntos.
Me dan el café, y yo seguía medio inmovilizada con la izquierda ya acalambrada por el esfuerzo de aferrar entre mi meñique y mi pulgar esas pinches moneditas de 50 centavos que no sirven para un carajo. Soy una estúpida, no sé, estaba nerviosa, apurada o algo, el chiste es que había logrado descargar la mayor parte de las moneditas, y me quedé con unas cuantas en la mano para tomar el café. Cuando pongo mi mano encima para arrastrar el vaso, se escucha ¡FLOP! ¡FLOP! ¡FLOP!..sí....se me cayeron las monedas adentro del café. ¡A parte no tenia crema batida para amortiguar la caída libre de las monedas al fondo del vaso!
Yo fui la unica que se dio cuenta, creo que la gordita dulcera también, pero se hizo la que no vio nada o se aguanto las ganas para no cagarse de risa en mi jeta. Justo el cancherito cuelga, toma su muffin y me dice “ ¿vamos”? He de decir que íbamos muy apurados porque la película tenia 5 minutos de empezada.
Mi vaso de café pesaba, no sabía si cagarme de risa, si regresarme a decirle al dulcerito que me diera otro vaso, si decirle al cancherito lo que había pasado, correr por una cuchara...o sea no había opción, iba a quedar como una teta con cualquiera de mis posibilidades. De todos modos los dos segundos que pensé en mis opciones, ya habíamos llegado a la sala...o sea too late para actuar-
En lo que corría la película, pensé en hacer como que se me caía el café, igual a = ESTUPIDISIMA, pensé en dejarlo intacto y tirar los 30 pesos que costaba el café, más mis 33 que ya estaban adentro del vaso. Así que decidí aflojar el esfínter, y dije “ ya está....¡qué más dá tómatelo así y cállate!” pero a cada trago que le daba, en lo único q pensaba, es si el café podía provocar corrosión en las monedas, si estas, al estar al contacto con la leche empezarían a soltar el zinc o el níquel con las que están hechas y yo podía morir de un paro cardio-respiratorio en ese justo momento, o si el aluminio y cobre me podrían provocar una embolia.
Después de casi medio vaso de chaquetearme con mi próxima muerte, decido sacar las monedas, no podía seguir exponiendo mi vida a la ingesta de alpaca, niquel, zinc y cobre. Tomo el vaso, me acomodo dándole la media espalda al cancherito , disimuladamente meto mi garra de T-Rex al vaso, hasta casi el codo, y se empezó a derramar todo el café. Putée mil veces por dentro, saque la mano endulzada, pegajosa y obvio mal oliente y sin las putas monedas y me di por vencida. Me resigne a morir ante una intoxicación letal que iba a paralizar mis pulmones y colapsar mi sistema nervioso.
Jamás conté con que el cancherito astuto me dijera “ ¿me das de tu café? ¡¡¡¡¡QUEEEEEEE!!!!!!!!! ¡El cuarto que quedaba de café era para rescatar mis monedas y mi dignidad! ¡Y ahora le tenia q dar el vaso! Me quería morir.
¿Qué explicación tenia que darle cuando, literal cargara el vaso con las seis monedas dentro? ¿cuando su boca tocara una de las monedas que viajaban con la leche y el café directo a sus intestinos? ¿Qué podía decirle “no, no te doy"? ¿hacerme la que no lo escucho y de un trago zampármelo? Lo único que se me ocurrió para salvarme fue decirle “sabe horrible” con la intención de que desistiera, pero no, el cancherito dice...” bah, no importa me dio sed, si no te importa dame “
TRAGAME BUTACA, quería que en ese momento, sonara la sirena de incendios para pararme corriendo y aventarle el vaso. De reojo y en cámara lenta vi como poco a poco el liquido bajaba por su garganta y sí, las monedas de 2.8 cm de diámetro no corrieron pero se quedaron estancadas en el vaso. Sólo vi que se ponía el vaso a la altura de los ojos y lo movía incrédulo. A los dos segundos termino la película, yo seguía haciéndome la tonta, hasta q me dice: “ ¡miraaaaaa , miraaaa lo q hay en el vasoooo! ¡Hay DINEROOO!!!! Son monedassss!!! ¡¿Pero que es estooo!? ¿De dónde salieron, no puedo creerlo?
He de decir que el tipo estaba cagado de la risa, y yo por ende, me meaba de risa pero de los nervios, a esas alturas no le iba a soltar la historia de las putas monedas y de mi posible intoxicación y de ser culpable de su muerte por ingesta de zinc y cobre, y de que mi mano estaba pegajosa y olia a leche, y de que no supe qué hacer por que sí o sí, iba a quedar como una pelotuda, a esas alturas ya no valía nada. Así que me quede callada, siguiendo el juego de la incredulidad. Lo invite a no reclamarle a nadie de la dulcería, concluyendo que nos podrían quitar esos 33 pesotes. Que mejor se pusiera feliz, que que suerte la de nosotros que habíamos encontrado dinero en un café. ¡Yei! cachiing, cachingg, ¡jackpot! (¡mierda!)
Está de más decir que obvio se clavó mis 33 pesos y con eso pago el estacionamiento. Aclaro que el dinero me vale madres , era la pena de que no pude hacer nada y de quedar como todos los adejtivos naquiles arriba descritos. Él no paro de sacar teorías y conclusiones de cómo putas las monedas llegaron ahí, se le hizo una situación “ once in a lifetime” y yo, le seguia la corriente.
ÉL:
nunca me había pasado esto, no lo puedo creer, ahora que le cuente a todos
YO:
querido, acostúmbrate, la gente q suele estar conmigo le pueden pasar cosas inverosímiles, y no es joda, no eres tu, soy yo.