
El sábado pasado tuve a mal organizarle un Baby Shower a una de mis mis mejores amigas. Las dos, siendo perfectas anti-festejos de ese tipo de ridiculeces como "atínale al diámetro de la panza" "gatea y toma un biberón con refresco" o peor "concurso de canciones de cuna", queríamos hacer algo menos elaborado pero sin dejar pasar el día tan desapercibido.
Se me ocurrió buscarle un lugar céntrico, agradable (según yo) y que no tuviéramos dificultades de nada. Pensé en el Hotel Condesa DF como método de acción para la puesta en escena que supone un baby shower es. Unicamente desayuno con sus amigas más cercanas, echar el chisme y tomar café por un buen rato.
Con tiempo suficiente hablé para hacer la reservación pertinente al "Patio del Condesa DF" para quince personas a las 10:30 am. Muy amables la confirmaron diciendo que nuestra mesa estaría lista.
Muy puntuales cuales buenas organizadoras llegamos poco antes de las 10:30 am, y ya había tres mujeres más esperando la mesa. Sí, en efecto nuestra mesa no estaba lista, aun cuando el hotel lucía casi desierto a esa hora llegó el capitán para decirnos que nos habíamos equivocado, que nuestra reservación era a las 8:30 am. ¿A qué decerebradas se les va a ocurrir citar a la gente a esas horas malsanas de la madrugada?. Nos ofrecieron asiento mientras ponían a cuatro meseros en chinga a arreglar nuestra mesa, la cual debería de haber estado lista a las 10:30 am. Esperamos alrededor de 10 minutos y la gente seguía llegando y todas en bola paradas en la entrada de el lugar.
Para no hacernos desmadres con las cuentas, y por acuerdo de todas, decidimos tomar el bufette para que a nadie le hicieran de chivo los tamales ni le dieran gato por liebre. Muy ordenadas y hambrientas llegamos a una mesa de buffete de no más de 2 metros de largo con una cantidad tan escuálida de alimentos que me dieron ganas de soltarme a chillar ahí mismo.
La mesa únicamente tenía: panqué de platano, diferentes tipos de pan como mini bagels, mini chapatas, mini baguettes. Dos tipos de mermeladas únicamente, dos tipos de jamón únicamente, dos tipos de queso únicamente (manchego y panela), dos tipos de jugo únicamente: toronja y naranja. Un refractario con huevos cocidos. Un platito con 7 rodajas de jitomate, un platito con 10 láminas de salmón, fruta como fresas y zarzamoras nada más. Un bowl con yugourt natural y otro bowl con granola. Y hasta ahí le paramos de contar si de alimentos fríos se trata.
En cuanto vi al cheff paradito jetón y grosero atrás de un anafre más chiquito que el que yo tenía cuando los reyes magos me trajeron mi "Anafre Lilly Ledy" escuché con profunda tristeza "sólo se hacen quesadillas de hongos y de queso". ¿No huevos revueltos para mí?
Paradas ahí la mayoría de nosotras con cara de "¿ahora que chingados me invento para desayunar con esto"? se terminaron los platos, voló casi todo y algunas nos tuvimos que esperar más de 7 minutos a que el cheff paradito, jetón y grosero regresara con más comida y utensilios.
¿Por la estratosférica cantidad de 180 pesos tengo que aguantar esta comida espantosa? Les aseguro que la comida tiene mejor calidad en un campo de refugiados o de homless, los vagos comieron mejor que nosotros y ahí no cobran esa cantidad ridícula por la grosería de alimentos y servicio que ofrecen.
Para haber sabido las hubiéramos citado en el hostels que está en el centro de la ciudad, frente a la catedral donde por 20 pesos la comida es la misma ¿huevos cocidos? ¿de verdad?. O al mercado de Coyoacán, por lo menos ahí sí tienen quesadillas de chicharrón prensado.
Buen buffete el de el Sheraton por lo menos la cantidad que pagas por desayunar ahí es proporcional con una sola mesa de postres, una sola mesa de alimentos calientes, una más con alimentos fríos, y una más con bebidas.
Pero eso sí, te dan sal de boutique, esa que viene en grano y la tienes que machacar como puedas antes de espolvorearsela a tus alimentos. Pero eso sí, son Pet Friendly y las narices de todos los canes que andan por ahí vienen a olfatear tu precario desayuno.




