25 julio 2014

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Burla: Acción, ademán o palabras con que se procura poner en ridículo a alguien o a algo.

Envidia: Tristeza o pesar del bien ajeno. Emulación, deseo de algo que no se posee.

Extrañamiento: Echar de menos a alguien o algo, sentir su falta.


Hay un lugar muy recóndito en nuestros horribles corazones donde nos gusta burlarnos y apedrear a nuestros examigos, exnovios, exjefes, exloqueseas porque cada que lo hacemos, las malas personas liberamos endorfinas al reírnos de ellos.  Dentro de cada uno de nosotros vive un bicho que exige ser alimentado y que, con el tiempo, se va apaciguando o no.

La terapeuta de un amiga un día le preguntó que por qué disfrutaba burlarse de alguien, a lo que mi amiga sabiamente respondió: porque quiero y porque puedo. Me parece que al burlarnos de alguien que ya no es nada de nosotros, también nos burlamos de nosotros y claro que consideramos un error haber estado en ese lugar con esa persona por esa cantidad de tiempo.

Bastardear a alguien sin control, en público o solo con tu selecto grupo de amigos, no es una manera de sentirse mejor que el bastardeado, es únicamente un momento de risas. Dejemos a un lado la mentira de “le tienes envidia”. No. No es envidia, es burla. Hay una diferencia enorme. Si me río de ti no te envidio nada. Me das risa. No es maldad. Es risa. Y esto es una balanza universal, por cada burla que yo hago hay otros diez que lo hacen de mí. Qué tranquilidad, al menos el karma está equilibrado.

La frase prostituidísima de “ten una vida y deja de ver la mía” es de una señorita de colegio de monjas con las nalguitas apretadas. Otra vez, todo mal. No. Sí tenemos vida, todos. Sólo pasamos a tu perfil de FB para reírnos de tu horrible vestido de novia. No te envidio porque esté soltera. Tu vestido de novia es horrible, esté yo casada o no. No quiero tener las tetas operadas como tú, no porque no tenga dinero para pagarlas, es que a ti te quedaron mal hechas.


No te extraño, me burlo. No quiero ser como tú, me burlo. Cuando logremos entender lo vacío y lo constante de esta acción dejaremos de pensar que la gente que se burla de nosotros son seres inferiores o seres que nos extrañan o están ardidos. No. Solo se burlan de ti. O de mí. O de los dos. En el fondo seguimos siendo esos niños de doce años que nos reímos cuando a alguien le bajan los pantalones en medio del salón de clases y después de un rato lo dejamos ir.


El burlado al verse reído por alguien más, su defensa siempre será un "me tiene envidia". Estoy segura que a mí nadie me envidia, no quieren mi vida, ni mi cara, ni mi cuerpo, ni mi coche, ni mi trabajo, ni a mi novio, sólo se ríen de mis malas desiciones, de mi malos días, de mis malos comentarios, de mis desafortunados encuentros con la vida, es eso sólo se ríen un rato.

Me burlo de lo que dices, de lo que haces, de cómo te vistes, de cómo bailas, de tu cara. Y no es que yo lo haga mejor. No. Solo me burlo. Basta. Me río de ti. No hay trasfondo, no hay boquetes psicológicos, no hay envidias ni extrañamientos.. algún día te tocará a ti reírte de mí. Disfrútalo.


Y de acuerdo a la RAE: No siento tu falta, no quiero algo que es tuyo, solo procuro ponerte en ridículo.

Veo que todavía me extrañas.

07 julio 2014








La pesadilla de cualquier freelance es que pasen meses y meses y sólo escuches: “aún no está tu pago”, “la próxima semana sale”, “aguántame tantito es que no nos han pagado”. Esa y muchas otras frases del terror son las que a diario escuchamos nosotros, los que trabajamos de palabra, de buena onda, de cuates. No voy a generalizar y decir que siempre pasa, no. No a todos nos pasa y no siempre sucede pero sí es frecuente.

Yo he trabajado en oficinas normales donde tienes tu sueldo sí o sí, haya trabajo o no, te hayas hecho güey una semana o no. La felicidad de saber que cada quince días te pagan es algo incomparable. Pero también la felicidad de trabajar a tu ritmo y donde quieras y como quieras también tiene su cachito de cielo.

La pesadilla empieza con esas empresuchas semi formales que juegan a tener una oficina y la realidad es que son unos chacalones cabalgadores de tu dinero. Sí, de TÚ dinero. De un trabajo que ya hiciste, que ya entregaste y que ellos, por su lado, ya cobraron. Esos grandes chacalones aprovechan sus artimañas contadorezcas para retrasar tus pagos lo más que pueden. Y eso es la primera seña de que estás trabajando con una empresa informal, que por ende tiene dueños informales. ¿Por qué querer trabajar con esa gentuza?

El tema se presta para hablar horas de impuestos, de facturas, de días de pagos, de la informalidad para pagar y tú para cobrar. ¿Cuántas veces nos hemos dejado maltratar por estos chacalones y no armar un escándalo con tal de que nos paguen? Muchas, o en mi caso, fueron bastantes las que me tuve que tuve que aguantar la ganas de mandarles a mi tío Tony Soprano para que les dieran una calentadita y me pagaran.
(Sigo teniendo una factura de hace un año donde me deben $6,000.00). También he tenido que mandar mails con el título “Cadena de Oración para que me pagues”.

Así que, en base a mi propia y amarga experiencia (no todas), y la de mis otros conocidos y amigos freelanceros hice una lista de por qué fallas y por qué te fallan.

1)   Respeta tu trabajo: si eres diseñador haz diseño. Si eres escritor, escribe. Si eres contador, cuenta. Si eres traductor, traduce. Si eres stripper, baila. No aceptes trabajos que no te competan sólo por ganarte unos cuantos pesitos. Si eres corrector de estilo no tienes por qué andar haciendo campañas publicitarias. No eres un “chambitas”, eres especialista en algo, enfócate en trabajar con empresas y gente que necesiten de lo que sabes hacer. No digas que sí puedes hacer una página web cuando apenas sabes usar Word. El resultado será un desastre y tú quedarás como  un mediocre. Quedas mal tú y haces quedar mal a tu cliente (con su otro cliente).

2)   Que todo quede por escrito: Sabemos que tu palabra y de la gente que te está contratando vale mucho, pero ¿por qué dejarla sólo en palabra? No está de más que terminando la plática de trabajo, tú mandes un correo a todos los involucrados y hagas una minuta de esa junta. En qué quedaron, los tiempos de entrega y sobre todo LOS PAGOS. Así, el día de mañana tendrás un respaldo ante cualquier eventualidad que suceda. Sobre todo cuando NO TE QUIERAN PAGAR (o no puedan). En un mundo ideal pedirías el 50% de anticipo y el otro 50% al finalizar el trabajo. Ya sé que es muy engorroso escrbir y escribir correos, pero hazlo y pide que te confirmen de recibido (hay una opción en tu mail que te avisa cuándo y a qué hora abrieron tu correo). Las palabritas y los ventarrones se llevan muy bien y no queremos que nos suceda el: "yo nunca te dije eso", "yo no te pedí eso". ¡Ahí está el mail que te mandé!

3)   Cumple con tus días de entrega y contéstale siempre a tu cliente, aunque sea para pedirle más tiempo y exige una retroalimentación de comentarios. Nunca falta que al final tu cliente te diga “es que eso no era lo que habíamos pedido”. Conforme avances, ve pidiendo opiniones. No hagas las cosas por tu propia cuenta y tomes decisiones que no te corresponden. Y así como tu cumples, exige lo mismo de regreso.

4)   Que te paguen (lo más importante). Olvídate de los amiguismos, de los buena-onda, ya hiciste un trabajo…QUE TE PAGUEN. Muchas veces, por no perder el contacto o porque ellos mismos nos recomienden a otros lados, nos aguantamos las ganas de incendiarles las oficinas porque llevan un mes sin pagarte, pero ¿qué más da que no lo hagan? (darte más trabajo o recomendarte) Tienes muchas otras opciones (como tirarte de un puente, por ejemplo).

5) Investiga con quién vas a trabajar: Antes de decir que sí, no está de más preguntar a conocidos qué tal les ha ido con esa empresa o persona. Si ellos te investigan ¿por qué tú no lo haces? Puede que te estés salvando de meterte en un lío laboral enorme. Métete a Profeco, ve cuántas demandas tienen y por qué razones. Checa sus páginas de FB y TW, ve los comentarios que la gente les pone. Usa tu juicio, y tu intuición.   

 
 Nos falta un montón de educación freelancera, tanto para los que empleamos como para los que nos empleamos de esta manera. Al final, las historias de terror las escuchas diario: “Nunca me contestan”, “Tengo dos meses esperando mi pago”, “Que la próxima semana les llame”. Al final, somos uno contra una empresa o un contacto que exige un montón y al final lleva tres meses sin pagarte. Pero no dejes de molestar. Si no te pagan por bueno, te pagan por terco. Y al final, no te están haciendo un favor

Muchas de estas empresas aprovechan alargar y cabalgar con tu dinero para darle preferencia a otros pagos donde saben que si no los hacen se los atoran. ¡Ah, verdad! A Volkswagen sí le pagas porque si no te manda a Saul Goodman, pero al freelancero déjalo que se espere, primero tenemos que quedar bien con alguien más. El chacal siempre verá primero por sus necesidades que por las tuyas ¿tú por qué no lo haces?

Ojo: esto no solo aplica para freelancer, también puede aplica hasta cuando estás trabajando de lunes a viernes en una oficina. 

Como freelancer he tenido experiencias terribles, pero también otras bastante satisfactorias, así que no todo es malo. He aprendido a no tener miedo para cobrar mi trabajo y sobre todo a usar mi intuición para aceptarlos sin dejarme llevar por ilusiones que cuando te las platican se escuchan bien bonitas pero cuando las vives son una puta pesadilla.

Yo siempre preferiré emplear a alguien que respeta su trabajo, porque si lo hace con el propio, lo hará con el ajeno.

Y respetaré mucho más a alguien que sí cobra su trabajo.

Si alguien tiene más tips de Cómo ser Freelance y no morir sin que te paguen, sus comentarios son bienvenidos. 

Cómo ser un freelance y no morir sin que te paguen.