26 abril 2011


Mi primer Vive Latino fue ése, el primero, el desorganizado, al que pocos fuimos (pocos en comparación a la cantidad de gente que va hoy). Ése donde el TRI cerró, Julieta Venegas aún no se depilaba las cejas, La Castañeda salió a mezclarse con la gente en zancos y disfraces, Julio Revueltas, Danza Invisible, Santa Sabina, Tijuana No, Illya Kuryaki, La Ley y La Maldita son los únicos que recuerdo.

Ahora que lo veo atrás, que suerte la mía haber visto a Rita viva y de pie en el escenario, a Dante Spinneta y Emmanuel antes de que terminaran, a Danza Invisible mientras yo cantaba "sin aliento estoy rodeado de calor, escucha, tengo que respirar". Y ver a la mítica banda El TRI donde sabía que era el único lugar a donde podría verlos sin arriesgar mi físico en un local de Sta. María Tuyecualgo o algo así.

Si conté brevemente mi paso por el primer Vive Latino es sólo para recordarme por qué regresé esta vez. Por cuestiones de trabajo en primera (aunque no lo crean) y para reivindicarme con el rock en español. ¿Por qué perdí el contacto con él? no lo sé, puede que haya sido un poco de decepción (personal, claro está), cuando bandas como Soda Stereo, Caifanes, La Maldita, Kenny y los Eléctricos, Radio Futura, Neon, Santa Sabina, Fobia, Las Víctimas entre tantas otras salieron de escena. Hoy reivindico mi abandono por la música en mi idioma y retomo el amor que le tenía como hace unos cuantos ayeres. Recuerdos, siempre recuerdos.

Después de doce años regresar a ver a bandas como Fobia, Caifanes, Babasónicos, Charly García, La Mala Rodriguez, Enanitos Verdes, me recordó cuando la música te la ganabas, cuando costaba esfuerzo tener un disco entre tus manos y lo apreciabas tanto que lo ponías una y otra vez, te sabías todas las canciones, te las aprendías de memoria. La música era un premio y un lujo que tus papás costeaban, cuando juntabas tus domingos e intercambiabas cassettes con tus amigos. Será por eso, no lo sé, pero es una teoría.

Mi reivindicación empieza ahora con bandas como Enjambre, Los Bunkers, Los Liquits, Los Daniels, Nortec y Bengala que fueron a las únicas bandas que pude ver esta vez. Ellos reafirmaron mi gusto, mi sorpresa, y mi asombro por la música que se hace en mi país, en mi continente, en mi idioma y que ahora con solo un click puedo tenerlos y lo agradezco infinitamente.

El Vive Latino a pesar de los años ha perdurado, ha crecido, ha tomado importancia a nivel mundial, nos guste o no. Primero nos quejamos porque después de Queen se nos cerraron las puertas a los conciertos, después Rod Stewart y Bon Jovi intentaron abrirlas de nuevo sin mucho éxito y México pedía ser tomado en cuenta. Ya somos tomados en cuenta, mucho más de lo esperado ¿entonces qué más necesitamos?

Vivo en el país de la queja constante, si hay festivales porque hay, si no hay, porque no hay ¿quién nos entiende? Ahora podemos seguir hablando de un Vive Latino (que los primeros años nadie creía en el) que puede durarnos muchos más, y que es una plataforma valiosa e importante para toda esa música que hoy es independiente, si no es aquí ¿en dónde más?

No puedo dejar de mencionar a aquellos que sus lamentables y patéticas quejas continuas me aburrieron con ¿por qué si es un festival latino traen a The National, The Pinker Tones, Jane's Addiction y The Chemical Brothers? ¿Otra vez lo repetimos o ya nos quedó claro? Porque hoy, el Festival más significativo de Latinoamerica es escenario importante para este tipo de bandas, que más allá de "hacernos un favor al venir" lo que hacen es darle mucho más relevancia, valor y sustancia a lo que se hace en México por y para la música. ¿Los gringos se quejarán de que bandas como Molotov o Café Tacuva vaya a tocar a USA? ¿Los ingleses se quejarán de que Rodrigo y Gabriela o La Polka Madre se hayan presentado en Glastonbury?. Paremos un poco.

Quiero terminar este artículo y a la vez quisiera hablar de tantas cosas, darles una reseña, pero ¿para qué? hay muchas y mejores que las que yo podría hacer ¿qué les pondría, el set list? ya lo pusimos minuto a minuto en el twitter. Yo prefiero hablarles de la música, de ese por qué más de 70 mil personas nos conmovimos con Caifanes (y de nuevo viene la negatividad de miles con "que hueva la reunión de Caifanes, Saúl ya ni canta, que si hace años eran malos ahora son patéticos" queja, queja, queja). Quiero pensar que todos los que hablan así de una reencuentro tan importante y de una banda que marco un antes y un después dentro de la historia de la música mexicana es porque ninguna de sus canciones los representa dentro de su cronología musical personal. Pero para eso es la música, para tenerla por etapas, por generaciones, por ciclos, por momentos que nosotros hacemos especiales para no olvidar lo que fuimos.

Hoy los que hablan así de Caifanes es porque no tuvieron un viaje en carretera escuchando "vamos a dar una vuelta al cielo para ver lo que es eterno" , no se enamoraron y cantaron "tiempo, detente muchos años", no se pusieron una peda cuando le dedicaron a una chica "voy detrás de ti como nunca nadie andará", nunca lloraron un corazón roto con "hay veces que quisiera ahogarte en un grito" no se quedaron en una fiesta a riesgo de una regañada cantando "y vienes desde allá donde no sale el sol donde no hay calor".

Todos tendrán su momento, hoy a los que aman a Babasónicos en muchos mañanas recordarán su viaje a carretera con "algunas noches soy fácil" y la generación de atrás les dirá patéticos y veremos como defienden sus recuerdos. El rock de ayer con Caifanes se hizo presente, el rock de hoy lo tienen los Babasónicos.

¿Y qué fue todo esto? Una página más en nuestra vida musical, algo más que podamos contar ¿y que no somos si no memoria? Para eso es la música, para marcarnos y no olvidar lo que fuimos y lo que no fuimos también. Es cierto que el mundo después de 12 años ha cambiado, la música también y yo junto con el. ¿Mejor o peor? ninguna de las dos, solo somos diferentes.

Si escribí esto, es con el fin de recordarme que hoy me reivindiqué con la música que se hace en mi país. Con el rock mexicano / latino, a ese que le debo tanto, hoy te lo pago así.

Artículo publicado para Rock In Motion

Yo al rock le pago con letras.

24 abril 2011

(Dedicatoria del Mugrosito a su hoy esposa en su primer libro)


El mugrosito estudió conmigo la primaria. Era el típico que
siempre sacaban de clase por imitar a la miss gorda de español bailando ballet, el que rompía de un zapatazo las lámparas del salón, el que hacía comics en la clase de geografía, el que siempre se reía de todos y de el mismo, al que expulsaron de ocho escuelas. Ese es el mugrosito. Es de esas personas que aunque pasen los años te acuerdas de el diciendo "yo tenía un compañero de escuela....." y el mugrosito vendrá a tu mente.

Creció y decidió ser escritor. Su papá le catafixeó un coche, estudios en la universidad que él quisiera, manutención asegurada por cinco años con tal de que no se dedicara a las letras. El mugrosito vendió hasta su colchón, trabajó en un bar
de mala muerte en el centro como garrotero con tal de sacar ese boleto dorado que lo llevaría a otro continente con la idea de ahorrar en libras esterlinas, regresar y ponerse a escribir.

Un día tomando la orden de dos ingleses mamones con el típico: "guat do iu guan tu drin" uno de ellos lo tomó de la
muñeca y no lo soltó hasta que el mugrosito se subió a un avión con destino a México. Sí, aparte de expulsarlo de ocho escuelas, lo expulsaron de el Reino Unido. No cualquiera.

Regresó a la misma mierda de siempre, a escuchar el reproche de sus papás y los cuantimiles "te lo dije" de su entonces novia, Finlandia.
Regresa a trabajar atrás de una barra que era lo único que sabía hacer, servir cospomolitans,
daikiris, parís de noche, aguantar insultos de borrachos y salvar a señoritas en apuros de algún coscorrón cabaretero cuando había desmadres. Finlandia y él juntando esfuerzos se van a vivir juntos con una cazuela, dos vasos desechables y un colchón. Para poder comprar unas cortinas el mugrosito acepta trabajar en un putero donde el sueldo que tenía como barista se le iba a triplicar trabajando junto a un mural de tangas disecadas donde cada "muchacha" nueva las dejaba colgadas para el recuerdo del lugar.

Finlandia harta de las ausencias físicas y nocturnas de jueves
a domingo y harta de las ausencias presenciales de lunes a miércoles cuando el mugrosito se ponía a escribir y a estudiar, le vacía el departamento llevándose la cazuela, las cortinas nuevas y le deja su vaso desechable pero se lleva el suyo y lo abandona a su suerte. "Consíguete un trabajo de verdad, deja tus tonterías de ponerte a escribir, cómprate un traje, y cuando tengas bien definido lo que quieras hacer me buscas, a ver si sigo estando". A lo que él le respondió: " mi trabajo nocturno me ayuda a pagar mi trabajo diurno, yo voy a escribir, déjame escribir y estar contigo". Finlandia nunca entendió el amor por las letras y dejó que él siguiera escribiendo pero ya sin ella.

Sobra decir que al Mugrosito se le rompió el corazón, que nunca más volvió a buscar a esa mujer pese al dolor que le provocaba ya no tenerla cerca. Siguió con su trabajo de
barista, de su hombro seguía colgado un trapo húmedo y perfeccionaba su técnica en hacer martinis. El Hard Rock de Cancún se volvió famoso por sus martinis hechos a la perfección donde con uno de ellos conquistó a Martha mandandole una nota diciendole: "esto no es un martini, es un flirtini, me gustas". Martha y él se enamoraron pese a las distancias, pese a los dos, pese a el trabajo nocturno, pese al pasado del Mugrosito. "Antes de que te enamores de mí Martha, quiero que sepas que si trabajo como barista es porque así me puedo mantener pegado a las letras, quiero escribir". Martha le dijo "yo voy a trabajar por los dos, siéntate a escribir, yo veo como le hago y nos voy a mantener, escríbeme el libro más bonito que alguien haya escrito y yo me encargo de que no nos falte el café por las mañanas, haz lo tuyo y yo hago lo mío, si eso me toca vivir contigo, lo haré de mil amores y por mil vidas".

El Mugrosito ante tal acto de amor revolucionado se puso a construirle a Martha un mundo lleno de letras, le leía por las noches lo que había escrito en el día, las bolsas de basura
se llenaron de colillas y granos de café, y la casa y la cama se inundaron de amor, también de peleas y desacuerdos pero jamás de reproches.

Le pagó en amor con un premio internacional de novela, un premio internacional de novela Carlos Fuentes y un premio de
novela Rosario Castellanos. El mugrosito le pagó en letras a Martha, esa mujer que lo sostuvo, creyó en él pese a todo, le llevó de comer, lo escuchaba en las madrugadas teclear con fuerza, se sentaba con él los domingos a revisar textos a darle su opinión mientras tomaban el café que ella llevaba a casa. Hoy el mugrosito es editor en jefe de una revista de circulación nacional, tiene una hija hermosa con Martha y cumplió su palabra que tuvo desde niño. Ser escritor.

Hoy, al escritor y a mi amigo en el día del libro le dedico yo unas letras, a él ya su historia llena de puntos, comas, diálogos
internos. A ese amigo que re encontré en el 2009 al que le llamo para llorar cuando no me sale una línea del mío y entonces con amor y paciencia me recuerda por qué escribo y por qué tengo que seguir haciéndolo.


(Dedicatoria del Mugrosito a mí, su amiga, en su tercer libro)

Esta es una historia de tres libros y un gran amor. Ese amor que sostiene todo.

De tres libros y un amor.

04 abril 2011

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