24 abril 2011

De tres libros y un amor.

with 6 comentarios
(Dedicatoria del Mugrosito a su hoy esposa en su primer libro)


El mugrosito estudió conmigo la primaria. Era el típico que
siempre sacaban de clase por imitar a la miss gorda de español bailando ballet, el que rompía de un zapatazo las lámparas del salón, el que hacía comics en la clase de geografía, el que siempre se reía de todos y de el mismo, al que expulsaron de ocho escuelas. Ese es el mugrosito. Es de esas personas que aunque pasen los años te acuerdas de el diciendo "yo tenía un compañero de escuela....." y el mugrosito vendrá a tu mente.

Creció y decidió ser escritor. Su papá le catafixeó un coche, estudios en la universidad que él quisiera, manutención asegurada por cinco años con tal de que no se dedicara a las letras. El mugrosito vendió hasta su colchón, trabajó en un bar
de mala muerte en el centro como garrotero con tal de sacar ese boleto dorado que lo llevaría a otro continente con la idea de ahorrar en libras esterlinas, regresar y ponerse a escribir.

Un día tomando la orden de dos ingleses mamones con el típico: "guat do iu guan tu drin" uno de ellos lo tomó de la
muñeca y no lo soltó hasta que el mugrosito se subió a un avión con destino a México. Sí, aparte de expulsarlo de ocho escuelas, lo expulsaron de el Reino Unido. No cualquiera.

Regresó a la misma mierda de siempre, a escuchar el reproche de sus papás y los cuantimiles "te lo dije" de su entonces novia, Finlandia.
Regresa a trabajar atrás de una barra que era lo único que sabía hacer, servir cospomolitans,
daikiris, parís de noche, aguantar insultos de borrachos y salvar a señoritas en apuros de algún coscorrón cabaretero cuando había desmadres. Finlandia y él juntando esfuerzos se van a vivir juntos con una cazuela, dos vasos desechables y un colchón. Para poder comprar unas cortinas el mugrosito acepta trabajar en un putero donde el sueldo que tenía como barista se le iba a triplicar trabajando junto a un mural de tangas disecadas donde cada "muchacha" nueva las dejaba colgadas para el recuerdo del lugar.

Finlandia harta de las ausencias físicas y nocturnas de jueves
a domingo y harta de las ausencias presenciales de lunes a miércoles cuando el mugrosito se ponía a escribir y a estudiar, le vacía el departamento llevándose la cazuela, las cortinas nuevas y le deja su vaso desechable pero se lleva el suyo y lo abandona a su suerte. "Consíguete un trabajo de verdad, deja tus tonterías de ponerte a escribir, cómprate un traje, y cuando tengas bien definido lo que quieras hacer me buscas, a ver si sigo estando". A lo que él le respondió: " mi trabajo nocturno me ayuda a pagar mi trabajo diurno, yo voy a escribir, déjame escribir y estar contigo". Finlandia nunca entendió el amor por las letras y dejó que él siguiera escribiendo pero ya sin ella.

Sobra decir que al Mugrosito se le rompió el corazón, que nunca más volvió a buscar a esa mujer pese al dolor que le provocaba ya no tenerla cerca. Siguió con su trabajo de
barista, de su hombro seguía colgado un trapo húmedo y perfeccionaba su técnica en hacer martinis. El Hard Rock de Cancún se volvió famoso por sus martinis hechos a la perfección donde con uno de ellos conquistó a Martha mandandole una nota diciendole: "esto no es un martini, es un flirtini, me gustas". Martha y él se enamoraron pese a las distancias, pese a los dos, pese a el trabajo nocturno, pese al pasado del Mugrosito. "Antes de que te enamores de mí Martha, quiero que sepas que si trabajo como barista es porque así me puedo mantener pegado a las letras, quiero escribir". Martha le dijo "yo voy a trabajar por los dos, siéntate a escribir, yo veo como le hago y nos voy a mantener, escríbeme el libro más bonito que alguien haya escrito y yo me encargo de que no nos falte el café por las mañanas, haz lo tuyo y yo hago lo mío, si eso me toca vivir contigo, lo haré de mil amores y por mil vidas".

El Mugrosito ante tal acto de amor revolucionado se puso a construirle a Martha un mundo lleno de letras, le leía por las noches lo que había escrito en el día, las bolsas de basura
se llenaron de colillas y granos de café, y la casa y la cama se inundaron de amor, también de peleas y desacuerdos pero jamás de reproches.

Le pagó en amor con un premio internacional de novela, un premio internacional de novela Carlos Fuentes y un premio de
novela Rosario Castellanos. El mugrosito le pagó en letras a Martha, esa mujer que lo sostuvo, creyó en él pese a todo, le llevó de comer, lo escuchaba en las madrugadas teclear con fuerza, se sentaba con él los domingos a revisar textos a darle su opinión mientras tomaban el café que ella llevaba a casa. Hoy el mugrosito es editor en jefe de una revista de circulación nacional, tiene una hija hermosa con Martha y cumplió su palabra que tuvo desde niño. Ser escritor.

Hoy, al escritor y a mi amigo en el día del libro le dedico yo unas letras, a él ya su historia llena de puntos, comas, diálogos
internos. A ese amigo que re encontré en el 2009 al que le llamo para llorar cuando no me sale una línea del mío y entonces con amor y paciencia me recuerda por qué escribo y por qué tengo que seguir haciéndolo.


(Dedicatoria del Mugrosito a mí, su amiga, en su tercer libro)

Esta es una historia de tres libros y un gran amor. Ese amor que sostiene todo.

6 comentarios:

  1. María dijo...

    Querida: Sábete que disfruto más leerte ahora que hace años cuando nos conocimos. Sin embargo, leerte ahora y el sabor que consigues con tus letras, está cocinado justo al calor de haberte leído desde antes.

    Constelamos escritores porque somos escritores.

    Te quiero, y gracias por insistir en el café.

  2. María dijo...

    Querida: Sábete que disfruto más leerte ahora que hace años cuando nos conocimos. Sin embargo, leerte ahora y el sabor que consigues con tus letras, está cocinado justo al calor de haberte leído desde antes.

    Constelamos escritores porque somos escritores.

    Te quiero, y gracias por insistir en el café.

  3. Diva dijo...

    Vaya....esta es una de las entradas del blog que me provoco lagrimas....de admiración....

  4. Les yeux noirs dijo...

    Gracias por compartirlo y como alguna vez te dije, nunca dejes de escribir...tienes un gran don (sé que no lo harás) un abrazo.

  5. Araceli Gallardo Peña dijo...

    Te quedó muy hermoso el post homenaje a tu amigo... y felicidades a él por no desistir de su sueño.

    No distingo bien el nombre, para buscar sus libros.

  6. Edgar dijo...

    ¿Cómo se llama el libro? Gracias, Nena.