Cuenta la leyenda que cuando vas a
morir, lo sabes. Yo lo supe el sábado por la mañana. Me desperté con una
opresión en el pecho que me dificultaba la respiración, sentía los
músculos del cuerpo como ligas. De el corazón ni hablamos, era el órgano
más maltrecho. ¿Y el alma? No sé, andaba de vacaciones. No, no era un
malestar físico el que me estaba llevando a pensar que probablemente
moriría, era algo más. Era un presentimiento. Era un saber que sólo
sabes, que sólo sientes y que no se lo puedes decir a nadie porque se
reirían de ti. Yo lo sabía, me iba a morir pronto.
Tomé café pensando que probablemente
sería el último. No sé si fue por mi presentimiento pero, fue la
primera vez que le puse tanta atención a la preparación y observé paso
por paso lo que mis manos hacían. Me quedé viendo fijamente el
cronómetro que marca el microondas 2:10 minutos, de adelante para atrás.
¿Qué pasaría si yo pudiera irme de adelante para atrás? Nada, haría las
mismas pendejadas que he hecho. Supongo.
El primer sorbo de café lo tomé como una
condenada sabiendo que era el último, cerré los ojos y sólo pensé que
qué lástima que a donde yo fuera no iba a existir esto nunca más. Se me
dificultó el trago porque las lágrimas se me atoraron justo ahí, en la
traquea. Empecé a llorar. No sabía que no pararía.
Me quedé parada en medio de la sala con
la taza caliente entre las manos y mis ojos se posaron en todos y cada
uno de los objetos que adornan o habitan mi casa. Todos ellos tienen una
historia que contar y ahora que yo me muera se quedarían en el olvido.
Corrí a mi escritorio. Tomé unas fichas bibliográficas, una pluma y
empecé a escribir una pequeña reseña de cada objeto.
"Este poster de Kandinski lo compré en un museo en Berlín, recuerdo que me aburrió la exposición. No soy mujer de museos".
Y así, empecé a escribir lo más relevante, lo más significante. Todos
merecemos una historia y mis objetos también. Alguien tenía que contar
su origen cuando yo ya no estuviera. Puede ser que lo único que quería
era dejar una prueba de que sí estuve viva, de que sí disfruté mi vida.
Terminé la tarea un poco cansada pero no
podía parar, era ahora o nunca, me quedaban pocas horas de vida y tenía
que aprovecharlas en mí. Me senté enfrente de la computadora y empecé a
borrar cualquier historial vergonzoso que pudiera ser agresivo para mi
madre. Estaba segura que cuando le avisaran de mi muerte, ella o mi
hermana o alguien iban a arreglar mis cosas para donarlas, regalarlas o
tirarlas. No quería que encontraran nada vergonzoso. Borré correos,
fotografías, cartas. Sólo deje mi música. Escribí en un post-it con
todas las contraseñas de mis correos, de mi blog, de mi FaceBook, de mi
Twitter y una nota que decía: "Favor de eliminar todas mis cuentas
de cualquier lugar, no quiero ser una muerta con replies, mensajes en mi
muro de Facebook o un correo".
Lo mismo hice con mi celular. Borré
todas las fotos pero dejé todos los contactos, quien me encontrara
muerta tendría que llamarle a alguien, ¿no? Eso indica la lógica. Si
algo me ha enseñado CSI es que llaman al último número marcado, así que
le hice una llamada perdida a mi madre ya que mis registros de teléfonos
no tienen el típico "mamá, casa, hermana, oficina, abogado, contador".
Tengo claves de nombres, ya saben, uno que es paranoica y que piensa en
las extorsiones telefónicas. A mi padre lo tengo como "Paul MacCartney",
a mi madre como "Holly Golightly" y a mi hermana como "Elizabeth de
Bathory".
Entre lágrimas me reí al imaginar que quien encontrara mi cuerpo le
llamaría a Holly Golightly y mi madre diría que no la conoce y que está
equivocado. Me reía y lloraba.
Importante fue desbloquear la pantalla
de mi iPod y de mi teléfono, pensé que si la muerte me agarraba en la
calle la gente no iba a tener tiempo de estar adivinando cuatro
numeritos, les facilité el trabajo y los desbloquée. Tiré los calcetines
y los calzones que se veían viejos, que Alá me libre de que piensen que
aún usaba esos trapos tan cómodos.
Me cayó la noche encima y mi
presentimiento de muerte crecía. Pensé que morir de madrugada tiene un
toque de glamour, pero tenía que apurarme a dejar las cosas en orden y
bañarme para tener el cabello impecable. Pensé que si no moría este fin
de semana, el lunes tendría que ir con un notario para dejar una carta
donde indicara que mi coche se quedaba a nombre de mi hermana, que mis
cuentas de banco a nombre de mi mamá. Todo esto, una vez más, con la
idea de facilitarle las cosas a la gente que se quedaba. Que las
vendieran, que se las quedaran, que las regalaran.
A esta hora de la madrugada, me
explotaba la cabeza de tantos trámites, de tanto pensar, de tanto tirar,
de tanto romper, de tanto borrar. Cuánta vida hay en una casa, cuántas
historias caben en una fotografía, cuántos olvidos caben cuando rompes
un papel, cuánto amor cabe en una carta borrada en Word. Qué afortunada
fui, pensé. Mis ojos se hacían cada vez más chiquitos y mi cansancio era
abrumador. Me fui a la cama, puse a Elvis Presley y antes de la segunda
canción caí dormida. Domingo dos de la tarde y el teléfono me despertó.
Era Holly Golightly asustada. "Pensé que te había pasado algo, te estoy
llamando desde las diez de la mañana". Ay, mamá, si supieras.
Me levanté de la cama con la misma
rutina. Ir directo a la cocina a preparar café. Se me cruzó el
calendario de los Beatles que tengo colgado en el refrigerador. Era 15
de Julio del 2012. Se me cortó la respiración y todo se me vino de
golpe, me senté en el piso de la cocina y rompí a llorar, otra vez. Ya
entendí. Por fin.
Este domingo descubrí porque sentía que
me iba a morir. Este domingo cumplía un año de haberme ido de ti. Mi
mente bloqueó la fecha pero mi cuerpo tiene memoria propia. Sonreí. Ya
entendí. Morí un poquito cuando nos dejé.
Cuenta la leyenda que cuando vas a
morir, lo sabes. Yo morí un domingo 15 de Julio y resucité el mismo día.
Y tú, ¿cuántas veces has muerto?
"Sing me to sleep
And then leave me alone
Don't try to wake me in the morning
'Cause I'll be gone
Don't feel bad for me
I want you to know
Deep in the cell of my heart
I will feel so glad to go"
And then leave me alone
Don't try to wake me in the morning
'Cause I'll be gone
Don't feel bad for me
I want you to know
Deep in the cell of my heart
I will feel so glad to go"
The Smiths - Asleep.

