21 octubre 2010


-¿Qué haces Nena? - Me pregunto la Miss Rosalía

Me
quería morir, me sudaron las manos, se me aceleró el corazón y me quedé boquiabierta y ojiplática, no supe que decir y en el estado de paralización en el que me encontraba yo lo único que pensaba era : "ya valí madres, ya valí madres, ya valí madres". No pude esconder el cuaderno, cuando menos lo pensé, Rosalía ya lo tenía en sus manos, frunciendo el entrecejo leyendo detenidamente. Resignada me levante de mi pupitre esperando el grito de "te vas a la dirección" ( como tantas veces me mandaron). Sorprendida vi que camino hasta su escritorio sin decirme nada. ¿No me iba a mandar a la dirección ni me iba a levantar un reporte por no estar tomando apuntes de la clase de Ciencias Naturales?

No, no me mandó a la dirección, terminando la clase me pidió que me quedara unos minutos. Bordando la sensación conocida de nerviosismo ya clásico en mí, me imaginé lo peor. Por mi cabeza caminaron miles de oraciones que iban a salir de su boca con un regaño por estar escribiendo cuentitos en su clase. Tenía todo el derecho; ella, claro está. "Me voy a llevar tu cuaderno hoy". ¡¿Con qué derecho se llevaba esas letras, que son sólo mías?! Me sentí vulnerada, ultrajada, burlada mientras se me llenaban los ojos de lágrimas.

"Escribe Nena, escribe un cuento y lo
metemos al concurso de la escuela, yo lo corrijo, yo lo reviso pero escribe". Tres borradores después gané el concurso de la escuela, una niña de quinto de primaria, les ganaba a los grandotes de sexto. Gané el concurso de cuento de la zona, gané el delegacional y llegando al nacional hasta ahí me quedé.

Escribía a mano, en cualquier hoja que encontraba,
aprovechaba cualquier momento de cualquier clase para dejar que los personajes de mis novelitas y cuentitos me invadieran. No podía dejarlos sin vida, se me amontonaban y me gritaban: ¡sácanos, sácanos, danos vida!


Mi abuelo me regaló su Olivetti como de 1970, esa que no podías cambiarle la tinta porque era como de tela y daba vueltas infinitas, donde ahora ya no me
dolía la mano por escribir, ahora eran los dedos que debían hundirse hasta el fondo para marcar la letra y con la mano derecha correr en manual la separación de renglones.

Luego
llegó la Olivetti eléctrica a mí casa. "¡¿Qué tanto escribes Nena, por qué te acabas las cintas, qué haces con ellas?!". Dejé de comprar mis estampas de Hello Kitty en la papelería y mis Chipiletas en la tiendita de la esquina para poder juntar mis domingos y comprar mis cintas y mi corrector azul de marca Pélikan (ese que era como chicle) para que mi mamá no me regañara por usar una cinta de la comunidad. "¡Mamá la Nena descompuso la máquina la "A" ya no funciona", "¡Mamá, dile a la Nena que me preste la máquina tengo que hacer mi tarea y ella sólo está escribiendo bobadas!".

Llegó una IMB, una computadora que tenía la pantalla negra y las letras verdes. La impresora de matriz de puntos era más grande que mi escritorio y debía cargarla y guardarla cada vez que la terminaba de usar. De día, de noche y de más noche se escuchaba tttrrrrrrrrrrr ttttttrrrrrrrrr tttttttttttrrrrrrr tttttttttrrrrrrrr que para mí era música patrocinada por las hojas continuas llenándose de letras. Las mismas que cuando iba a la oficina de mi mamá las robaba. "¡Nena, carajo, es la una de la mañana apaga esa cochinada ya!". Ahora mi dinero lo gastaba en comprar diskettes. En donde uno de ellos está etiquetado como "Libro I". Dios, lo que uno hace.

- Mamá, voy a estudiar Letras Inglesas
- Estás loca

Llegaron las libretas, esas comunes y corrientes que compras en cualquier tienda de museo, Moleskines, con esas páginas en blanco, tan delgadas, tan gruesas, tan finas, tan de papelería, tan decoradas, tan cuadriculadas o rayas y empezaron a llenar y llenar mi librero. Si, tengo un librero con mis letras. Las mías solitas.

Llegó el momento de trabajar en una oficina, dónde todos creían que yo era sumamente responsable porque nunca me veían chacoteando por ahí, yo siempre sentadita atrás de mi escritorio, escribe que escribe. Lo que ellos no sabían es que yo muy cuidadosa metía mi diskette dónde ya se leía "Libro IV".


Y ahora, tengo un blog y escribo para otros medios. Pero esa es otra historia.

¿Por qué escribo? Por que aprendí a saldar deudas con la gente que amo, les escribo a ellos, porque antes de otra cosa soy una contadora de historias, porque me magnifico ante cualquiera que me cuente su vida y los convierto en letras.

¿Por qué escribo? porque me hace más dócil y menos salvaje, porque los dedos se mueven solos, se me entumen si no tienen una pluma que sostener, unas teclas que golpear. La mente se me adormece si no tengo en quién pensar para escribirle.

¿Por qué escribo? porque no conozco otra manera de vivir, porque el cuerpo me lo pide, la imaginación me lo grita. Y así, apaciguo a mis demonios, a ellos también les dedico unas líneas de vez en cuando.

Yo Vivo en función de poder tener cosas que contar. Y de explicarme quién soy.


Y a Miss Rosalía G, eternamente mis comas y mis puntos. Esto siempre está
colgado enfrente de mi escritorio.



"Esto es el inicio de tu proceso hacia la auténtica libertad"


Tal vez, un día la vida me de tantas vueltas que ya no haya absolutamente nada que escribir, pero mientras tenga historias que contar lo haré, si no, te las contaré al oido con puntos y comas. Como quieras.

Y mientras, sigo escuchando la voz de Miss Rosalía diciendome " pero escribe Nena.... escribe".

Los puntos que ponen las comas.

15 octubre 2010






&



Aunque se les haga agua el jitomate, este es un podcast de prueba; @nenamounstro y @semidios, para grabar este asunto sin querer hemos coincidido entre nuestras múltiples ocupaciones que incluyen de la nena el dar servicio a dos gaseros y al wey de la electropura y en las mías la agotante tarea de andar capoteando a las siete gordas que viven en nuestra vecindad y una anoréxica ninfómana de la oficina.

Así pues, no se vistan elegantes que no es de etiqueta, nomás cuando tengan el tiempo escuchen el podcast, hay una bronca con la grabación de mi voz y esperamos resolverlo para el próximo podcast que será el día menos pensado.

La charla es improvisada pero todo el ondeo ha sido con cariño aunque nomás haya sido un cale.

Esperando que no les aplique la ley del cloroformo aquí está para que le piquen play.

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Podcast Beta #1 : Nenamounstro y Semidiós

11 octubre 2010




He estado viendo y sintiendo con tristeza y con sorpresa, cómo últimamente todo en lo que habíamos creído, y apostado se fue a la mierda. Parejas de amigos con una supuesta solidez se han despedido por mutuo acuerdo, parejas apenas con un principio por escribir no resistieron más y sólo fueron un accidente en sus mutuas historias.

Estoy empezando a creer que en el 2012 es neta que nos va a llevar la mierda a todos. ¿Qué nos está pasando? ¿Por qué el esfuerzo que requiere llevar una relación nos da hueva, nos da miedo? No quiero sonar como Mariano Osorio, pero es algo que he visto en los últimos días, ni siquiera meses, en días he visto y he sentido la destrucción de eso que llamamos amor, al cual yo lo bauticé como " El Efecto Bram Stoker".

No han parado de arrollarme los truenes, los divorcios, las peleas, las separaciones, los gritos, los llantos, los corazones rotos nos persiguen. La puta que nos parió. ¡Ya párenle! Todos estamos distraídos, se nos está perdiendo el corazón, no sabemos dónde buscar la razón y no, el amor pocas veces triunfa al final. Nos está ganando la comodidad, la hueva de solucionar, nos está castigando la desidia.

Habemos tantos que salimos corriendo justo en ese momento, en el momento de la construcción, algunos no hacemos nada, nunca hemos hecho nada por construir nada en donde la relación se empieza a convertir en algo "real". Y he visto como yo y tantas otras mujeres empezamos a funcionar igual. Qué triste.

El tener un novio por tres meses y luego otro por seis y luego otro por cinco no es una relación, es sólo una posibilidad de tener algo con alguien, pero al final no tuviste nada con ninguno de ellos. Dejemos de tener "ideas de posibilidades". Y empecemos a "crear las posibilidades".

Nos estamos confundiendo con la idea de "todo lo que voy a perder si estoy con esta persona" en lugar de enfocarnos en " todo lo que puedo ganar con esta persona". Le dedicamos todo nuestro esfuerzo en pensar cosas como " ya no voy a poder salir con otras personas, ya no voy a poder hacer lo que se me dé la gana con mi tiempo, ya no voy a poder irme con mis amigos de putas, ya no voy a poder irme al doctorado a Machupichu...." ese "ya no voy a poder", nos está ganando. Ese " me voy a quedar si posibilidades de..." nos está aniquilando.

Y sí, no hemos perdido nada, pero tampoco hemos ganado nada.

Estamos tablas con el amor. No nos debe ni le debemos. Y vamos por la vida presumiendo de nuestra estúpida libertad que tanto hemos defendido, pero cuando llegamos a la casa, las luces siguen apagadas. Nadie nos espera. Pero seguimos limando y puliendo esa imagen perfecta de tener a alguien con nosotros, seguimos con las "posibilidades" abiertas de tener una relación con quien sea, pero no tenemos una relación con nadie.

Nos estamos perdiendo de todo, tenemos todo para hacer todo y nada. Y la mayoría de las veces gana el " mejor no hago nada", " mejor ya no la busco", "mejor ya no le hablo", "mejor me quedo con el que no me exige", "mejor me quedo con la que veo cuando yo quiero". Nos da vértigo pensar en soltar todas esas magníficas e inmensas posibilidades que todavía ni siquiera sabemos si se van a presentar y no agarramos ni una. Y eso es compromiso.

Compromiso no es perder tu libertad ni tus posibilidades ni tus opciones. Compromiso es agarrarte bien fuerte a esa opción para hacer que funcione. Agarrar sólo a una y apasionarte tanto como para hacerla real, para hacer que exista, para hacer que crezca, para hacer que SEA.

Hoy, yo no quiero morirme pensando que tuve esa posibilidad y no la agarré, pensando que tenía todo para hacer todo y terminé haciendo nada. Yo no quiero morirme pensando que pude ser una madre extraordinaria pero no lo hice. La que pudo tener una relación increíble pero no lo hice. No quiero que las posibilidades me lleguen, quiero ser yo la creadora de esa única posibilidad.

Comprometerse no es perder todo, es elegir una cosa y construirla apasionadamente, y luego tomar otra y otra y otra y en todas dejar tu vida en tratar de crear, en tratar de que SEA.

Podemos morir siendo los que pudimos haber tenido todo o los que elegimos algo y lo fuimos.

El efecto Bram Stoker nos está ganando. Y mientras pienso en esto, me salgo a fumar para poder llorar a gusto todo lo que he perdido.

El Efecto Bram Stoker

07 octubre 2010



Se quedó perdida en algún lugar. Mi libreta. Esa que va cambiando conforme se va acabando y me agarra de la mano, se perdió. No, no la olvidé, se perdió. Yo tan cuidadosa de no extraviar nada, ni mi IFE que tengo desde los 18.

Yo no tengo diarios, llevaba agendas de esas que comprabas en Sanborns con la figura de Snoopy, y cuando fui extendiendome en las letras, encontré las libretas en blanco, después las Moleskine y fui llenando una por una. Años de mi vida están escritos ahí, años. Mi vida está ahí.


No puedo creer que la haya perdido de vista, no doy crédito a mi descuido.


Para muchos la pérdida tiene un significado " si se perdió es por algo" no, no es por nada no me fastidien, se perdió, y con ella se me perdieron 6 meses de mi vida actual, haciendola pasar desapercibida, cómo si estos seis meses no hubiera pasado nada, no hubiera existido nada.


Mis letras hoy descansan de mí, la pobre libreta cada que la abría se estrujaba y decía " ya párale pelotudita te estás complicando demasiado", así que ella fue la que se fue de mí, ella era la que ya no me aguantaba. Ahora, me da bronca, porque si empiezo algo es para terminarlo, hablando específicamente de un trabajo, de una relación o de una libreta, todo termina con un punto final nunca así de improviso y adioses robados.

Hablé al hotel para preguntar por ella, voltee hasta la llanta de refacción, quisiera regresar para escarbar en la arena y buscarla. Igual la sigo buscando pero ya no con tanto esfuerzo, si lo siguiera poniendo, me daría cuenta que está irremediablemente perdida y me daría lágrimas de frustración por que hay cosas que sólo me sirven a mí, a nadie más.

Quiero pensar que sólo la perdí de vista que al rato la encuentro cuando menos la espere. Pero ya no espero.

Paranoícamente hablando creo que todo fue una conspiración, que alguien la vio y se la robó para dejarme gramaticalmente desnuda, para leer mis líneas y hacer una fiesta con ellas, ríendose de esas letras escritas en un alto, en un café, en una noche de madrugada cuando el burdel de Morfeo no me dejaba entrar, de lo poquitero de mis sueños, de lo comprimida que me leía cuando escribía de algo que me hacía sonreír. Ahí se quedó, en manos de otros, en un contenedor de basura, o sirviendo para prender el boiler de alguien.

Seis meses de mi vida se fueron a la mierda. Inmerecidamente no me tocaba terminarla.


A ti libreta, que me guardaste las letras, gracias.

Me quedé sin letras.

04 octubre 2010

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