05 julio 2011

La ley del monte que me quitó a Abel.

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La noticia de la muerte de Abel me la dieron hace dos semanas. No sé por qué no me había acordado hasta hoy que tuve que salir a comprar cigarros al Oxxo de la esquina. Ya sé, hoy me acordé de él porque no hubo nadie que acompañara mis pasos en esa media cuadra.

Abel llegó a mi colonia hace poco más de ocho años buscándose la vida como cualquier persona de provincia lo hace en la capital. Desde las 6 am lo veías perfectamente bañado y listo para apartar lugares, lavar coches y hacer encargos de los vecinos. Al principio todos lo veíamos como un extraño, nos daba desconfianza, pero Abel con esa sonrisa de dientes chuecos y estatura de no más de 1.60 nos hizo confiar en él, nos hizo adoptarlo y quererlo. Gente buena, de corazón noble, trabajador y honesto.

Abel era tan atrevido que cuando me veía pasar en el coche me hacía la señal de alto para meterse por mi ventana y robarme un beso. Sí, lo hizo en más de dos ocasiones y no me quedaba más remedio que reírme a la vez que me sorprendía. Ah, ese Abel tan coscolino que a todas las muchachas de la cuadra nos chuleaba siempre.

Dormía en el garage de un vecino entre semana y los fines se iba a su pueblo, que nunca se me ocurrió preguntarle en dónde quedaba. Abel llevaba mi coche a la verificación, al taller, a cambiarle una llanta, a lavarlo, a cambiarme un fusible, a destaparme una cañería, a cortarme la maleza de mi prado. Abel hacía de todo, para todos. Nunca le escuché decir que no.

Con lluvia, sol, calor agobiante y asfáltico o frío entumecedor, Abel no faltó ni un día a su trabajo inventado por él. Lavar y cuidar coches y hacer favores de vez en cuando. Siempre con su trapo rojo colgando de lado derecho y con una sonrisa de "hola, cómo estás, hace mucho que no te veía, te acompaño por tus cigarros". Y Abel dejaba el coche a medio lavar y me encaminaba a la tienda y me contaba los chismes de la cuadra, que si el vecino de la casa rosa llego borracho y la esposa no lo dejó pasar, que si el de los jugos tiene otra novia, que si la "chamaquita" de el edificio se besa con su novio en el coche. Y siempre me decía:

- ¿Quieres una torta? ¿ya desayunaste? pídesela al guapoben y que me la apunte a mí yo te la disparo.
- No Abel gracias, ya desayuné
- Nicierto, traes cara de que te acabas de levantar


Abel siempre que me veía paseando con mis perros, les gritaba:

- órale muchachos unas carreritas o ¿qué, me tienen miedo?


Literal yo le soltaba a los perros y corrían con él toda la cuadra de ida y de regreso. Al final el Yago le saltaba para lamerle la cara en muestra de agradecimiento y JuanJosé le mordía el pantalón mientras Abel los acariciaba en el lomo como muestra de cariño.

"Cuando no quieras salir nomás me avisas y yo los saco a pasear, no te cobro nada, eso va por mi cuenta".

Un día Abel no regresó más. Lo mataron en su pueblo, líos de tierras. No quiero imaginarme ni cómo ni con qué. Sólo sé que mi cuadra ya está vacía, Abel la dejó así. Ya no hay quien lave los coches, ni los acomode, ni haga trabajos extras para ganarse un dinerito más.
Hoy que fui por mis cigarros sentí la ausencia su ausencia como nunca, mis perros también lo buscan cuando salen y dejan de menar la cola cuando no lo ven con sus tennis listo para correr con ellos, a veces pienso en "le voy a decir a Abel que lo venga a arreg...." y me acuerdo que ya se murió, no no se murió, lo mataron. La ley del monte aún existe.

Abel: solamente te hicieron a un lado de esta pinche vida, pero sé que estás en secreto en todos lados.

Y si repetí tanto su nombre con mis letras, es para acordarme de ese hombre que me dejó con una lección de vida, de trabajo, de generosidad, de caballerosidad, de honestidad, de esfuerzo y de amor. Gracias Abel.

Te dejo aquí los besos que me robaste y los que no, también.

4 comentarios:

  1. Dib dijo...

    No mamar.
    Suena tan buena persona que hasta pienso que este texto es inventado.

    Pero excelente historia, excelente redacción y sobre todo, excelente persona.

  2. Oder dijo...

    Esas personas que llegan de repente, pero dejan algo positivo en nosotros y en nuestras vidas son las mas valiosas.
    Saludos..

  3. Anónimo dijo...

    No encontre ningun freakin' email aqui, no me folloueas en twitter therefore el unico medio de decirte amo tus tweets es x aqui supongo. Se que te lo han de decir a menudo pero ERES LA MAMADA .