05 agosto 2011

30 minutos con Adrián.

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Un par de días antes que me avisaron que yo sería la elegida para hacer esta particular entrevista, como buena ñoña que soy, me pasaba el día pensando en la regadera, en el coche, en el baño, dando vueltas en la cama, en qué tipo de preguntas iba a hacerle a alguien como Adrián Dárgelos, que seguro en más de veinte años de carrera y millones de enfrentamientos con reporteros y periodistas ha escuchado de todo. No, no trataba de descubrir el hilo negro, ya a estas alturas todo está inventado y todo está dicho, la diferencia es la intención que se le pone a las cosas. Y la diferencia es que yo no soy ni periodista ni reportera.


Llegué a la cita muy puntual. Como buena muggle con iPod en mano y ¡vualá! sin libreta de preguntas porque se me olvidó, no hiperventilé y dejé que la improvisación, las palabras, y la música nos llevaran a donde quisieran. La entrevista era en la parte de arriba, yo sólo alcanzaba a escuchar a lo lejos la voz de Adrián. En un cambio de medio, él bajó por algunos brownies, unas galletas y una botella de agua. Ese fue mi primer encuentro con él. Claro que impone, claro que impacta y claro que embeleza.


La singularidad de alguien como él no permite tener una entrevista común y corriente. Enfundando en unos jeans grises, camiseta blanca y unos Ray Ban dorados llegó saludando y con esa actitud tan suelta y desenvuelta que te permite sentirte en confianza inmediatamente como viejos conocidos que se sientan a tomar un café.


Él, que vive en un mundo lleno de magia e imaginación y no tan terrenal como yo, vio mi iPod y preguntó que si con esto iba a hacer la entrevista. Maravillado un poco con la tecnología increíblemente ajena a alguien como él, me pregunta por el modelo, la línea de teléfono, la capacidad y se asombra un poco: " Yo tengo recién dos años con un celular, sabes que a mí todo lo nuevo y moderno me da igual, aprender a usarlo no me interesa. Es más, no me sé tomar la molestia, no leo manuales de nada, ni de un televisor. Incluso mis equipos de música siguen siendo valvulares, análogos, artesanales. Uso cosas que tengan pocos botones, que sean fáciles de usar prender, apagar y ya está".

Lo más importante es saber perder el tiempo

Que crimen tan terrible parece contestar "no estoy haciendo nada, sólo pierdo el tiempo". Pareciera que entre más suene nuestro teléfono o más mails contestemos o más apretada esté la agenda, lo de hoy es vivir en el apuro. Tantas cosas por hacer que no queda nada y "perder el tiempo" está mal visto: " Yo tengo una obsesión con el uso del tiempo y siempre estoy buscando momentos para mi ocio como leer, andar en bicicleta, pasear, encontrarme con amigos y escuchar música, hablar de música, que todo eso no conduce a nada. Soy fóbico a tener reuniones o programaciones, no me gusta ninguna clase de citas, ni con el médico. Me gusta levantarme y no tener nada por delante. Me gusta tener una vida como si fuese de vacaciones permanentes". Él se considera un perdedor de tiempo, le gusta no hacer nada, dedicárselo a las cosas más anti-productivas y que sólo sirvan para uno mismo.

La paciencia como lector y la creatividad como escritor

Llegó mi parte preferida de la entrevista, un poco con mañana y otro poco con ganas de sacar esa información tan íntima de alguien como preguntarle ¿qué come? para mi es preguntar ¿qué lees?. Y dije que con maña saqué el tema por que yo sabía que Adrián es un lector compulsivo: " No leo diarios, sólo leo ficción y novelas. Ahora mismo estoy leyendo el último de Bolaños Los Sinsabores del verdadero policía. Mis autores preferidos son Pynchon, Rulfo, McCarthy, Ortuño que es mexicano me gusta mucho y Marcelo Cohen". Y en ese momento mi mente se detiene por un segundo al retumbarme en la cabeza el apellido McCarthy y pensar en Andrew McCarthy el actor galancete ochentero. No sé porque se me da por desvariar así y por estar tan embotada con la imagen de ese actor, confundo al autor, y se me sale una barrabazada que no diré aquí, pero a ustedes también los desconcentré ¿A qué no?.


"Me gustan las distopías y los escritores que escriben de ellas como Alasdair Grey que junto con él y Rulfo son Dios para mí. Otro escritor irlandés que me gusta es Flann O' Brien. Leo mucho, en el avión, en el hotel, en los intermedios de las cosas, normalmente me levanto por las mañanas para hacerlo". Y entonces esta muggle se queda pensando en la palabra "distopía" y hago cara de entender perfecto lo que el mago está diciendo. Corrí a buscar la palabra y me di cuenta que no existe en español, agradezco que haya ideas y cosas que aún no sean traducidas y que gente como Adrián las sepa y las hable y también las haga. (Distopía es lo inverso a la utopía).


Aquí es donde su mundo y el mío encuentran una compatibilidad y con la pregunta en la punta de la lengua la suelto: " Casualmente cuando estaba escribiendo el disco de Jessico, paralelamente estaba leyendo El Testamento de O'Jaral de Marcelo Cohen que ha sido uno de los libros más espléndidos que he leído en la vida y fue uno de los pocos que me detenía y me mandaba a escribir. Cuando escribo no leo, son dos meses que no puedo hacerlo porque me cuesta mucho escribir y concentrarme y como para mi la lectura es ocio, si no me obligo a escribir no puedo. Hay un cuento que no recuerdo el nombre pero es de Fowill que también me inspiró y tengo una pequeña cita en Putita.

¿Dónde quedó el rock?

A mi edad me pregunto lo mismo, y esto era un tema obligado con un músico que lleva más de veinte años en la escena, y si alguien me podía contestar esto era mi mago. En algún momento de 1995 fui una adolescente que iba a lugares undergrounds a ver bandas del mismo tipo, un día en un antro muy lejano del cual no recuerdo el nombre me encontré con los Babasónicos tocando en una casa vieja de la Col. Roma. Le conté que fue amor a primera vista, Adrián sonríe: "me parecías mucho más chica, pensé que ibas a empezar a ser consciente a partir del 2001 o 2002 nunca me imaginé que hablaras de esa época tan remota, no te lo puedo creer si a ti tus padres no te dejaban salir" me sonrojo, me río, le doy las gracias y le digo: " Ay gracias ¿qué te tomas, yo invito?" los dos estallamos en risas y empezamos a reconstruir ese lugar.


Su memoria y la mía dan para que cada uno de nosotros de la imagen a detalle preciso y minucioso y regresemos al pasado de la mano: las escaleras, el patio techado, los sillones, el árbol. "Nunca me volví a acordar de ese lugar ni del nombre pero es un show que tengo muy presente porque no éramos nada conocidos, en realidad, nosotros vinimos solos hasta acá, nos quedamos dos meses y surgían las fechas a veces llegamos a tocar hasta tres veces en un mismo día. En esa época, éramos villeros glam, parecíamos gente que vivía homless con la ropa toda mugrienta, una cosa de alto contraste". Y yo solo pienso: lo raro siempre atrae y yo me vestía igual y mi amiga traía el cabello rosa algodón de azúcar y salimos de ese lugar con Cara de Trance Roller Cheeba Boogie Zombadicto Sónico.


Una parada obligada al pasado mío y de él fue llegar a un lugar que le cuesta trabajo recordar, le doy más referencias: Palacio de los Deportes, Audio Bullys…. se acomoda en el sillón blanco de piel en donde está sentado y de pronto reacciona, abre los ojos y se escucha un largo: "Uuuuuuuy eso fue el Creamfields con el disco de Infame, recuerdo que Paul Oakenfold no quiso compartir el camerino con nosotros y Zoé, se armo un lío con unas chicas que el traía y se tomaron fotos con nosotros, creía que nos las íbamos a robar o algo, le dimos miedo" . Y aquí yo dejo de escribir esa parte.


"Yo cuando rapeaba era vanguardia, no existía eso en el rock latino y hoy ya no existen más espacios para eso, la música ya se internacionalizó, en todos lados se escucha lo mismo. Por lo menos yo trato de reinventarme y en cada disco ir contra la historia, que no tiene que ver con la corriente actual. Tú podrás preguntarme por qué perdí la dirección, pero cuando termina Trance Zomba, y en esos shows que vos viste, decidí que iba a dejar de ser así de agresivo, porque esto ya estaba creciendo mucho y en cada recital había cada vez más mosh, mucho slam, y yo no quería tener sólo un público de varones transpirados, no quería que mis conciertos se convirtieran en un festival de empujones y culto al macho".

Y a propósito del presente

Después de veinte años, es evidente que la vida cambia, la música también y teníamos que llegar a este punto en donde se hable del hoy y ahora, de cómo se reinventa la música, la vida y uno mismo. Disco tras disco Babasónicos ha ido experimentado cambios de atmósferas incorporando nuevos sonidos y dando paso a diferentes momentos de intesidad. Hay cambios notables y contrastantes desde Jessico, pasando por Mucho hasta llegar a hoy, al presente, en A Propósito, donde se podría decir que es el material más maduro de la banda, con letras que hablan de mucha soledad, abandono, desamor y melancolía. Aunque Adrián se ría y me diga que el nunca le ha cantado al amor, los dos nos vemos con complicidad, cerramos un ojo y decimos: sí, claro, ajá.


"Llegó la mutación en A Propósito porque yo quería abandonar la picardía y la ironía que se venía manejando en los discos pasados, ser leído y escuchado siempre así ya no me gustaba nada y permanentemente estaba tratando de sacarme eso de encima. Mucho es muy optimista y alegre porque alrededor mío Gabo se estaba muriendo y no me parecía que él viniera a ensayar y tener un ambiente opresivo, quería que él estuviera feliz . Ahora en A Propósito soy más melancólico, sucede que el mundo no me devuelve lo que yo quiero, me regresa una mierda más hostil. Hoy siento que el mundo le da la espalda a un montón de héroes urbanos donde la dignidad y la estupidez son valores opuestos y la gente sólo pretende notoriedad, fama, mayor comunicación pero no saben como usarla ni qué mensaje dar, mientras que los que sí tienen una enseñanza o un amor para dar les dan la espalda y sólo les queda hablar con animales, con locos, con seres imaginarios".

En el hoy y en el ahora

Después de algunos tragos….. de agua (era la una de la tarde ¡tranquilos! y estábamos de servicio los dos) nos hundimos en los sillones para seguir hablando, Adrián cómodamente sube una pierna al sillón y se inclina un poco más hacia mí, atrevidamente y en confianza trato de rascar e indagar en ese pasado musical que también me obsesiona de todos los músicos.


Sly and the Family Stone, Beach Boys y Black Sabath son tres de las bandas más importantes para él y cuando piensa en sus padres recuerda a Nino Bravo. No le gusta pensar en esa vida del pasado prefiere hablar de Jack White, y Alex Turner donde se siente identificado por ser el presente, el hoy y el ahora: "Arctic Monkeys me gustan mucho, Supergrass también, hay muchas bandas que me hacen pensar que es gente que puede vivir del seguro social pero hace música, a mi me gusta la música hecha por gente desesperada que dice – o molesto a los demás o me muero- . Mi motor es el hambre y no concibo una música sin hambre, música catártica."


Habla de cómo la influencia que bandas como Tuxedo Moon con su canción In a Maner of Speaking lo inspira para escribir algunas líneas de Muñeco de Haití, que Tock Tock y Depeche Mode lo han marcado: "Martin Gore es el mejor letrista y compositor al cual admiro y es el único que en la curva de la historia y la dignidad no tiene caída, se pone más viejo y más sabio y siempre estará mucho más lejos de lo que yo puedo escribir. Me deprime y me hace sentir indigno ante él".

Las palabras que no se dicen

Es momento de cortar la entrevista porque tenemos a la gente encima de nosotros, se nos pasó el tiempo volando y para recapitular y agradecer su tiempo le digo que yo, así como muchos, aquí sigo desde 1995, desde un lugar del cuál no recordamos el nombre hasta el día de hoy que lo tengo sentando frente a mí y que pudimos recorrer juntos una parte importante del pasado de la banda hasta llegar al hoy y ahora. A su hoy y ahora y a mi hoy y ahora.


"Para mi es un gran logro haber sumado un montón de generaciones a lo largo del tiempo, y estoy consciente de que somos una de las pocas bandas que ha tenido gente que ha entendido y seguido a Babasónicos, que han comprendido el crecimiento y no me han abandonado. Hay algunos otros que solo siguen tendencias hype y no los culpo, si quieren encontrar música más baja que la mía está bien, sin embargo yo los desprecio con mi disco nuevo, que por cierto el año que entra puede ser que venga otro".


Esta muggle tiene que irse de este mundo habitado por un mago, regreso a ser terrenal como siempre, no sin antes decirle que podría pasar una vida escuchando a un ser imaginario como él, Adrián se rie, me guiña el ojo y me dice: " A mi también me encantó pero yo no puedo hablar por horas porque te aburriría".


Sin embargo cuando la cámara se apagó hablamos de Buenos Aires, me dijo en dónde vivía, del impacto que tiene vivir en esa ciudad y que yo, por razones de la vida, me siento muy atada a ese lugar tan lejano y compartimos nuevamente el deliro y el amor. Hablamos del lenguaje deformado que tienen los argentinos y los mexicanos, y volvíamos a las risas pero esa parte ya es sólo mía, me tengo que quedar con algo de esa magia y ese encanto que sólo alguien como él te da. Con eso y con el abrazo largo que nos dimos cuando nos despedimos.


Y yo seguiré el consejo de Adrián, seguiré perdiendo el tiempo hablando de música con mis amigos, haciendo cosas tan improductivas y ociosas como escribir de ella (la música) y agradeciendo que por hacerlo, hoy puedo decir que conocí a un ser lleno de magia y encanto que sólo los afortunados muggles como yo podemos ver.


Gracias a Universal Music y Babasónicos por todas las facilidades brindadas para la realización de esta entrevista.

1 comentarios:

  1. Unknown dijo...

    Buenisima la nota! Gracias por compartir.