17 octubre 2011

Corona Capital y sus peros.

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Sigue siendo difícil escribir de música en mi país, con mi cultura y seguramente mi escrito es el número ochocientos al respecto. La historia de los festivales en México sigue siendo corta en comparación con Estados Unidos, y nada que decir con Europa. Seguimos siendo novatitos y ya estamos en el 2011. Claro que hemos mejorado, sobre todo en el comportamiento de la gente. Pero cuando no es el organizador, es el promotor, cuando no es el promotor es la gente, pero siempre hay un pero.

Muchos festivales se inauguran el mismo año en el que mueren, sólo se les ve pasar una vez y nunca más regresan. Ahí tenemos el Manifest o el Motorocker, o el Goliath (donde hasta se cayeron las gradas, como si regresáramos a 1988). Y otros tantos que de tan mal organizados, ni recuerdo los nombres. El único festival que ha sobrevivido en México es el Vive Latino. Queremos ser primer mundo en música, pero seguimos con retrasos de coordinación, de sonido, de logística, de bebidas, de comida, y hasta de sanidad.

La venta de boletos del Corona Capital se hizo desde Mayo, y conforme pasaban los meses, el promotor decidió irle subiendo $100.00 al costo del boleto hasta llegar a la suma de casi $900.00 (el doble de lo que se vendía al principio). Supongo que es estrategia de mercado, supongo que es para poder asegurar que el festival se vendió bien. Supongo muchas cosas.

Mucha gente nos dimos cita éste sábado. Mucha desorganización también. Los accesos de estacionamiento fueron un caos y antes de las tres de la tarde, todo estaba lleno, aún cuando un foro como el Sol tiene capacidad automovilística para miles y miles de carros, deciden abrir sólo una pequeña parte, que evidentemente no es suficiente. Los que no alcanzamos lugar, nos quedamos en las garras de esos mercenarios callejeros que te cobran hasta $200.00 por un lugar de estacionamiento y se llevan en dos horas de trabajo, lo que tú o yo ganamos en un mes. Aberrante. Y lo peor de todo, es que no hay ni una sola autoridad que regule, no hay nadie de Ocesa que se responsabilice y mucho menos ningún elemento de la SSP.

Me ha tocado estar en festivales en otras partes del mundo, donde he visto con mis propios ojos, que nadie se queda sin un lugar de estacionamiento, sin un refresco, sin una cerveza, sin wi-fi, sin señal de celular, con baños no tan desagradables, porque toman medidas, calculan y saben qué, cómo, cuánto. Estos cálculos son los que siguen y siguen fallando después de años y años de tratar de organizar. El problema sigue siendo eso... "tratan de..." pero siguen sin lograr darnos, a nosotros a los que pagamos, las mínimas comodidades básicas para no sufrir por un lugar de estacionamiento, de hambre, o de sed, y lo peor, de ganas de ir al baño.

La gente sabemos comportarnos, ya no somos esos simios que tiramos una valla metálica para dar el portazo, ya no corremos, ya no gritamos ni empujamos. Aunque, seguimos aventando los vasos llenos de cerveza o de algún otro líquido que no quiero pensar qué es. Y claro que ni aquí, ni en el primer mundo faltará el desubicado que vaya a hacer sus desmadres. Pero ya son los menos. Ya tenemos actitud y comportamiento de buen nivel.
Uno de esos desubicados estuvo haciendo roña en los Strokes, donde Julian Casablancas paró la música para preguntar, qué demonios estaba sucediendo abajo de el escenario. Les digo, nunca falta el simio.

Me parece fantástico que revisen a la gente cuando entran, pero sus medidas de seguridad dan risa, mucha. Supongo que confían en la buena voluntad de los que asistimos, en que no tronaermos una bomba molotov y volaremos por los cielos. Pero ¿quitarte un encendedor? ¿unos chicles? ¿unos cigarros? (todo eso nos quitaron a mis amigos y a mí, una cosa diferente por cabeza). Pónganse de acuerdo, señores Lobos que adentro había gente con anforitas metidas en las botas o en la bolsa de los jeans. Y no es que sea una soplona, sólo que, repito... sus medidas de "seguridad" dan risa. Mucha.

Y ni hablar de las señales de celular ni wi-fi. A pesar de los miles de pesos y de los constantes abusos que sufrimos por parte de las compañías telefónicas en nuestro país como Movistar, Iusacell y Telcel, siguen sin poder darle a sus clientes un buen servicio. No hay señal, no salen los mensajes, no entran las llamadas. ¿Se imaginan una medio tragedia donde por el motivo que gusten, te separas de la gente con la que vienes y te sucede algo en el camino? Qué sé yo... te caíste, te rompiste el pie, te sientes mal y no hay nadie a quién puedas recurrir porque NO HAY SEÑAL.

La estrategia de acomodar los escenarios fue muy burda, para pasar de un escenario a otro te tardabas más de veinte minutos y tenías que pasar por un pasillo donde más de sesenta mil personas iban y venían y era un embudo. El sonido fue pésimo. Menos en Portishead, Moby y OMD, de los demás una pena que M83 fuera caótico y ni hablar del sonido terrible de los Strokes.

Yo, sigo esperando un festival donde no tenga nada de qué quejarme, donde tenga un lugar seguro para estacionarme (Ocesa), donde no me roben $200.00 por estacionarme en la calle (SSP) donde no me tiren mis cigarros pero dejen pasar una anforita (Lobos), donde haya muchos stands de bebidas y comidas para darnos el servicio más rápido y mejor (Corona) donde los baños los pasen a limpiar cada hora, o cada tres, mínimo (Sanirent), donde tenga servicio de celular (Telcel, Movistar, Iusacell). Y si lo pido, es porque lo he vivido, he estado en festivales donde los baños son medianamente limpios, donde nunca me he quedado sin una chela, donde siempre hay señal de teléfono. A mí no me lo cuentan, he estado en campos más abiertos y con más gente que un Corona Capital, con frío o con calor y nunca me ha faltado nada. Pero claro, esos festivales en donde el 99% es perfecto los he vivido en el extranjero. Y aquí, en mi país falta todo. Como siempre.

La música se agradece, se agradece y se aprecia el esfuerzo que todos los promotores y patrocinadores hacen para traernos espectáculos de primer nivel y de primer mundo. La gente ya somos de primer nivel, pero los organizadores siguen siendo de tercera.

¿Reseñas de música? para qué, en la red ya hay suficientes con las cuales entretenerse, ésto es el lado obscuro, el tras bambalinas y hago lo que mejor sé hacer.... que es quejarme. Y no es queja a lo pendejo, son quejas para tener lo que merecemos. No pedimos mucho, son necesidades básicas y primitivas que siguen sin cumplirse y ya estamos en el 2011.

Todo bien, pero....

2 comentarios:

  1. cristina dijo...

    Totalmente de acuerdo, no son exigencias de princesa es sólo lo necesario para poder disfrutar el evento, sin embargo Portishead fue excelso :)

  2. El Yorsh dijo...

    Comparto tus quejas y coincido en casi todo, salvo en que la gente es de 1er nivel: Claro que hemos mejorado, pero ni como sociedad y menos como público de espectáculos estamos en las grandes ligas (es mi opinión).
    Siempre será importante que se mencione lo que esta mal y ojalá siga habiendo voces como la tuya.
    Saludos!