
Hoy, 25 de Noviembre se recuerda (no queda decir, se festeja ni se celebra) el Día Internacional de la No Violencia Contra la Mujer. Hoy, así como muchas otros recuerdos que la sociedad se ha encargado de implantarnos (los abuelos, la madre etc..), cada una de nosotras también tiene los suyos, los recuerdos propios y no necesitamos de un día, necesitamos de una vida que nos recuerde que no podemos permitirlo ( o volver a hacerlo).
La violencia se reparte para los dos géneros, es responsabilidad de los dos, hombre y mujeres pararla, frenarla, detenerla. No soy una experta en el tema, sólo hablo desde lo que vivo y veo. De la mía y de la ajena.
Hablar de violencia no sólo es hablar de traer un putazo en la cara, marcas en la espalda o una pierna rota. Hablar de violencia es también hablar de castigos, de silencios, de acosos, de acciones pasivas-agresivas, de chantajes, de manipulaciones, de dominación, de amenazas. Esa violencia que no te deja marcas en el cuerpo pero sí en el corazón.
Tener una relación violenta incluye todo lo de arriba más algunos otros adjetivos que se me escapan de las letras. La violencia no es exclusiva del género masculino al femenino, las mujeres podemos ser mucho más agresivas que un hombre, no a los puños, pero sí a las palabras. Como dice el juego, aquí todos pierden cuando permitimos tener a un hombre o una mujer violenta y también ganamos cuando logramos desatarnos. Y vaya que es difícil salirte de algo así.
No podemos no sentir furia, somos humanos, somos animales de instintos y muy pocos podemos controlar esas ganas de aventar, de romper, de gritar, de empujar, de golpear, de rozar y cruzar esa sutil línea donde después de una agresión física o verbal, ya no hay marcha atrás. No podemos controlar lo que el otro es, pero sí lo que nosotros somos. No podemos controlar que el otro, en un arranque de furia nos empuje, pero sí podemos no volver a permitirlo.
Cuando estas dentro de una relación violenta existen mil y un justificaciones para no salirte de ahí, defendemos y hasta disculpamos una actitud, un golpe, una grosería. Todos lo ven, menos nosotros. Miento, sí lo vemos, pero preferimos pasarlo por alto.
A veces, esa violencia es tan rosa, tan carismática, tan romántica, tan linda, tan llena de te amos, que no nos permite ver toda la mierda de atrás, la que sufrimos y lloramos, la que nos da vergüenza admitir con los amigos o la familia.
"Estaba muy cansado, tuvo un mal día, la culpa es mía por hacerlo enojar, sólo fue hoy, le bajó, lo corrieron de su trabajo" y sigamos con las mil y un justificaciones, esas donde nos sentimos hasta culpables. Qué terrible.
La violencia es una sola, ni tú viviste más que yo, ni yo más que tú, es violencia sin minimizar si sólo te insultó o te hizo rodar escaleras abajo.
Que te llame borracho, es violencia.
Que te llene tu celular de SMS, es violencia.
Que te ignore, es violencia.
Que te cuelgue el teléfono, es violencia.
Que haga escándalos públicos, es violencia.
Que escriba en su twitter o FB lo enojada (o) que está contigo, es violencia.
Que te cuente su vida sexual pasada, es violencia.
Que te chantajée con que te va a abandonar si no haces tal o cuál cosa, es violencia.
Que te diga que todo lo que él (ella) te dice es por tu bien, es violencia.
Que se desaparezca por días y no sepas nada de él (ella), es violencia.
Que sea un cínico (a), es violencia.
Que te compare con sus exnovias (novios), es violencia.
Que hable mal de ti, (amigos), es violencia.
Que se burle de ti todo el tiempo con quien sea, es violencia.
Que te diga que le da "hueva" arreglar un problema, es violencia.
Que no te suelte cuando terminas la relación con él (ella), es violencia.
Que te acose, es violencia.
Que te ponga un apodo que te desagrada o te hable con groserías, es violencia.
Que insinue que te acuestas con alguien más, es violencia.
Que te haga "el favor" de quedarse contigo, es violencia.
Que pregunte "¿Con quién estuviste, mira que yo ya sé, dime la verdad?", es violencia.
Que presuma que tiene muchas mujeres (hombres), es violencia.
Que todo el tiempo quiera saber dónde y con quién estás, es violencia.
Que te critique en tu forma de vestir, de hablar, de hacer cualquier cosa, es violencia.
Que pida detalles de tu vida sexual pasada, es violencia.
Que te llene de regalos o de halagos después de ofenderte o hacerte sentir mal, es violencia.
Que te obligue a tener sexo cuando tú no quieres, es violencia.
Que te manipule para que las cosas se hagan como él (ella) quiere, es violencia.
Que nunca pida disculpas cuando se equivocó, es violencia.
Que te ama, pero que estarían mejor si tu cambiaras lo que eres, es violencia.
Que se la pase criticando a tus amigos o familia es violencia.
Que te diga qué tienes que hacer, qué estudiar, qué vestido usar, es violencia.
Que te mienta, es violencia.
Que tenga actitudes obsesivas por ti o para ti, es violencia.
Que te diga que nadie te va a amar como él (ella) lo hace, es violencia.
Que no te permita terminar la relación sanamente, es violencia.
Que no le importe si te lastima con sus palabras, es violencia.
Que te convenza para hacer algo de lo que no estás segura, es violencia.
Que insista, es violencia.
Que te deje con la palabra en la boca, es violencia.
Que no se tome la molestia en explicar su conducta, es violencia.
Que te perdone la vida, es violencia.
Que te amenze con que no te va a dejar en paz, es violencia.
Todo esto de arriba es violencia sutil, esa que está llena de caricias. La difícil de ver, y de aceptar. Dondela mente y el corazón nos juega pesado, porque después de cada actitud grosera, viene una reconciliación amorosa y linda.
Puedo seguir con la lista, puedo poner mil y un ejemplos, pero creo que todos nos identificamos con una o dos o todas las de arriba. Una persona violenta se reconoce inmediatamente, aunque algunos son expertos en guardar su furia y hacer como que no pasa nada, y cuando menos te la esperas, ahí tienes, te la cobran de una sola. La violencia también se disfraza de halagos, de regalos, de palabras bonitas, de decirte que eres perfecta (o), que te ama pero que estaría mejor si cambiaras algunas cosas de ti que le cagan.
Ninguno de nosotros está exento de que alguna de las cosas de arriba le sucedan, a veces la furia, los celos, la baja autoestima, nos ciegan a nosotros y a ellos. Problemas siempre van a existir pero, una cosa es que suceda una vez y otra que sea una constante en tu vida. Si hay amor, las cosas se resuelven sin tocarte un pelo, ni insultarte. Si hay amor, las cosas se resuelven, si no... NO ES AMOR.
Si te quita el sueño, si te tiene preocupada, si te agobia, si te intimida, si tienes que callarte cosas por pensar que se va a enojar, si te quita el hambre, si sientes que debes de estarte reportando cada cinco minutos con él (ella), si estás cambiando lo que eres por él (ella), si hay tensión cada vez que discuten un tema, si das todo pero nunca recibes nada, si quiere que tú seas algo que él (ella) espera y no quien eres realmente, NO ES AMOR.
Si sientes miedo NO ES AMOR.
Personas violentas las vamos a encontrar todos los días, personas que nos golpeén con una palabra o nos den un tirón de cabello existen, está ahí. En nosotros está el frenarlo, en no permitir que nadie nos trate de esa manera, que nadie nos denigre ni física ni emocionalmente. Al primer signo de alerta, yo me prtoejí, me quise, y me cuidé, terminé con ese círculo vicioso que también está lleno de cosas buenas (no siempre todo es malo).
Una persona "pacíficamente" violenta, no cambia nunca. Regresará con una disculpa o con un párrafo amoroso una y otra vez, pero no desaprovechará la oportunidad para volver a lastimarte o humillarte. No conocen otra forma de vivir más que pisando, porque sólo chantajeando y manipulando los hace sentir grandes, fuertes, respetados y poderosos.
No esperes a que te toque un pelo, con la violencia verbal y emocional, es suficiente para saber que no merecemos tener a nuestro lado a un hombre o una mujer agresivo (a), chantajista, manipulador(a), cínico (a) y grosero (a). No te puedes quedar con alguien que te de miedo.
La violencia se disfraza bajo cualquier pretexto, en nosotros está si le ayudamos a ponerse la peluca y la maquillamos, o le desabrochamos el corset y nos vamos.
Por una vida sin violencia, abre los ojos, y corre, afuera hay muchos que esperan por ti y por tu amor.
Yo sufrí de violencia emocional ¿y tú?


0 comentarios:
Publicar un comentario