
Empecé a fumar como a los 18 años. Mi vicio por el tabaco empezó a esa edad. Digo vicio porque yo no soy fumadora social, fumo diario, enferma o no, preocupada o no. A veces, hasta fumo sin ganas, sin que se me antoje, sólo porque el acto reflejo me lleva a estirar la mano, deslizar el cigarro, darle chispa al encendedor y darle la primer calada.
Hay vicios para todos, a muchos les desagradará y en ocasiones, hasta asco les dará estar con alguien que fume. Así como a mí me disgusta estar con gente borracha o gente que se droga. Para todo hay repulsión, para todo hay un vicio y un vicioso.
Mi edad me permite recordar esos días en que en los vuelos te permitían fumar llevándote hasta la parte de atrás del avión, dentro de los centros comerciales, en cualquier mesa, incluso me tocó ver a gente que entraba con el cigarro al metro (no al vagón, pero sí dentro). En el Cine Plaza (hoy, El Plaza) también podías fumar mientras veías una película. Hace muchos años que los fumadores nos tuvimos que contener y dejar de hacerlo en todos esos lugares que son de espacio público. Sabemos que no se disfruta igual una sobremesa con amigos si estas en el interior y tienes que salir a fumar, una vez o quince, pero poco a poco nos hemos acostumbrado y hemos aprendido a respetar a quien no lo hace.
Me han tocado vuelos desde una hora hasta 16 donde en lo único que pienso es el momento de aterrizar, salir y llegar a la calle para darle la primer calada a mi cigarro. Hoteles donde he tenido que caminar por pasillos, esperar elevadores, bajar a la calle, con a veces temperaturas de -15 sólo por "echarme el último antes de dormir". Estar en un antro, tomando una cerveza por más de cinco horas sin ir a la puerta, salir a la calle y fumar. Estar en un concierto y no poder "disfrutar" con un cigarro una canción (los fumadores entienden este punto). Viajes en carretera donde, si no es mi coche, a veces mis amigos me prohiben fumar dentro. ¿Qué hace un fumador ante todos esos escenarios arriba planteados? TE CHINGAS Y NO FUMAS. Esa es la palabra, te chingas, te aguantas, te esperas, te contienes, te detienes.
Sin embargo hay gente que se pasa esas reglas por la entrepierna. Gente que no conoce de límites, de respeto, que cree que puede hacer lo que se le cante. Gente mal educada, inculta, nefasta, grosera. Ayer, en el concierto de Feist me tocó ver una de las escenas más vergonzosas de un fumador. Una jovencita tipo Alejandra Guzman (con todo lo que implica compararla con ella) gritona, attentionwhorista, nefasta, prendió más de tres veces un cigarro que fumaba como sólo las ratas lo harían, agachada, volteando a ver a todos lados para estar segura que ninguno de seguridad la veía, escondiendo el cigarro en la palma de la mano. Se reía creyendo que estaba haciendo algo super arriesgado, se sentía invencible y rebelde la pobre miserable, a pesar de que ya tenía bastantes años encima. No le bastó con hacerlo una vez, lo hizo en cuatro ocasiones.
No es la primera vez que veo a alguien violando las reglas de un lugar cerrado, son muchos, no tantos, pero sí muchos. Esa misma gente que lo hace, es la que maneja borracha, no paga sus impuestos, tira basura en la calle, soborna autoridades, hace trampa, habla en el cine. Esa gente es la que a mí me infla los ovarios, con la que mis impulsos homicidas se ponen a prueba. Le pedí al de seguridad que la callara y la sacara, ya que la muy estúpida todavía se puso a darle explicaciones y a negar que ella no había sido. Soy fumadora como tú, y también soplona.
¿Por qué me indigna tanto? no lo sé, seguramente porque mi moralina no me permite romper esas reglas tan básicas de comportamiento cívico, porque mi mentecita tan estrecha no da para seguir creyendo que nos seguimos comportando como simios.
Sólo me quedo pensando que ojalá mis vicios jamás me dominen al grado de no poder aguantarme las ganas y algún día yo termine, de menos echada a patadas de un lugar, de más, encerrada en alguna cárcel y pagando miles de pesos por alguna "rebeldía".
Soy fumadora extrema y de fumadora a fumador (a) te pido algo: NO CHINGUES.
(Se extinguieron tres cigarros para poder poner este punto final).


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