01 enero 2012

Los vaqueros de Leningrado y su paraíso zombi

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“Hacer algo mal cuando sabes hacerlo bien,
sólo para divertir,
tiene doble mérito.”
Charles Chaplin


No cabe duda que el mundo de las artes siempre estará regido por columnas vertebrales, personajes que dictan tendencias, que marcan pautas, que son un antes y un después. ¿Pero quién escribe realmente la historia, los que la crean o los que la repiten?


En varias ocasiones hemos visto cómo hay canciones que trascienden más allá de espacios, tiempos y generaciones. Las vemos covereadas por muchos, en comerciales, en series de televisión, en videojuegos e incluso algunos hasta se han atrevido a traducir infamemente la letra y las hemos escuchado en español.

Fue en un viaje por carretera cuando por primera vez conocí a los Leningrad Cowboys. No sé quién me los presentó ni por qué llegaron a mi iPod. Recuerdo que el cover que más me cautivó fue “My Heart Will Go On” (Celine Dione) tocada únicamente con acordeón y ellos cantando con su mal inglés. La versión es tan brillante, hilarante y tan mala que es buena.

La historia de los LC no empieza de manera musical, ellos fueron una banda creada de manera ficticia por el director de cine Aki Kaurismäki para la película Leningrad Cowboys Go America, y posteriormente salieron en otra llamada Leningrad Cowboys meet Moses, dos películas fundamentales si gustan del cine de culto —lo que me hace recordar a otra banda ficticia creada por Tom Hanks para That Thing You Do!— Jugaron con el destino y siguieron con la sátira, con la mofa, con los personajes creados por el director y empezaron a hacer música de verdad, aunque ellos mismos se nombraron “la peor banda de rock and roll de todos los tiempos” (nada más falso).

Vestidos de manera ridícula y adulterada, los once Cowboys y las dos Leningrad Ladies salen con flecos altos ridiculizando el peinado de Elvis Presley, lentes oscuros, zapatos métricamente estilizados; a veces vestidos como The Kinks, a veces de militares y a veces con trajes típicos de su país (Finlandia). Van mas allá de lo que a primera vista podría considerarse ofensivo para algunos grandes creyentes de la música que no dejarán de pensar que son un “chiste” y unos payasos disfrazados. A juzgar por su aspecto, para muchos su credibilidad como músicos estaría en duda.

Se les podría tachar de ventajeros por colgarse de canciones exitosas, y hacerse famosos gracias a sus extraordinarios covers de The Beatles, Led Zeppelin, Tom Jones, Lynyrd Skynyrd, Thin Lizzy, Metallica, AC/DC, Duran Duran, The Rolling Stones, Creedence Clearwater, Bob Dylan, David Lee Roth, The Turtles y hasta polcas rusas. No por nada son una de las bandas más iconográficas y de culto, junto con The Blues Brothers y Spinal Tap, que tocan el rock más atípico, estrambótico y heterodoxo de la historia. Y sí... son exitosos y adorados.

Su música está fundamentada en las raíces de la polca rusa y finlandesa, mezclando balalaikas, tambores africanos, tubas, trompetas, armónica, guitarras y bajos. Han tocado en la plaza principal de Helsinkin con el Red Russian Army Choir y con orquestas de música clásica. Después de 11 años presentan material inédito, canciones originales en su Buena Vodka Social Club! Never Drink Alone!, lleno de influencias y sabores de todos los géneros, mezclados como sólo ellos sabrían hacerlo. Todo esto hace que cada una de esas canciones sea una pequeña obra de arte.

El éxito no se le presta a nadie, ellos han inventado una nueva manera de hacer música, de vivirla, de interpretarla y de tocarla. Ver el Leningrad Cowboys Balalaika Show (DVD) y Happy Together (DVD) te llena todos los sentidos, te abotarga lo visual, te abruma lo auditivo. La combinación de ese humor absurdo mostrando el lado patético, sumiso y grandioso que tiene la música los hacen brillantes.

Efectivamente les podremos llamar antihéroes, porque si bien ellos salieron de la nada, se reinventaron, y la historia la escriben los que ganan. Así que, Leningrad Cowboys: thank you very meny por su música.

Magali Torres



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