23 marzo 2011

Las mil y un formas de rompernos. Parte II

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Los seres humanos no aprendemos ni experimentamos, somos animales y cavernícolas. Seguimos sin encontrar la manera de decir lo que pensamos y entonces solo encontramos las mil y un formas de rompernos la madre, a nosotros y a los demás.

Hoy puse un twitt en la mañana que me recordó que nuestra comunicación siempre ha estado invalidada por nosotros mismos, nosotros somos los que nos ponemos trabas para no hablar como deberíamos o como podríamos. Pero recordemos que cada quién hace lo que puede como mejor puede.

Me refería a que deberíamos de cambiar el dicho de "los borrachos y los niños siempre dicen la verdad" y agregar " los emputados" también. Todos hemos tenido momentos de furia, de esa ciega donde somos capaces de sacar nuestras peores palabras, observaciones y comentarios hacia alguien o hacia algo. Es ahí donde se muestra nuestro verdadero sentir, eso que nunca nos atrevimos a hablar con ese alguien, sale en los momentos que yo les llamo Falling Down, que es la película de Michael Douglas donde en un día de furia sale con fusca en mano y balacea un McDonalds.

Eso mismo nos ha pasado a todos, la misma fusca pero de palabras, esas que ya no se pueden retirar, esas que ya quedaron ahí marcadas y nos balacean el alma y el corazón. Lo dicho dicho está. Lo que se te salió se te salió y no hay manera de retirarlo. ¿Cuántas veces no nos hemos arrepentido de decirle algo a alguien y nos disculpamos con "perdóname, estaba muy enojado"? ¿Cuántas disculpas vamos a tener que aceptar a lo largo de nuestra vida y justificar la manera en cómo te rompieron el corazón ahora no con hechos, sino con palabras? ¿Nos merecemos una vida llena de "perdón, se me fue la boca, no quise decir eso"?.

No, no se se nos fue la boca, se nos fue el verdadero sentimiento, ese que reprimimos y nos caga de la otra persona, pero que muchas veces por amor o por prudencia no decimos, pero es una bolsita de canicas que se acumula hasta que pasa el "falling dow" el "point break". Ese momento en una discusión acida, donde estas tan "emputado" que por fin te atreves a decir todo lo que querías decir y que no supiste cómo, por fin encontraste el momento y el lugar (menos adecuado) para decir eso que te quemaba y ahora lo aprovechas hasta para cobrar facturas pasadas, y es tal la euforia del momento que hasta le dices que te caga como se rie.

Podemos escuchar una cantidad de barbaridades juntas en cuestión de minutos, una metralleta de palabras hirientes, esas que te atraviesan el cuerpo, la mente y el corazón. En cuestión de segundos alguien nos hace testigos presenciales de ese "falling dow" de ese "point break" y sólo ahí escuchamos claramente todo lo que odian de nosotros. Pueden ser cosas tan tontas como "me caga que cuando comes agarres el cuchillo con la mano izquierda para empujar la comida" hasta " me caga lo que escribes, me caga lo que dices, me cagan tus opiniones, me caga lo que escuchas, me caga lo que ves, me caga lo que lees, me caga tu familia, me caga tu coche" en pocas palabras es "me caga quien eres" "odio lo que representas, odio tus ideas, odio tus pensamientos, odio lo que haces, odio como te ries, odio como ERES".

Como lo dije la vez pasada, todos somos víctimas y victimarios, todos hemos estado en los dos lados. Hoy cuando yo recibo este tipo de agresiones (porque son agresiones aquí y en China) me hago chiquita, me da pavor la violencia física y verbal y me quedo sin palabras, me quedo muda, primero por la impresión de saber que alguien que te quiere o ama es capas de pensar todo eso de ti, después me quedo en shock por la manera de cómo el otro te percibe y es ahí donde te das cuenta que no cumples con nada de lo que esas personas decían amarte y quererte y valorarte, que no te aman "a pesar de" todas las múltiples fallas que existen en ti. Y que solo te toleraron, pero no te amaron.

Y estos enojos van mucho más allá de un "me caga que dejes la tapa del baño arriba", estos enojos van directamente hacia tu escencia, a lo que tu eres, a lo que hablas, a tus ideas, a tus pensamientos, a tus emociones, y contra eso, no podemos hacer nada. Les cagamos en alma y escencia y ya nos lo dijeron claro y preciso.

Hoy, he aprendido que yo no puedo estar pidiendo perdón cada que se me va la boca, hoy he aprendido a poner límites antes de que me suceda un "falling down" o un "point break", he aprendido que si lo hablas del lugar correcto en el momento correcto pones en orden muchas cosas, y también he aprendido que yo amo a la gente "a pesar de" todo lo horrible que puedan ser en momentos así.

Repito, regresamos una y otra vez a la era de las cavernas donde hasta que no nos sale el instinto animal no sabemos resolver las cosas más que con violencia, dónde no somos capaces de saber hasta que punto nuestras palabras pueden hacerle daño a alguien y entonces los dejamos heridos ¿así es nuestra manera de amar? lamentablemente es así, aunque no debería.

Ahora los que tenemos la posición de tener la metralleta en la mano y de decir lo que dijimos nos liberamos, por fin lo dijimos, por fin lo soltamos ¿pero a qué precio, con qué consecuencias? Los que nos quedamos en la posición de balaceados y escuchamos la metralleta de palabras por fin supimos lo que al otro le caga de nosotros ¿pero a qué precio, con qué consecuencias?Pagamos precios muy altos y costeamos consecuencias a veces irreparables.

Y es así como un día, de la nada nos despertamos como Michael Douglas con metralleta de palabras en mano y balaceamos el corazón de esas personas a quienes decimos amar. Aquí nadie gana, todos perdemos. Y aquí no aplica el "las palabras se las lleva el viento" aquí aplica " ya vimos que la furia del otro nos sirvió para saber que odia todo lo que somos, lo que representamos, lo que escribimos, lo que hacemos, lo que leemos, lo que escuchamos" y los que nos quedamos en este lugar no podemos hacer otra cosa más que agarrarnos el corazón y llorar un poquito.

Y no hablo de un momento de furia en que se nos "sale" decir una tontería, hablo de esa acumulación de sentimientos errorenos por la otra persona donde detesta todo lo que haces y que si llegaron hasta acá fue por que "toleró" pero no amó "a pesar de". Tolerar significa aguantar y en el amor no se "aguanta" nada, en el amor se ama a pesar de. En el amor de pareja, de familia, de amigos.


Las palabras y las balas, no tienen reversa. Cuidado con nuestros "falling downs" podemos perder todo aunque esa no sea nuestra intención, o sí, alomejor el que te viene a balacear con palabras lo que quiere es que te pierdas para siempre de su vida y no tuvo otra manera de decirlo ¿será?

Aprendamos a hablar desde el lugar correcto, donde poner límites y hablar de lo que nos molesta de los demás no está mal, y hablar con amor no con rabia contenida.

Les regalo una canción que a los que balaceamos nos vendría muy bien escucharla y a los que fuimos balaceados nos vendría muy bien aceptarla.


2 comentarios:

  1. Javier Armas dijo...

    Muy buen post. Describe y diagnostica. El mito de la tolerancia, de aguantar a los que tienes junto a ti, se aplica hasta con los amigos. Y ahí el error. ¿Por qué habríamos de aguantar a nuestros amigos sino conocerlos y entenderlos aún con todo eso que no hubieramos escogido para ellos en caso de haberlos esculpido?

    En esta cultura la gente se dice sus "verdades" en ese falling down. ¿Por qué no filtrarle a tu amigo en el momento correcto que tiene un vicio o una actitud que le daña y aparte es molesta para otros? Habría que educarnos a nosotros mismos que tolerar es una mustia bomba de tiempo para afilar nuestro sadismo hacia la gente que queremos.

    A mí también me angustia mucho hacer daño por esos comentarios que hacen diana en lo más fragil. Si me siento tóxico trato de alejarme y serenarme. Los demás no tienen tampoco que tolerarme.

    Felicitaciones nuevamente, me agradó mucho, agradable prosa.

  2. Ser mujer dijo...

    Nenamonstruo, como siempre excelente blog. Como seres humanos deberiamos pensar antes de hablar, hablar en el momento real y callar cuando sabemos que podemos lastimar.
    Las palabras y las balas no tienen reversa, una te aniquila y la otra te mata y ambas tienen el mismo fin destruir cuando quieres hacer daño.