02 marzo 2011

Las mil y un formas de rompernos

with 7 comentarios




Los humanos somos especialistas en darnos solitos en la madre, a veces nos llevamos a otros sin querer, y otras queriendo. Estos son 2 pequeños relatos que me asombraron por su patrón repetitivo en los últimos días en diferentes pláticas con amigos. Estos son tan sólo dos de millones de ejemplos que a diario cometemos y a diario nos cometen. Somos víctimas y también victimarios.


Tiny Dancer

Sofía estudia jazz desde que tiene cinco años, hoy Sofía tiene 35 y tiene su propia academia de baile lo cual le da treinta años de ser poseedora de el cuerpo más lindo, femenino y tonificado que se pueda imaginar. La mejor técnica, el mejor baile, los mejores movimientos los tiene ella. Concursos en el extranjero premios, reconocimientos la respaldan. Si algo sabe hacer es bailar.
Sofía está casada con Mario. Desde hace 13 años que son pareja, Mario pocas veces ha ido a ver a su mujer bailar, aunque ella insiste que en la intimidad nadie como ella para seducirlo con un movimiento de caderas el cual deja a Mario inconsciente por horas.

Una tarde de comida con los amigos, pusieron sobre la mesa el tema de Alize, si, la lolita francesa que por ahí del 2007 puso a todos los hombres a soñar con ella. Sofía sin ninguna malicia pregunta al grupo "¿De verdad, díganme qué le ven a Alize? y el primero en contestar es Mario, su marido diciendo "¿¡Es qué ya la viste bailar?! Uuuuuffffff"

¡CHINGA TU MADRE!

" El cineasta"

Marlon es un adicto a la música, la consume en gran parte por gusto y en gran parte por su trabajo. Marlon es musicalizador de películas, él en gran parte es culpable de que canciones como "Eye of the Tiger" en Rocky III. Su trabajo, su dedicación y su gran conocimiento musical lo han llevado a participar no sólo en México, sino en películas americanas y por ahí ya puede contar hasta con tres francesas y una alemana. Su casa es una fonoteca de pies a cabeza, vinyles, lassers, mini disc, compact disc y hasta cassettes están por todos lados. Si algo sabe es de música.

Marlon tiene una novia que se llama Silvye una francesa exiliada en nuestro país. Silvye lo ha acompañado a las premieres e incluso a veces de mala gana tiene que escuchar la música que su novio escucha, a veces la considera de mal gusto, o ruidosa, o poco emotiva. Marlon con paciencia y cariño le habla a Silvye de todas esas bandas que a él le encantan, le da probaditas con la esperanza de un que un día, uno solo Silvye le diga "esta canción si me gustó, que bonita, gracias por compartírmela".

Silvye tarda en llegar una noche diciendo que se había encontrado a sus nuevos vecinos "rockeritos" de esos que ahora hay tantos e imitan a cualquier bandita. Emocionada llegó a contarle a Marlon lo bien que tocaban, lo "cool" que eran, y extasiada le enseñó unos cd's que los "rockeritos" le prestaron diciendo "Mira, me prestaron estos discos para que los escuche, The XX, Marvin Gay, The Airbone Toxic Event, no sabes que buena música escuchan"

¡CHINGA TU MADRE!

Estos son tan solo dos ejemplos de múltiples que a diario cometemos unos con otros. Puede que por tener tan cerca a esa persona que amamos (llamese amiga, novia, esposa, mamá, hermana) no somos capaces de ver todo lo bueno que ellos nos pueden ofrecer. Será que estamos tan acostumbrados a lidiar con ellos que solo vemos lo más espectacular en alguien más y no en quién duerme a nuestro lado?.

Ni Sofia ni Marlon decidieron reclamar nada, a final de cuentas ¿qué se reclama? ¿qué tanto empeño puedes poner en esa mínima discusión para hacerle ver al otro que éso que admira en la otra persona tú lo tienes o tú lo eres? Tanto Marlon como Sofía o como tú o como yo, lo único que hacemos al recibir este tipo de comentarios es recoger el pedacito de corazón que se nos acaba de caer, pasar saliva para disminuir el dolor de garganta que te provoca ese nudo de lágrimas que la persona que amas y que te ama, no vea en ti (pero sí en los demás) lo espectacular que eres en ese tema o en esa actividad, no en todo, en ese, justo en ese que a él o a ella le pareció un brillo en la otra persona.

Lo sabemos, sabemos que siempre va a haber alguien mejor que nosotros, que una sola persona no puede satisfacernos del todo, pero el sentimiento de ardidez, de sentir que se te hace un nudo en el estómago y de que le quieras gritar al otro "chinga tu madre" es inevitable. Seguimos siendo neanderthales, y quisieramos ser nosotros los mejores para nuestra pareja, desde hacer un café hasta educar a los hijos.

¿Qué nos espera a esos que se nos ha roto un poquito el corazón? Nada, aguantarnos, llorar en el baño y amar a esas personas aún cuando en ese momento no se lo merezcan.

¿Qué nos espera a esos que rompemos un poquito el corazón del otro? Nada, no somos adivinos y no sabemos qué comentarios pueden o no dolerles, pero tampoco nos hagamos pendejos, que sí sabemos que si amamos haremos lo imposible por nunca lastimar. No con alevosía y ventaja.

Al hacer este tipo de comentarios lo único que escuchamos del otro es:
Cocina mejor que tu, habla mejor que tú, es más inteligente que tú, es más bonita que tú, es más creativa que tú, escucha mejor música que tú, hace mejor las cosas que tú. Y en ese momento quedamos anulados por la persona que nos "ama". La vida es una puta.

Y si algo sabemos hacer los humanos, es darnos en la madre.

7 comentarios:

  1. Diva dijo...

    Yo fui una víctima constante de la anulación por parte de mi pareja y lo peor del caso es que el era muy consciente de que lo hacía, pero yo no me sentí bien hasta que le solté el chinga a tu RE putisima madre cabrón....
    Excelente entrada como siempre nena....amo tu manera de escribir

  2. Les yeux noirs dijo...

    Dicen por ahí que quien tiene el sol muy cerca se deslumbra y no lo ve...que sólo aquéllos que lo ven pasos atrás son quienes pueden apreciar su luz y su calor.

  3. El Rufián Melancólico dijo...

    Pero también tiene que ver con la inseguridad y con la necesidad de reconocerse a uno mismo independientemente de la pareja, Nena. Tanto Sofía como Marlon son tan chingones en sus artes al punto que de pronto sus parejas podrían sentirse anuladas en esas artes, ante tanta especialización. Y se sienten incapaces de opinar, estar en desacuerdo, se sienten castrados en cuanto al goce de esas disciplinas -el baile, la música-. Y por eso, cuando les llega de terceros otros alicientes de esa disciplina, la exponen e incluso se le restriegan a su pareja especialista como una forma de asentar su individualidad.

    A mi ex le abrumaban mis libros, por ejemplo, y por más que le insistía que jalara tal o cual novela, que eran buenísimas, evitaba la biblioteca. Pero un día encontró una novela, incluso pinchona, y la leyó con fruición, hasta me leía párrafos y me "obligaba" a admirar lo que me leía. Y de alguna manera me quedaba claro que así asentaba su independencia de mi. Forma sutil de hacerle güevos a toda mi biblioteca y mostrarme que ella a su modo y sin necesidad de mi opinión, también podía buscar su propio camino de lector.
    Está bueno el post, ¡Saludos!

  4. From the brain of Alfrek dijo...

    Porque esa pinche necesidad de minimizar al que está a nuestro lado, nunca la voy a entender, lo peor de todo es que tienes razón, somos víctimas y victimarios.