
Yo siempre he dicho que yo no sé demostrar mejor mi amor por mi gente más que escribiendoles, dedicandoles algunas líneas o algunos párrafos. Hoy recibí un texto de una una gran amiga que es Matyka, donde ahora ella es la que escribe de mí, que sorpresas te llevas al saberte en alguien desde afuera.
Astorga "Homenaje a la intolerancia"
Cuando te sales de tu país de origen, tu familia de sangre se queda y es responsabilidad tuya elegir a quienes de ahí en adelante serán tus amigos, los que con el tiempo se convierten en tu familia. Y si te salen buenos, malos, sensibles, cariñosos o intolerantes esa es solamente tu responsabilidad.
En este ir y venir de aventuras he tenido la oportunidad de tener amig@s a los que amo con toda el alma. Y estoy segura, aunque peque de prepotencia, ell@s me aman con toda el alma y daríamos mutuamente la vida por cada uno de nosotros si fuera necesario.
No me alcanzarían las letras para agradecerle a cada uno de los que son, y que estoy segura, ellos saben quienes son, lo mucho que les agradezco el haber estado ahí no solo en las horas más aciagas de mi vida sino también en las más felices. Para cada uno habrá letras en su momento.
Hoy específicamente quiero hablar de una persona a la que conocí primero en el TL. Por lo que leía de ella me la imaginaba no sólo desmadrosa, sino borracha . Nada más alejado de la realidad. Ya saben esas impresiones que da uno en las redes sociales o más bien esas ideas que se lleva uno con sólo leer dos o tres frases de alguien, como si fuéramos psicoanalistas o expertos en juzgar. Como si tuviéramos el derecho de saber sin conocer. Pecados capitales.
Ella es la nenamounstro, mi ahora amiga real. Yo la leía porque era muy, muy entretenido saber de sus “Pedas” y ese desenfado que tiene a la hora de hacer un comentario que nadie lo iguala. La nena tiene su estilo, algunos la aman, otros la odian, pero muchos saben que hay “algo” que los obliga a seguirla.
Recuerdo perfectamente el nenasgarden. Ella solamente tuiteaba fotos de las miles de bebidas que llegaban a su casa. A esa fiesta solamente fueron los “elegidos”, porque a la casa de la nena no entra el que quiere sino el que es invitado. Según los tuits de esa noche, terminaron como a las 10 de la mañana y todos fumigados menos la nena. Algo se me hacia raro, ella siempre decía tomar mucho, pero nadie la hacía perder el control. Detalle singular. Aquí entre nos, la nena no se empeda porque no toma, se la pasa “fichando”.
Entre íres y venires. Seguidores comunes y demás, un día conocí en persona a la nena. Desde el saludo hubo algo que marcó nuestra relación. Entonces no sabíamos que iba a nacer una verdadera amistad. Comenzamos a hablar y hubo tantas casualidades (esa parte se la dejo a la nena pa’que nos cuente) que sabíamos que la vida nos tenía deparado cruzarnos en algún momento. A un año de conocernos, la nena y yo hemos compartido libros, letras, lágrimas, amores, desamores, café y más, mucho más es lo intangible, lo que no se ve pero se siente. Nos sabemos aunque no estemos. Es más, no necesitamos estar…
Pero sobretodo la nena y yo hemos compartido risas. Bueno yo me río con ella, aunque ella dice que me río de ella. Pero es que a la nena, que es la persona más intolerante que hay en el planeta tierra, le pasan las cosas más inverosímiles que ustedes puedan imaginar y yo fui la elegida para presenciar esas escenas de película, y a la sacrificada no le queda más que reír con ella. En dos o tres ocasiones la he visto llorar de la risa, pero hay ocasiones en que no son risas para ella, solamente para mi y se “enoja”, porque para ella son situaciones “insultos” a la vida.
Fue justo ayer cuando fuimos a la Feria del Libro en Minería donde decidí escribir sobre ella porque, como en cada salida juntas, sucedió lo inevitable. Primero no hicieron dar tres vueltas para entrar. Finalmente lo logramos. Una vez adentro y teniendo en cuenta que llegamos dos minutos antes de la presentación nos urgía entrar al recinto. Claro no podíamos pasar porque los organizadores del evento, como táctica comercial, hacen que todo mundo pase por la librería. Resultado, no podíamos pasar. En algún momento vi a la nena abrir la boca para empezar a vociferar. Vamos por este lado, la invité antes.
Así llegamos a la fila que había para entrar a la sala donde sería la presentación. El calor era insoportable, y con los minutos encima, la cara de la nena iba cambiando de amable a “sudada”. Así pasamos al aula, por fortuna logramos agarrar dos asientos de la última fila. No la hubiera imaginado soportando aquella presentación de pie. Empezó el discurso del presentador y éste se tomó toooooodo el tiempo para leer parte del libro. La nena se retorcía, me miraba, abría el programa, hasta que la editora interrumpió al “lector” más que presentador porque había excedido el tiempo. Por supuesto, la nena espetó un “pues claro, no es su libro, que respete”. Y con razón, nuestra amiga no pudo dar su discurso gracias al Don Caca Grande. Prueba superada, huimos de ese infierno chiquito. De verdad el calor era insoportable.
De ahí salimos a dar una vuelta par ver si comprábamos un libro, con el calor a todo lo que da y la gente que no sabe andar en tumultos la nena estaba a punto de estallar. Muy amablemente me invitó a quedarme si quería ver más libros, porque ella no soportaba, además tenía hambre y aunque no me lo dijo, sé que moría por un cigarro. O mejor vamos a La Pagoda, me invitó. Así, abandonamos La Feria del Libro, -sin un libro bajo el brazo, un logro mutuo porque son nuestros dulces preferidos, pero tenemos 30 libros por leer cada una, comprar más sería gula-, para llegar al delicioso restaurante ubicado a tan solo media cuadra de Minería. Claro, el cigarro no podía esperar. ¿Qué sería de la vida de la nena sin un cigarro? Además fuma con tanto agrado que antoja.
Para colmo, La Pagoda estaba a reventar y nos pasaron al fondo del lugar. Nos ubicaron en una mesa que estaba rodeada de bullicio. Justo en frente de la nena estaba una familia donde sobresalía el llanto de una pequeña que nadie se preocupada por callar. Los adultos engullían mientras nosotras nos mirábamos con incredulidad. Al lado derecho, un niño como de 10 años –quien se tragó sin plena ni gloria un enorme pozole- tuvo a bien agarrar el soporte de la mesa a patadas para acompañar al señor de la marimba que tocaba sin parar. Por si eso fuera poco, al ruido que nos acompañaba y no nos dejaba hablar a gusto se unió el señor de la guitarra. Imaginen aquella escena, era realmente desesperante, pero más para una persona como la nena que en cuanto algo o alguien le cae mal no puede disimular, es más podría pero no lo haría. Disimular, ser tolerante no son palabras que tengan significado para la nena. Es parte de su manera de ser y de expresar para dar a conocer ese maravilloso ser que está cubierto de una capa donde está escrito con mayúsculas: INTOLERANTE, NO PROVOCAR. HAGALO POR SU BIEN.
Nuestra noche la vino a salvar un delicioso pan que ella me compartió. Un Astorga. Porque quizá la nena no sepa tolerar, pero sé bien lo que sabe hacer bien. Ella sabe lo que quiere, lo que le gusta, a quien ama, por quien vive, pero sobre todo la nena sabe vivir. Y en cada minuto de vida que me ha regalado, me ha abierto su corazón y me ha dejado conocerla bien.
Por eso esta madrugada brindo con un Astorga, al que hemos puesto, "Homenaje a la intolerancia" porque un día que salgamos juntas no la vea hacer una cara de ¿WTF Matyka? Eso es lo que me dice cada vez que le pasa algo inconcebible. Y yo no puedo evitar decirle, “eso te pasa, por intolerante”. Pero, sabes, así te quiero y te “tolero”, nenita.
Solamente espero que algún día recuerdes la promesa que hiciste y si tienes una hija malcriada como la de la mesa te pueda decir “¿Recuerdas a la niña chillona de La Pagoda?”, la tuya está peor, edúcala”. Es promesa…
Te amoro cariña.
Matyka. Febrero 28 de 2011
*Gracias por esta muestra de amor @Matyka*

2 comentarios:
Wow que padre, esto vale más que 1000 tarjetas Hallmark que no dicen nada sincero. Clap Clap por Matyka y Clap Clap por su amistad.:)
¡Que padre!!
Bien por ambas!!
La realidad es que hasta me dieron ganas de conocer a la nena...
Qué maravilloso sería que al menos una vez en nuestra vida, alguien (que no fuera tu novio) se encargara de dejar por escrito lo que somos para alguien.... y es que ¡las palabras se las lleva el viento!!
Saludos!!
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