25 julio 2011



En la vida uno tiene que permitirse ciertos lujos, ciertos riesgos , correrlos, saber pagarlos y saber vivir con ellos. ¿Cuántos de nosotros no tenemos un amor platónico? Esa persona que sabemos que jamás será de nosotros, porque simplemente las líneas de vida (al menos en esta) no nos permitirán cruzarnos.
Vivir con el amor pendiente, el alerta de una mirada, de una palabra, de una llamada, de un mail...de una carta.

Esa es mi historia con Antoine y todo empezó por allá de 1999, y desde ahí supimos que no éramos ya de este siglo. Nos conocimos en Roma. Yo era una jovencita de rizos sueltos y una sudadera mugrosa que dormía en un Bed & Breakfast mientras se trataba de tragar el mundo con una mochila a la espalda. Durmiendo en trenes para ahorrar lo de las pensiones, visitaba museos y tiendas de discos mientras se tiraba en cualquier parque a tomar café y ver pasar a la gente e imaginarme sus vidas.

Roma fue una de las 17 paradas a esas ciudades del viejo continente. 17 ciudades ¿estaba loca? sí, uno a esa edad hace ese tipo de locuras, después la vida ya no te alcanza. Llegamos a un hostal que estaba en un segundo piso, un italiano loco lo dirigía, gritón, mandón, y nos sacaba de los cuartos a las 7:00 am porque a esa hora se limpiaba.

Antoine se apareció una noche el el hostal del italiano loco, me agarró leyendo y comiendo nutella del frasco (qué cosa tan bochornosa) Tan cómodo como siempre ha sido con esos ojos azules, sus jeans y una camisa de rayas color café. Sentí que la Nutella se me atrevezaba y no podía respirar. Ese fue el impacto que me causo él. Y no tanto por lo atractivo que era, hubo algo más cuando nos vimos a los ojos, que yo solo quería que alguien gritara "corte y queda".

Hablamos mucho esa noche, nos quedamos despiertos casi hasta la hora que el Italiano loco venía a despertarnos. Dormimos a penas lo suficiente como para despertar a las pocas horas después y volver a encontrarnos en el pasillo. Quedamos de desayunar juntos y dar el paseo por Roma. Camine junto a él por esas calles tan llenas de costumbres como se me estaba haciendo a mí estar con él. Los dos éramos turistas y todo nos asombraba. Entramos al Coliseo y me contó la historia de los gladiadores mientras yo sentía que sólo existíamos nosotros. Sí, si hay un NOSOTROS. Torpes, cautelosos, ansiosos con las ganas en la punta de los dedos por unos momentos nos rozabamos las manos

Dos días después él regresaba a París. Me apuntó su teléfono en mi Moleskine y me hizo prometerle que le llamaría en cuanto yo pisara la ciudad luz. Secretamente yo contaba los días para llegar. Pasé por otras ciudades recorriendolas con urgencia para llegar. Por fin mi última noche en Amsterdam y al día siguiente tomaría el tren que me llevaría a probablemente verlo de nuevo. Y digo probablemente porque mi vida siempre ha sido de causalidades y yo no soy de las que le pide explicaciones a la vida, la vivo como viene. Lo primero que hice fue buscar un teléfono y marcarle: ya estoy aquí. El tono de su voz cambió inmediatamente lo que me hizo sentir más que esperada. "Nos vemos a las 7pm abajo de la Torre Eiffel". Pedimos asombro para cenar.

Por tres días me paseó por su ciudad, me llevo a esos lugares chiquitos que no son para turistas, pasaba por mí en las mañanas, me llevaba a desayunar a Montparnasse, caminar todo Champs Elysee desde el museo de Louvre hasta el Arco del Triunfo, nunca llevabamos prisa nos dabamos todo el tiempo del mundo, a cenar al Jardin des Tuileries, a saltarme y no pagar el metro, caminar a las orillas del Sena y sentarnos en el Pont Neuf a ver París moverse. Y como parada obligada a ver a la Mona Lisa, nos reíamos de la absurdes del cuadro y la gente que estaba alrededor, me tomaba fotos desde cualquier ángulo y yo como el título de la película solo le decía "Pide al tiempo que vuelva y nos tenga aquí por mucho más".

Un día caminando por alguna de las calles parisinas, me encontré un puesto donde vendían esas fotografías tan nostálgicas. Mi preferida de siempre ha sido una de Robert Doisneau " Le Baiser de l'hôtel de ville". ¿Por qué te gusta tanto esa foto? ni tú ni yo estamos en ella - me dijo. Le dije que me gustaba imaginarme que la chica de la foto era yo, que me
gustaba por pasional y amorosa, ese mundo donde dos personas que se aman se detienen en cualquier lugar y se besan haciendo que todo lo demás no exista. Tal como lo muestra la foto. La vida sigue mientras ese beso transcurre y lo detiene todo.



(Mi beso en el Hôtel de Ville)


Seguimos caminando y de pronto nos encontrábamos de frente al Hôtel de Ville. "Tú y yo vamos a ser los protagonistas de esa foto, nadie más" y de pronto ¡click! quedé inmortalizada en mi propia foto de el famoso beso. Yo, así como siempre soy la protagonista de mis historias, no tomo prestadas las de nadie más ni las que dejan a medias, ni las rotas.

Mis historias siempre son nuevas, a veces las escribo, a veces las fotografío. Ahora yo tengo la mía con una de las fotografía más famosa del mundo. Y mientras él me daba ese beso, el mundo seguía pero nuestro momento se paró y lo detuvo todo.

Antoine y yo tenemos más que una historia de un beso olvidada en un cajón. Nosotros nos supimos dar una a nuestras medidas y posibilidades con lo que teníamos para ofrecerle el uno al otro. Sabíamos que nunca nos ibamos a tener, que esta vida, no era para nosotros, pero no por eso nos dejaríamos. Llevo más de 12 años recibiendo sus cartas y él las mías, nos gusta así, sin la rapidez que tiene un e-mail, sin atropellarnos en idas y venidas, sin urgencias de respuestas como los tiempos de hoy lo pide. A veces es una carta de una hoja, a veces una de ocho y otras es una postal de cualquier parte del mundo. No importa donde estemos, siempre nos recordamos.



Nos esperamos siempre pacientes a que el cartero llegue y leernos. Nunca hablamos de nuestras vidas amorosas, no nos interesa quién esté con quién, nos interesamos nosotros y lo que tenemos en nuestro mundo. Ignoro si ya tiene hijos y el de mí ignora si estoy casada. Esas nimiedades no nos ocupan letras. En ese mundo que constó de unos seis días juntos y miles de palabras a lo largo de estos años. Ese es mi mundo con él y está bien. Así nos gusta. Nosotros nos tenemos como mejor podemos con lo tenemos. Yo podré amar y vivir con otro hombre y Antoine podrá amar y vivir con otra mujer, pero siempre tendremos París y nuestras letras que han sido incansables en doce años.

Nos esperaremos toda la vida para ver si corremos con suerte y nos toca en esta, no tenemos prisa, esperaremos otros doce años y otros doce y otros doce. Veremos que nos tiene el destino preparado. ¿Un mundo de letras solamente? Muy bien, el amor nunca se rechaza y él y yo, no somos de este siglo. Por favor que nadie diga "corte y queda".

Él y yo nos permitimos un mundo así, somos nuestro lujo, nuestro riesgo, lo hemos sabido pagar y vivir con ello.




Tengo que terminar este post, porque hoy llegó una de sus cartas y detendré mi mundo para leerlo, sacar mis hojas y escribirle de vuelta ansiosa por contarle todo lo que me ha pasado en este último mes. Pude haber contado esta historia con un "se llamaba Antoine" pero afortunadamente puedo seguir diciendo "se llama Antoine". En presente, en mi presente como siempre ha estado.

Porque yo soy de las que siempre vivirá con el amor pendiente. Siempre. El amor mágicoinexplicable como el de esas letras llenas de amor, busqueda y paciencia o el terrenal como el de esa presencia fisicia, encuentros y tolerancia, pero siempre amor.

Di que sí a París, por favor.

23 julio 2011


Pienso en cómo empezar este post, que más que eso es la primera vez que le escribo a mi hermana así. Es su cumpleaños y no encuentro otra manera de expresarle mi amor que pensar en ella, en mí, en nosotras, en las dos.

Nuestros viajes juntas, nuestras separaciones, nuestra cercanía, nuestra distancia, nuestros encuentros, nuestros desencuentros. El amor que nos tenemos y el enojo que a veces sale de ese mismo lugar, pero no pasa nada, siempre nos hemos recuperado y me ha enseñado cómo regresar al lugar de la comprensión, del perdón, de la humildad, y sobre todo del amor.

Cuando éramos niñas, ella iba a la tiendita de la esquina o a la papelería de Yetava (así se llamaba nuestra papelera) se gastaba todo su domingo en comprarme dulces, estampas, sellitos y los escondía por toda la casa dándome pistas para que yo los fuera encontrando. Hoy me toca ir a la tiendita del abecedario a escoger las letras más hermosas para escondertelas aquí, que te toque buscarlas y encuentres el amor que te tengo.

Ya sé que te quemé el brazo con la plancha, te tiré una figura de cristal en la cabeza y te la abrí, te dejé tirada en el pavimento cuando te caíste en los patines y un camión de la basura estuvo a nada de dejarte como el camellito de Nosotros los Pobres, pero entiéndeme, yo me había hecho pipí en los pantalones de la risa y me daba pena pararme por ti. Y no me fui limpia, me tiraste del tobogán y me abriste la boca, aunque tu te rompiste el diente en un pogobol.

Si contamos el número de veces que nos hemos peleado te aseguro que serían menos de las veces que nos hemos amado.

Todos los disgustos, los gritos, los enojos, los malos entendidos y las distancias que hemos tenido, todo, se compensa con esas tardes cuando salíamos a andar en bici juntas, cuando bailábamos en el filo de la ventana de la que fue "nuestra" recamara, cuando muertas de risa nos encerrábamos en el baño para que mamá no nos llevara a clases de ballet, hawaiano, gimnasia olímpica, dibujo, emplomado en vidrio, marquetería poblana y demás aberraciones. Cuando comprábamos el "Órgano Fácil" y tocábamos las canciones de Pandora y el Pirulí cantando ahogadas en llanto de risa. Cuando aventábamos palomas a los estacionamientos de los vecinos para que se asustaran, o llenábamos con piedras las bolsitas de papas vacías y poníamos recados diciendo "usted es un ganador" y las regalábamos en la calle. Cuando nos hacíamos pasita en la alberca y jugábamos con nuestro amigo el loquito que cantaba "dónde, dónde, dónde estará el duende". O nuestro amigo del rancho, Tarcicio que nos despertaba para ir a ordeñar vacas con él. Cuando te hacía jugar conmigo a conducir un programa de radio.

Llegó un momento de nuestra vida en que éramos como hermanas gemelas por el alto contenido similar físico que tuvimos, aunque déjame presumir que siempre han creído que yo soy la más chica (por fin un punto a mi favor). También hemos tenido separaciones físicas difíciles de llevar, siempre te he extrañado aunque te vayas un día o un año como alguna vez lo hiciste. O en su defecto, cómo yo lo he hecho también. En uno de tus viajes pensé que no iba a volver a verte y te escribí una carta tan larga como esto. Afortunadamente regresaste y sigues aquí, conmigo.

También has tenido el buen juicio de siempre estar de mi lado cuando más te he necesitado, como cuando me escapé a ver mi novio a Monterrey y mientras mamá vociferaba y aventaba ganchos para no dejarme ir llegaste a rescatarme: "agarra tus cosas y yo te llevo al aeropuerto, córrele mensa que mi mamá te va a encadenar". Y me sentí como Thelma & Louise escapándose por el Viaducto.

Es cierto que somos como agua y aceite, también es cierto que todo en nosotras es blanco y negro, pero somos la mejor prueba de que a pesar de esas diferencias abismales podemos demostrarnos y darnos amor, como cuando en un viaje llenamos maletas para traerle de todo a la otra. Cuando discutimos un libro, cuando me pones I Likes en mis artículos y los presumes con tus amigos, cuando me cocinas, cuando me cuidas, cuando me traes Krispy Kreams, cuando yo, sin saberlo me defiendes con mi mamá o mi papá, cuando sé que siempre lo harás con ellos o con cualquiera. Esa es la lealtad que nos enseñaron y la que nos tenemos. Considérala recíproca.

Antes te pagaba para que hicieras mis deberes en la casa, la cama, aspirar, hacerme la tarea y hasta para que me dieras un masaje. Hoy, ya no te dejas sobornar con dinero, hoy sólo te lo tengo que pedir para que con gusto maquilles a tu hermana la hippie, me peines, me aconsejes, me regañes y me pongas en mi lugar. Siempre serás más ubicada, menos atravancada, más centrada, menos inocente, más inteligente y menos air-head que yo.

Yo quiero ser como mi hermana por eso siempre me pondré su ropa (la que me queda) usaré sus perfumes, sus zapatos y cuando la extrañe me mudaré por un día o dos a su recamara y dormiré rodeada de sus cosas como a veces lo hago. Siempre serás mi hermanita, la chiquita, a la que tengo y debo cuidar, proteger y amar hoy y siempre.

Y después de buscar entre estas letras ¿encontraste el amor que te tengo? Espero no haberlo escondido tanto que no se note.

Gracias por ser mi compañera de vida.


Sisters - Steve Vai

Hablando de ti.

14 julio 2011



Siempre lo he dicho, yo no escojo a los libros, ellos me escogen a mí, y en esta ocasión Martina llegó a mi vida. A mí no me emociona el tamaño de una bolsa tanto como el de un libro, no me satisface abrir la caja de un par de zapatos como despegar el celofán donde viene envuelto un mundo nuevo que voy a conocer gracias a las letras, no me entusiasma el olor de un perfume tanto como lo hace un olor de páginas nuevas (y viejas también). Así me hicieron mis papás.

Siempre recuerdo a la perfección los días, las condiciones y el lugar donde compré cada libro. Hoy recuerdo que "Deseo de ser Punk" me encontró un lunes lluvioso en la librería Rosario Castellanos. Y esta es la historia:

De cuando yo iba a creer, tú también lo harías. De eso se trata la adolescencia, de eso habla Martina la protagonista de nuestra historia de hoy. De cómo duele estar entre la niñez y la adultez, de aún sentirnos de pronto identificados con esos adolescentes llenos de dudas y que nunca terminamos de mutar, así tengamos cuarenta, setenta años, hay una parte de nosotros que se niega a morir, a dejar a un lado a ese niño-adulto-joven inconforme con lo que tiene en su vida. Esta novela me hizo recordar la rebeldía, las imposiciones paternales, donde nuestras aspiraciones eran vagas y la incertidumbre era el pan nuestro de cada día. Donde encontrar nuestro lugar en el mundo era lo que nos mantenía vivos y, ¿quién no sigue tratando de encontrarlo?

Belén Gopegui toma de la mano a Martina, una joven de dieciséis años agobiada porque su padre se queda sin trabajo, porque su mejor amiga Vera pierde a su padre y ella sigue buscando su "código" sin tampoco mostrarla como una víctima. Donde su código es la música, esa que nos marca y que buscamos como única para sobrellevar la pesadumbres que es el ser adolescentes y ser adultos y ser viejos. El libro comienza con una frase importante "Tener dieciséis años y no tener música es un asqueroso desastre".

El libro nos lleva de la mano por todo ese recorrido musical que Martina va experimentando, cómo va pasando de un grupo a otro, cómo va encontrando canciones con las cuales se identifica tales como "Gimme Danger" de Iggy Pop, "All The Young Dudes" de David Bowie o el disco de Appettite for Destruction de Guns 'N Roses o Highway to Hell de AC/DC. De cómo la música que escuchan nuestros padres también nos influye, y que no toda ella nos tiene que gustar. Nuestra protagonista deshecha a los Beatles pero acepta a Johnny Cash diciendo: "es el único vínculo musical con el cual coincido con mi padre" y después de una muerte importante recuerda a alguien con "Total Eclipse of the Heart" aunque le parezca ñoña y ridícula.

Gopegui no toca el tema del rock de forma superficial, ella lo pone en un lugar, lo convierte en territorio, un puente para cruzar en lugar de quemar. Y le dá a Martina una posición altamente alienable con cualquiera de nosotros. Identificarte mediante una canción o un disco esa época crucial. Nuestro personaje define en su totalidad el libro con esta frase "Hay una parte donde nunca nos abrazan y para eso está la música"

Iggy Pop como portada del libro ¿por qué? nada es casualidad. Pop creció en un campamento de casas rodantes en Detroit que fue una de las ciudades con uno de los pasados más violentos de Norteamérica plagado de conflictos raciales y sindicales. La música de Iggy está llena de rabia y vulnerabilidad que laten en cada una de sus letras y por eso Martina lo toma como estandarte (al igual que su autora) para gritar su inconformidad, su desubicación, su desdén. Y ese sentimiento se explica a la perfección uno de los párrafos más hermosos de esta historia: "A veces un grito es abrir el cajón, sacar una verdad hecha pedazos y ponerla encima de la mesa".

El título dá pie para explicar perfectamente que el punk es justamente ser un adolescente, el tener una actitud independiente y amateur, simple, cruda, descuidada, poco controlado, agresivos, ruidoso con compases y tempos rápidos. Así me recuerdo a mí a los dieciséis, como una punk. Así como te recuerdas tú.

Una novela rápida, llena de simbolismos musicales, conflictos adolescentes, rabias y frustraciones internas que produce querer irte de tu casa, pasar el tiempo con tus amigos y escribir en primera persona una carta larguísima a ese alguien especial que por primera vez nos robó el corazón.

Me queda claro que la música está para romper puertas cerradas, para acompañar recuerdos que no deberían de existir y para sobrellevar esos días sin actitud. Como anestesia. Que estamos hechos de preguntas y respuestas, donde lo más difícil se comprende y lo fácil también cabe.

Conforme vas pasando las hojas, también ves pasar tu propia adolescencia, recuerdas esa música que de joven llevabas por dentro, de cómo un disco, una banda o una canción fueron una alternativa más de sacar tu frustración, tu emoción, tu enojo. Respondes a tus propios códigos con un grupo de amigos, de los vínculos afectivos que tienes con una pareja, de una marca específica y sabes que con una sola canción que avientes puedes discutir y hasta ceder.
Que cuando te dedican o dedicas una canción no es necesario preguntar por qué, porque si te lo dijeran llorarías. Así que sólo te dedicas a escucharla, miras tu vida, suspiras y sabes que te quieren cerca o lejos.

Yo, tampoco quiero música "bonita" ni "enlatada", yo sigo buscando mi código, ese que me hace recorrer mi historia con el corazón lleno de bombas. Letras llenas de palabras con un "la" menor para la tristeza y en la "la" mayor para la alegría. Y yo como Martina e Iggy Pop uso la música para hablar alto y claro, no para dar pena.

La música que yo quiero tener se parece mucho a escribir en primera persona una carta como la de Martina, como esto que acabo de terminar con un punto final.

Yo quiero un grito hecho música, de esa que me atraviese.


El rock no se elige.

05 julio 2011




La noticia de la muerte de Abel me la dieron hace dos semanas. No sé por qué no me había acordado hasta hoy que tuve que salir a comprar cigarros al Oxxo de la esquina. Ya sé, hoy me acordé de él porque no hubo nadie que acompañara mis pasos en esa media cuadra.

Abel llegó a mi colonia hace poco más de ocho años buscándose la vida como cualquier persona de provincia lo hace en la capital. Desde las 6 am lo veías perfectamente bañado y listo para apartar lugares, lavar coches y hacer encargos de los vecinos. Al principio todos lo veíamos como un extraño, nos daba desconfianza, pero Abel con esa sonrisa de dientes chuecos y estatura de no más de 1.60 nos hizo confiar en él, nos hizo adoptarlo y quererlo. Gente buena, de corazón noble, trabajador y honesto.

Abel era tan atrevido que cuando me veía pasar en el coche me hacía la señal de alto para meterse por mi ventana y robarme un beso. Sí, lo hizo en más de dos ocasiones y no me quedaba más remedio que reírme a la vez que me sorprendía. Ah, ese Abel tan coscolino que a todas las muchachas de la cuadra nos chuleaba siempre.

Dormía en el garage de un vecino entre semana y los fines se iba a su pueblo, que nunca se me ocurrió preguntarle en dónde quedaba. Abel llevaba mi coche a la verificación, al taller, a cambiarle una llanta, a lavarlo, a cambiarme un fusible, a destaparme una cañería, a cortarme la maleza de mi prado. Abel hacía de todo, para todos. Nunca le escuché decir que no.

Con lluvia, sol, calor agobiante y asfáltico o frío entumecedor, Abel no faltó ni un día a su trabajo inventado por él. Lavar y cuidar coches y hacer favores de vez en cuando. Siempre con su trapo rojo colgando de lado derecho y con una sonrisa de "hola, cómo estás, hace mucho que no te veía, te acompaño por tus cigarros". Y Abel dejaba el coche a medio lavar y me encaminaba a la tienda y me contaba los chismes de la cuadra, que si el vecino de la casa rosa llego borracho y la esposa no lo dejó pasar, que si el de los jugos tiene otra novia, que si la "chamaquita" de el edificio se besa con su novio en el coche. Y siempre me decía:

- ¿Quieres una torta? ¿ya desayunaste? pídesela al guapoben y que me la apunte a mí yo te la disparo.
- No Abel gracias, ya desayuné
- Nicierto, traes cara de que te acabas de levantar


Abel siempre que me veía paseando con mis perros, les gritaba:

- órale muchachos unas carreritas o ¿qué, me tienen miedo?


Literal yo le soltaba a los perros y corrían con él toda la cuadra de ida y de regreso. Al final el Yago le saltaba para lamerle la cara en muestra de agradecimiento y JuanJosé le mordía el pantalón mientras Abel los acariciaba en el lomo como muestra de cariño.

"Cuando no quieras salir nomás me avisas y yo los saco a pasear, no te cobro nada, eso va por mi cuenta".

Un día Abel no regresó más. Lo mataron en su pueblo, líos de tierras. No quiero imaginarme ni cómo ni con qué. Sólo sé que mi cuadra ya está vacía, Abel la dejó así. Ya no hay quien lave los coches, ni los acomode, ni haga trabajos extras para ganarse un dinerito más.
Hoy que fui por mis cigarros sentí la ausencia su ausencia como nunca, mis perros también lo buscan cuando salen y dejan de menar la cola cuando no lo ven con sus tennis listo para correr con ellos, a veces pienso en "le voy a decir a Abel que lo venga a arreg...." y me acuerdo que ya se murió, no no se murió, lo mataron. La ley del monte aún existe.

Abel: solamente te hicieron a un lado de esta pinche vida, pero sé que estás en secreto en todos lados.

Y si repetí tanto su nombre con mis letras, es para acordarme de ese hombre que me dejó con una lección de vida, de trabajo, de generosidad, de caballerosidad, de honestidad, de esfuerzo y de amor. Gracias Abel.

Te dejo aquí los besos que me robaste y los que no, también.

La ley del monte que me quitó a Abel.

12 junio 2011



No se me ocurrió nada mejor en domingo que contarles un cuento, leerles un libro.

La Mecánica del Corazón - Mathias Malzieu

" Primero, no toques las agujas de tu corazón. Segundo, domina tu cólera. Tercero y más importante, no te enamores jamás de los jamases. Si no cumples estas normas, la gran aguja del reloj de tu corazón traspasará tu piel, tus huesos se fracturarán y la mecánica del corazón se estropeará de nuevo"

Primer Capítulo:
Mediafire: http://www.mediafire.com/?eo17nwj1em26jov
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Música: Dyonisos- Le jour le plous froid du monde
Duración: 15 minutos.

Segundo Capítulo
Mediafire: http://www.mediafire.com/?jlhnt081w1hr8ah
Megaupload: http://www.megaupload.com/?d=BT2FUQTM

Música: Dyonisos - Mademoiselle Clé
Diración: 21 minutos

¿Me lees en domingo?

03 junio 2011



Hoy 3 de Junio más que ser un día común y corriente, es un día especial para mis letras.
Éstas que hoy leen aquí desde hace más de cinco años. Lo que comenzó siendo un lugar para venir a exponer mis ideas, pensamientos y sentimientos, se ha convertido en mi lugar especial, el más, si así es correcto llamarlo.

No repetiré la historia de cómo y cuándo empecé a escribir, ésa también ya la escribí.
Las letras ajenas y propias me han acompañado por casi toda mi vida, no sabría cómo estar sin ellas, no sabría qué hacer sin ellas. A veces mis mismas letras pueden matar o dar vida, pero ésta soy yo y es lo que hay y lo que siempre habrá para quien lo quiera y también para el que menos.

Empezar de a poco, empezar de cero, empezar de abajo. Siempre ha habido pasión y amor por ellas, la vida me ha dado la oportunidad de crear mundos eternos, etereos, fantasiosos, amorosos, traicioneros, dolorosos, y todo va en un mismo centro que es el de mi vida con ellas, las letras que se me amontonan y piden salir.

No estudié periodismo, ni letras y no sé cómo hacerlo de la manera políticamente correcta, sólo sé que si hay determinación, amor, pasión y concentración las cosas no se te dan, las cosas las haces tú. Podrás tener diplomas, tres carreras, ser presidente de un corporativo, pero sin amor y pasión no tienes nada, no logras nada, no hay sueños por cumplir y lo más importante no hay sueños que se vean plasmados en una realidad que hoy por lo menos para mí es abrumadora y a la vez me deslumbra por la forma en cómo brilla. Aquí como en toda la vida, lo que cuenta es el talento, del cual sinceramente confiaba en el mío poco menos que todos los demás que están a mi lado.

Interminables ocasiones escuché a muchos pedirme o "aconsejarme" que dejara de hacerlo, que me dedicara a otra cosa que ésto era perdida de tiempo que la música y las letras no me llevarían a ningún lado. Para todos ellos éste es mi artículo, para aquellos que nunca creyeron que un día sucedería. No tengo que demostrarle nada a nadie, sólo a mí, creer y saber que absolutamente todo lo que he querido lo he tenido con eso, con objetivos fijos sin salirme del camino por más piedras que me avienten. Ésto es para ellos también.

Sé que para muchos podrá sonar exagerado este post, pero hoy es el principio de un deseo y un sueño que imaginé desde que era niña. Muchos años de espera, muchos otros de trabajo, muchos otros de frustración (porque el camino de las letras no es fácil) de no dejar nunca de sentarme todos los días a escribir algo.

Parezco novata al emocionarme tanto, pero lo soy, ya que ésto que ya es palpable para alguien que se ha abierto el camino sola, sin ayudas de por medio, me merezco llorar y temblar de la emoción.

Y hoy será la primera oportunidad que tenga para que aquí, en este blog, en estas que son mis letras y de done fui sacada del "anonimato" me pueda aventar un agradecimiento tipo Oscares.

Gracias a Hugo García Michel, director de La Mosca que fue el primero en confiar en mis letras y darme una oportunidad de ser leída afuera de este espacio, él ha sido el gran culpable de que el sueño se empiece a cumplir.

Gracias a Alvaro que me dijo "no confío en nadie más chingona que tú para publicarte"

Itzel, Samantha, Regina, Natalia, Annel, Patricia, Matilde, Sol, Ricardo, Edgar, Angel, María Isabel, Carolina, Miguel, Humberto, Mauricio, Ian, Christian, Gabriel, Gio, Los Casarrubias, Alejandro, Talia, Alaide, Arturo, Arturo (2), Gabriel (2), Alejandro (2), Enrique, Renato, Erika, Alonso. Para ustedes que han estado conmigo en las malas, en las buenas, en las peores y en las mejores, que me han alentado a nunca desconfiar de mis letras, ésto es para ustedes, mis críticos, mis amigos, mis amores, mis apoyos y soportes, los que siempre me dijeron ¡VAS! ¡HAZLO! . Hoy fui y lo hice.

Y también es para todos aquellos que anónima o no anónimamente pasan a leerme, a esos desconocidos del tuiter que pasan a saludar, a comentar, gracias infinitas.

Aquí empecé a escribir y aquí es donde se merece estar esta vida.

Escribir duele, pero hoy ya no es un sueño, mi nombre y mis letras ya las pueden hojear.

Escribo lo que escribo.

Y soy lo que soy.

Del: ¡Vas, hazlo! Al fui y lo hice.

18 mayo 2011



La controversia siempre existirá con grupos como U2 y la seguirá habiendo, mejor acostumbrarse a ello que a ponerse de un lado o del otro, defender u ofender está muy pasado de moda. Si entendiéramos el concepto de "me gusta o no me gusta" las cosas serían muy diferentes. No hay ni habrá música mala.


"Escucha a esta banda" y me entregaron un casete marca Sony que decía " U2 '88" eso quiere decir que fue grabado en ese año y era nada más y nada menos que el Rattle & Hum. Fascinada escuchaba una y otra vez a esta "nueva" banda que me tenía colgada. Corrí al Zorba más cercano y compré, también en casete War, Boy, The Unforgettable Fire y The Joshua Tree. De cuando el título de las canciones venía en español (como lo pueden ver en la fotografía) un "Domingo sangriento domingo" por ejemplo. Crecí con ellos


Sobra decir el amor incondicional que le tengo a la música de U2 por todos los años que me han acompañado, que si hacemos cuentas del 88 para acá ya son veintitrés. Veintitrés años en donde he ido y venido, he hecho y deshecho, donde a veces se pudo y a veces no. Donde me fui y regresé, puse y quité. Donde en todas y cada una de las canciones hay una parte de mí, me gusta llamarle el U2 viejito. Y mentiría si dijera que hoy espero con ansias el nuevo disco, ya no, pero no importa tampoco.


Con boleto en mano para ver el ZooTv Tour que fue el primero que llegó a México al Palacio de los Deportes, con boleto en mano para el Pop Mart Tour en el Autódromo Hermanos Rodriguez, con boleto en mano para el Vertigo Tour en el Estadio Azteca y en el River Plate de Argentina y ahora con boleto en mano para ver el 360 de nuevo en el Azteca. ¿Cómo iba a dejar de ir?



Lo he repetido en infinidad de ocasiones, la música cambia y yo con ella. A mí U2 dejó de darme lo que necesitaba después del Achtung Baby, de ahí en más, los discos que tengo fueron regalos de amigos que sabían mi gusto por ellos y llegaron en cumpleaños o navidades. Hoy entiendo que a muchos ya no nos guste como antes, incluso puedo entender el odio que las nuevas generaciones le tienen, ya no les tocó vivir lo mejor de U2 y no tienen porque gustarles. Es cierto, hoy por hoy ellos ya no hace la música que hacían antes, hoy es un grupo que les ha enseñado a los demás como venderse y vaya que lo han sabido hacer.


Es más U2 tiene la obligación de seguir haciéndolo, de seguir llenando estadios con viejos y nuevos fans y los que se vayan sumando en el camino. Tienen el derecho de traer el mejor espectáculo que veremos por muchos años hasta que alguien (veremos quién) lo iguala o supera. Y olvidémonos de comparaciones irracionales como "¿Apoco es mejor el espectáculo de U2 que el de Pink Floyd? Ni U2 tiene un Dark Side of the Moon, ni Pink Floyd tiene un Achtung Baby. Son diferentes.


Las razones de su odio solo la saben cada uno de ellos que los deteste, pero si algo han sabido hacer es llenar y vender no nada más aquí, en todo el mundo que a final de cuentas a nadie nos desagradaría tener el 5% de lo que Bono tiene en su cuenta de banco y vender y ser considerados una franquicia. ¿Las demás bandas no se venden por amor al arte? ¿Entonces? Pagaría lo que fuera por ver como una banda rechaza abrir una gira de U2 por "amor al arte". Hoy por hoy ellos pueden hacer lo que se le venga en gana, ya pueden, ya llegaron a lo más alto que unos rockeritos o poperitos pueden ser, ya no hay más.


He escuchado mucho que una de las razones "por las que se debe" odiar o rechazar en especial a Bono es por su exagerado y sobre expuesto activismo. Vamos un poco para atrás en la historia, parece que muchos criticamos sin saber, y solo como dato curioso y sin entrar en polémica U2 es una banda que siempre ha tenido canciones de protesta. "Sunday Bloody Sunday" grabada en 1983 habla de la violencia vista y vivida en un movimiento llamado "The Troubles" que fue un perido de conflicto etnico-político en Irlanda del Norte que se extendió hasta Inglaterra. "Pride (In the name of love) la cual fue grabada en 1984 habla de Martin Luther King. Las canciones políticas y de protesta y el activismo de Bono, no es nuevo, no sé por qué causa tanta roncha el día de hoy. Y mi pregunta es ¿qué tiene que ver eso con la música que hacen?. Recordemos la historia, U2 siempre ha sido una banda de protesta a mí no se me hace raro que hoy lo sigan haciendo. Solo recordemos, para entonces poder hablar con firmeza.


Pareciera que para la historia del rock es mejor ser una banda llena de escandalos, peleas entre sus integrantes, separaciones y ser un circo ambulante mediatico lleno de excesos porque la historia indica que así debe de ser una buena banda de rock. U2 nunca ha tenido ni por lejos el comportamiento que un "rockero" debe de tener, su carrera por más de 35 años ha sido intacta, limpia, constante, lineal. Han hecho lo que debían de hacer… música trabajo constante, responsabilidad, amor y cuidado a lo que se hace y se vive de. ¿Necesitamos ver a un Bono con una botella de Jack Daniels en el escenario callendose de borracho, rompiendo una guitarra para considerarlo rockero y que se gane nuestra admiración?. Cada quién.


U2 ya le dio demasiado a la música, si no me creen escuchen completo el disco de Boy, War o Unforgettable Fire, ya es hora de que disfruten experimentando y haciendo lo que quieran, es un retiro adelantado a su vejez, ya cumplieron la cuota de trascendencia, ahora a divertirse con los miles de millones de dólares que ganan por día. ¿No quieren tener una vida así?


No te gusta, no los escuches, te gusta, escúchalos, es así de sencillo. La vida es así, no te la compliques.


Siempre será un placer escuchar One, New Years Day, Pride, Where the Streets Have No Name en vivo. Y si los disfruto cada que los veo es porque han sido y serán sólo míos, ni una sola de sus canciones me recuerda a nadie, solo a mí. Cedo todo menos a U2, ellos son míos y los guardo con cuidado. Puede que alguna vez me atreva a contar mi vida con cada una de las canciones de ellos, puede ser, por lo tanto, esa historia solo me corresponde a mí. Y para hacer este artículo que tuve que ir a la azotea a buscar mis cajas de casetes para encontrar mis tesoritos. Por eso no puedo compartir mi historia pero si mi sentimiento.

Nada es para siempre, todo pasa, lo bueno lo malo y dejar de hablar de U2 también.

Todo pasa U2 y to también.

26 abril 2011


Mi primer Vive Latino fue ése, el primero, el desorganizado, al que pocos fuimos (pocos en comparación a la cantidad de gente que va hoy). Ése donde el TRI cerró, Julieta Venegas aún no se depilaba las cejas, La Castañeda salió a mezclarse con la gente en zancos y disfraces, Julio Revueltas, Danza Invisible, Santa Sabina, Tijuana No, Illya Kuryaki, La Ley y La Maldita son los únicos que recuerdo.

Ahora que lo veo atrás, que suerte la mía haber visto a Rita viva y de pie en el escenario, a Dante Spinneta y Emmanuel antes de que terminaran, a Danza Invisible mientras yo cantaba "sin aliento estoy rodeado de calor, escucha, tengo que respirar". Y ver a la mítica banda El TRI donde sabía que era el único lugar a donde podría verlos sin arriesgar mi físico en un local de Sta. María Tuyecualgo o algo así.

Si conté brevemente mi paso por el primer Vive Latino es sólo para recordarme por qué regresé esta vez. Por cuestiones de trabajo en primera (aunque no lo crean) y para reivindicarme con el rock en español. ¿Por qué perdí el contacto con él? no lo sé, puede que haya sido un poco de decepción (personal, claro está), cuando bandas como Soda Stereo, Caifanes, La Maldita, Kenny y los Eléctricos, Radio Futura, Neon, Santa Sabina, Fobia, Las Víctimas entre tantas otras salieron de escena. Hoy reivindico mi abandono por la música en mi idioma y retomo el amor que le tenía como hace unos cuantos ayeres. Recuerdos, siempre recuerdos.

Después de doce años regresar a ver a bandas como Fobia, Caifanes, Babasónicos, Charly García, La Mala Rodriguez, Enanitos Verdes, me recordó cuando la música te la ganabas, cuando costaba esfuerzo tener un disco entre tus manos y lo apreciabas tanto que lo ponías una y otra vez, te sabías todas las canciones, te las aprendías de memoria. La música era un premio y un lujo que tus papás costeaban, cuando juntabas tus domingos e intercambiabas cassettes con tus amigos. Será por eso, no lo sé, pero es una teoría.

Mi reivindicación empieza ahora con bandas como Enjambre, Los Bunkers, Los Liquits, Los Daniels, Nortec y Bengala que fueron a las únicas bandas que pude ver esta vez. Ellos reafirmaron mi gusto, mi sorpresa, y mi asombro por la música que se hace en mi país, en mi continente, en mi idioma y que ahora con solo un click puedo tenerlos y lo agradezco infinitamente.

El Vive Latino a pesar de los años ha perdurado, ha crecido, ha tomado importancia a nivel mundial, nos guste o no. Primero nos quejamos porque después de Queen se nos cerraron las puertas a los conciertos, después Rod Stewart y Bon Jovi intentaron abrirlas de nuevo sin mucho éxito y México pedía ser tomado en cuenta. Ya somos tomados en cuenta, mucho más de lo esperado ¿entonces qué más necesitamos?

Vivo en el país de la queja constante, si hay festivales porque hay, si no hay, porque no hay ¿quién nos entiende? Ahora podemos seguir hablando de un Vive Latino (que los primeros años nadie creía en el) que puede durarnos muchos más, y que es una plataforma valiosa e importante para toda esa música que hoy es independiente, si no es aquí ¿en dónde más?

No puedo dejar de mencionar a aquellos que sus lamentables y patéticas quejas continuas me aburrieron con ¿por qué si es un festival latino traen a The National, The Pinker Tones, Jane's Addiction y The Chemical Brothers? ¿Otra vez lo repetimos o ya nos quedó claro? Porque hoy, el Festival más significativo de Latinoamerica es escenario importante para este tipo de bandas, que más allá de "hacernos un favor al venir" lo que hacen es darle mucho más relevancia, valor y sustancia a lo que se hace en México por y para la música. ¿Los gringos se quejarán de que bandas como Molotov o Café Tacuva vaya a tocar a USA? ¿Los ingleses se quejarán de que Rodrigo y Gabriela o La Polka Madre se hayan presentado en Glastonbury?. Paremos un poco.

Quiero terminar este artículo y a la vez quisiera hablar de tantas cosas, darles una reseña, pero ¿para qué? hay muchas y mejores que las que yo podría hacer ¿qué les pondría, el set list? ya lo pusimos minuto a minuto en el twitter. Yo prefiero hablarles de la música, de ese por qué más de 70 mil personas nos conmovimos con Caifanes (y de nuevo viene la negatividad de miles con "que hueva la reunión de Caifanes, Saúl ya ni canta, que si hace años eran malos ahora son patéticos" queja, queja, queja). Quiero pensar que todos los que hablan así de una reencuentro tan importante y de una banda que marco un antes y un después dentro de la historia de la música mexicana es porque ninguna de sus canciones los representa dentro de su cronología musical personal. Pero para eso es la música, para tenerla por etapas, por generaciones, por ciclos, por momentos que nosotros hacemos especiales para no olvidar lo que fuimos.

Hoy los que hablan así de Caifanes es porque no tuvieron un viaje en carretera escuchando "vamos a dar una vuelta al cielo para ver lo que es eterno" , no se enamoraron y cantaron "tiempo, detente muchos años", no se pusieron una peda cuando le dedicaron a una chica "voy detrás de ti como nunca nadie andará", nunca lloraron un corazón roto con "hay veces que quisiera ahogarte en un grito" no se quedaron en una fiesta a riesgo de una regañada cantando "y vienes desde allá donde no sale el sol donde no hay calor".

Todos tendrán su momento, hoy a los que aman a Babasónicos en muchos mañanas recordarán su viaje a carretera con "algunas noches soy fácil" y la generación de atrás les dirá patéticos y veremos como defienden sus recuerdos. El rock de ayer con Caifanes se hizo presente, el rock de hoy lo tienen los Babasónicos.

¿Y qué fue todo esto? Una página más en nuestra vida musical, algo más que podamos contar ¿y que no somos si no memoria? Para eso es la música, para marcarnos y no olvidar lo que fuimos y lo que no fuimos también. Es cierto que el mundo después de 12 años ha cambiado, la música también y yo junto con el. ¿Mejor o peor? ninguna de las dos, solo somos diferentes.

Si escribí esto, es con el fin de recordarme que hoy me reivindiqué con la música que se hace en mi país. Con el rock mexicano / latino, a ese que le debo tanto, hoy te lo pago así.

Artículo publicado para Rock In Motion

Yo al rock le pago con letras.

24 abril 2011

(Dedicatoria del Mugrosito a su hoy esposa en su primer libro)


El mugrosito estudió conmigo la primaria. Era el típico que
siempre sacaban de clase por imitar a la miss gorda de español bailando ballet, el que rompía de un zapatazo las lámparas del salón, el que hacía comics en la clase de geografía, el que siempre se reía de todos y de el mismo, al que expulsaron de ocho escuelas. Ese es el mugrosito. Es de esas personas que aunque pasen los años te acuerdas de el diciendo "yo tenía un compañero de escuela....." y el mugrosito vendrá a tu mente.

Creció y decidió ser escritor. Su papá le catafixeó un coche, estudios en la universidad que él quisiera, manutención asegurada por cinco años con tal de que no se dedicara a las letras. El mugrosito vendió hasta su colchón, trabajó en un bar
de mala muerte en el centro como garrotero con tal de sacar ese boleto dorado que lo llevaría a otro continente con la idea de ahorrar en libras esterlinas, regresar y ponerse a escribir.

Un día tomando la orden de dos ingleses mamones con el típico: "guat do iu guan tu drin" uno de ellos lo tomó de la
muñeca y no lo soltó hasta que el mugrosito se subió a un avión con destino a México. Sí, aparte de expulsarlo de ocho escuelas, lo expulsaron de el Reino Unido. No cualquiera.

Regresó a la misma mierda de siempre, a escuchar el reproche de sus papás y los cuantimiles "te lo dije" de su entonces novia, Finlandia.
Regresa a trabajar atrás de una barra que era lo único que sabía hacer, servir cospomolitans,
daikiris, parís de noche, aguantar insultos de borrachos y salvar a señoritas en apuros de algún coscorrón cabaretero cuando había desmadres. Finlandia y él juntando esfuerzos se van a vivir juntos con una cazuela, dos vasos desechables y un colchón. Para poder comprar unas cortinas el mugrosito acepta trabajar en un putero donde el sueldo que tenía como barista se le iba a triplicar trabajando junto a un mural de tangas disecadas donde cada "muchacha" nueva las dejaba colgadas para el recuerdo del lugar.

Finlandia harta de las ausencias físicas y nocturnas de jueves
a domingo y harta de las ausencias presenciales de lunes a miércoles cuando el mugrosito se ponía a escribir y a estudiar, le vacía el departamento llevándose la cazuela, las cortinas nuevas y le deja su vaso desechable pero se lleva el suyo y lo abandona a su suerte. "Consíguete un trabajo de verdad, deja tus tonterías de ponerte a escribir, cómprate un traje, y cuando tengas bien definido lo que quieras hacer me buscas, a ver si sigo estando". A lo que él le respondió: " mi trabajo nocturno me ayuda a pagar mi trabajo diurno, yo voy a escribir, déjame escribir y estar contigo". Finlandia nunca entendió el amor por las letras y dejó que él siguiera escribiendo pero ya sin ella.

Sobra decir que al Mugrosito se le rompió el corazón, que nunca más volvió a buscar a esa mujer pese al dolor que le provocaba ya no tenerla cerca. Siguió con su trabajo de
barista, de su hombro seguía colgado un trapo húmedo y perfeccionaba su técnica en hacer martinis. El Hard Rock de Cancún se volvió famoso por sus martinis hechos a la perfección donde con uno de ellos conquistó a Martha mandandole una nota diciendole: "esto no es un martini, es un flirtini, me gustas". Martha y él se enamoraron pese a las distancias, pese a los dos, pese a el trabajo nocturno, pese al pasado del Mugrosito. "Antes de que te enamores de mí Martha, quiero que sepas que si trabajo como barista es porque así me puedo mantener pegado a las letras, quiero escribir". Martha le dijo "yo voy a trabajar por los dos, siéntate a escribir, yo veo como le hago y nos voy a mantener, escríbeme el libro más bonito que alguien haya escrito y yo me encargo de que no nos falte el café por las mañanas, haz lo tuyo y yo hago lo mío, si eso me toca vivir contigo, lo haré de mil amores y por mil vidas".

El Mugrosito ante tal acto de amor revolucionado se puso a construirle a Martha un mundo lleno de letras, le leía por las noches lo que había escrito en el día, las bolsas de basura
se llenaron de colillas y granos de café, y la casa y la cama se inundaron de amor, también de peleas y desacuerdos pero jamás de reproches.

Le pagó en amor con un premio internacional de novela, un premio internacional de novela Carlos Fuentes y un premio de
novela Rosario Castellanos. El mugrosito le pagó en letras a Martha, esa mujer que lo sostuvo, creyó en él pese a todo, le llevó de comer, lo escuchaba en las madrugadas teclear con fuerza, se sentaba con él los domingos a revisar textos a darle su opinión mientras tomaban el café que ella llevaba a casa. Hoy el mugrosito es editor en jefe de una revista de circulación nacional, tiene una hija hermosa con Martha y cumplió su palabra que tuvo desde niño. Ser escritor.

Hoy, al escritor y a mi amigo en el día del libro le dedico yo unas letras, a él ya su historia llena de puntos, comas, diálogos
internos. A ese amigo que re encontré en el 2009 al que le llamo para llorar cuando no me sale una línea del mío y entonces con amor y paciencia me recuerda por qué escribo y por qué tengo que seguir haciéndolo.


(Dedicatoria del Mugrosito a mí, su amiga, en su tercer libro)

Esta es una historia de tres libros y un gran amor. Ese amor que sostiene todo.

De tres libros y un amor.

04 abril 2011

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