
Hoy, es la mañana, la tarde y la noche más larga que he tenido. Estoy agotada mentalmente. Es 2 de Julio del 2012. Un día después de las elecciones en mi país. México. Un día en que por momentos tuvimos una esperanza de que las cosas cambiaran, de que nosotros cambiáramos. No sucedió. El domingo, alrededor de las 22:00PM sale Peña Nieto a festejar una virtual victoria, terminando su discurso con el Cielito Lindo. "Canta y no llores" Qué ironía. Qué tristeza. Qué desamparo. Cómo lloré.
Nunca me he ido a poner de escudo humano a Cherán, no he caminado las calles de Cd. Juárez, ni siquiera he ido a una marcha. No he hecho muchas cosas que me hubiera gustado y que por desidia, o por indiferencia o por estar ocupada trabajando no las he hecho. Ayer, se me rompió algo, no sé exactamente qué. Las lágrimas no dejaban de salirme, me sentía impotente, me sentía frustrada, me sentía enojada, me sentía por primera vez (puede ser que muy tarde).
Me mandaba mensajes con mis amigos, mensajes de tristeza "¿Viste? ¿Qué vamos a hacer? No paro de llorar" "Aquí estoy, no estás sola, llora". Tan desconsolados que sólo nos quedaban letras para hacernos sentir menos peor unos a otros.
Nunca hablo de política, no soy guerrillera, no soy rojilla, no soy muchas cosas. No voy a convencerte a ti ni a nadie de que pienses igual que yo. Al contrario, entre más diferente seas, mejor, porque así tendremos siempre puntos de vista para poner sobre la mesa y el tema de conversación será exquisito. Nunca me ha faltado un viaje, un coche nuevo, una bolsa y unos zapatos. Por hablar de banalidades. Desde los 17 años trabajo y hasta el día de hoy, no he dejado de hacerlo. Lo hago por amor, a veces me pagaron, a veces no.
Ayer, a la una de la mañana necesitaba consuelo. Necesitaba saber que no estaba sola, que más gente como yo se sentían igual. Era domingo, todos teníamos que despertar temprano para ir a trabajar, justo como siempre lo hemos hecho. Sea un terremoto, sea la muerte de tu madre, de tu hijo, de tu marido, de tu compañero de trabajo, de un día después de las elecciones en tu país, la vida sigue y tienes que seguir parándote temprano, con los ojos hinchados, el corazón cansado de tanto llorar y con esa sensación de abandono y a la vez emputamiento que no se te quita ni incendiando tu casa. Así tenía que despertarme yo y muchos hoy, 2 de Julio.
Supongo que sólo necesitabamos un abrazo.
Ayer, cinco mujeres a la una de la mañana nos sentíamos igual. Quisimos hacer algo, lo que fuera, salir a la calle. No, no con palos ni con machetes y la vista cegada. Con un paquete de cigarros, una bufanda y un trago de whiskey en el estómago. Cinco mujeres solas, dos coches y nos fuimos al monumento a la Revolución, queríamos ver, queríamos pasar, queríamos saber si se estaba gestando algo, si alguien estaba haciendo algo. Ya no quería que me lo contaran, quería estár ahí y verlo con mis propios ojos, quería sentirlo y quería hablar y preguntar.
Madrugada de mucho frío, tomamos Lázaro Cárdenas hasta llegar a Revolución, estacionamos los coches y nos bajamos. Una carpa con un letrero de 132 estaba ahí, alerta, con unas cincuenta personas adentro, con computadoras abiertas, con chamaras, sin café y los ojos llorosos. Gente en el suelo dormida, esperando el amanecer de el 2 de Julio. Uno hablaba francés, otros estaban sentados tratando de hacer algo, sacaron una hoja y empezaron a escribir. Peticiones, supongo, declaraciones, supongo. Reclamos, supongo.
Subimos la rampa que nos llevaba al centro del monumento cuando de pronto, alguien nos cerró el paso. Nos preguntó qué si habíamos ido a revisar algo o a alguien, qué de dónde veníamos y a qué íbamos. Alejandra y yo dejamos de respirar por un segundo. Lo único que se nos salió responder con toda la valentía fue "¿Por qué?". Él reafirmó sus preguntas: "Nada, sólo quiero decirles que es peligroso que las dos anden solas abajo, mejor súbanse, aquí estamos todos." Sí, todos estabamos ahí.
Patrullas cuidando la ciudad, muchas y nosotros a 80 km con los vidrios abajo y fumando, permitiendo que el frío entrara, sin miedo de que nos pasara algo, pero si cuidándonos mutuamente. Por primera vez sentí lo que es ser libre en un país en donde puedes salir a la calle en madrugada post-electoral y saber que no te va a pasar nada. Quiero seguir así. Decidimos regresarnos a las cinco de la mañana, había mucha pasividad, todos estaban esperando resultados. Puedo decir que nadie estaba haciendo pendejadas, ni convocando a una revolución. Todos estábamos esperando. Todos nos estábamos acompañando. Todos lo sabíamos ahí, todas esas doscientas personas que estuvimos ayer en la madrugada paradas bajo el frío y hablando unos con otros. Fuimos a ver si podíamos hacer algo, por esta madrugada no, no había nada que hacer. Mañana quizá, pasado mañana tal vez.
Así como cuando quieres correr a buscar a esa persona que amas y decirle que no se vaya, así salí ayer, a buscar a mi país y decirle que no se fuera, que aquí estaba yo y que lo iba a perseguir hasta donde fuera. Sí, como una exnovia loca, así.
Hoy escribí en el tuiter, que México (el mío propio) se sentía como si fuera un ex novio, ese con el que acabas de terminar y que un día después de el caos lo único que quieres es dormir y no pensar. Y que sí, que todos sabemos que no nos vamos a morir, pero en este momento se siente como si sí. Que es un hueco en el pecho y que no puedes hacer nada. Y que sí, que todos los días nos tenemos que parar, secarnos los ojos y salir a trabajar. Y que esta es mi tristeza y la de muchos (no todos) y que también tengo derecho de sentirla, que mañana veré qué más puedo hacer, pero por hoy sólo quiero estár triste.
Sólo se me ocurrió mandar un mensaje diciendo: "Me voy a salir a la calle, dime que está bien porque es lo único que puedo hacer" y la respuesta que recibí era lo que necesitaba, decía: " Sí está bien, cuídate en la calle. No llores, no nubles la mirada, no distorsiones las imagenes que ves, avísame cuando regreses".
En la mañana, hablando con mi madre, le dije que ayer me había salido a ver mi ciudad. Lloré al contarle que ésta vez mi país me dolía mucho, y sólo me dijo: "Hay momentos en la vida, en que ya te empieza a preocupar, el tuyo es este, tómalo, hazlo tuyo".
Hoy que escribo esto, puedo decir que no pude hacer más, que salir ayer a ver a mi país y recorrer sus calles. Vi gente despierta. Mañana, puedo decirle a Diego que su tía salió a la calle la madrugada del 2 de Julio del 2012 para vivir algo, para encontrar algo. La pasividad me estaba matando. Yo quería un cambio, así como muchos más. No soy una fanática, no soy una pejezombie, no tengo partido, sólo quería ser parte de la historia, así como lo fui hace doce años. Hoy, quería ser parte y vivir para contarlo. Sé que lo soy.
Yo no hablo de complots, no hablo de fraude, la gente votó. Respeto la decisión y haré lo que siempre he hecho: trabajar. Lo dije, y lo repito, sólo estoy triste y es mi derecho. No quiero que me digan que no lo esté, déjenme estar y sólo estén, por hoy, por mañana. La tristeza la sabemos manejar, sólo necesitamos un abrazo. Y como todo, ésto también pasará.
Repito, no he estado de escudo humano en Cherán, no he caminado por las calles de Cd. Juárez, pero ésta madrugada fue mía, ésta madrugada salí a buscar y me encontré a mi país. Y no tuve miedo.
Ya no lloro, estoy alerta y atenta.
Alertas, atentos, como yo, como tú.
I'm not sleeping, I'm wide awake."
La madrugada del 04 de Julio, @glyka que vive en la India pero es mexicana, me hizo llegar este video. Un video por demás conmovedor para todos los que la vemos llorando, y por ende, mucho más para mí, ya que me siento honrada de que mi mensaje llegue hasta donde tenga que llegar y que alguien se tome la molestia de grabarlo y leerlo en voz alta, me hace mucho más dócil. Ecuchar mis palabras en voz de alguien que se identificó con ellas, es simplemente conmovedor. A ti Glyka, GRACIAS por darme esto.
Aquí el video.











