20 mayo 2013







Peter Murphy hizo una excepción en su gira "Mr. Moonlight" para presentarse en la Cd. de México el pasado domingo 18 de Mayo. Un domingo que no podía quedar ni pintado para recibir un poco de oscuridad en medio de tanto brillo. La tarde se venía fría, nublada y el cielo con una tormenta por anunciar. El clima ideal para ver al vampiro, sí, ese que burlandose un poco de su condición, salió en un cameo para la tan odiada zaga de Twilight. 

 En su página oficial, se hacía la aclaración que este show era especial, que no pertenecía a la gira ya antes mencionada. Y vaya que lo fue. Todos sabemos que Murphy se cansó de Bauhaus, que ya no cantaba nada de esa época donde todos éramos unos chiquillos hormonosos en busca de identidad y que varios de nosotros pasamos por ser darks, punks, luego rockeros y terminamos usando unos pinches Converse con Levi s tan parecidos unos a otros. Pocos fueron los que se quedaron ahí, que al día de hoy los ves con gabardinas negras, botas de casquillo que les llegan a las rodillas, maquillaje escueto pero dominante, cabello verde, rosa, y eso sí, la mirada perdida en una tristeza infinita. 

 Una tía que insistía en darnos indicaciones por si temblaba, por si caía una desgracia sobre nosotros, y que hubiera sido una muerte ideal. Murphy con un retraso de 30 minutos debido a la lluvia que no era tanta sino cómo jodía. Y por fin, llegó. 

 Usaré una palabra que no se me había ocurrido para definir un concepto musical, a un hombre que hizo historia y que lo veíamos incrédulos; es el concierto más elegante al que he ido. Las primeras palabras de Muprhy fueron "This is not heavy metal, this is love" y levanto la mano con el dedo índice en lo alto. Así empezó este concierto, con él cantando a capella y con esas letras retorcidas que pocos entienden. Un poeta maldito de la música, a veces tan rebuscado y tan sin sentido que eso es lo que le da la elegancia de la que hablo. 

 Pasamos de sus discos solistas hasta un recorrido por Bauhaus "She s in parties" a todos nos trajo de regreso. La lluvia no dejaba de caer, y nadie se movía de su lugar, no importa, es Murphy. Lástima del sonido, la guitarra era demasiado estridente y lastimaba los oídos, varias veces se le vio dando indicaciones a los ingenieros para que subieran o bajaran, aún así fue lo único que falló, pero a nadie le importó. Regresó tres veces al escenario, lo vimos recostado en el suelo, aventó sus zapatos por el aire y cantó con esa melancolía que sólo los oscuros como él llevan en la sangre. 

 Y sí, a riesgo de escucharme muy forever y mainstream, escuchar los primeros acordes de "Cut s you up" o "Falling with you knive", hizo que me quedara pasmada en un no parpadear para no perderme de nada. Nos podríamos haber ido en ese momento, pero queríamos una más, como siempre, una última que nunca será suficiente. Pedimos a gritos que regresara, lo hizo. Cantó a capella y lo que nunca podríamos superar, los primeros acordes de "Ziggy Stardust" donde se nos paró la piel de puntitas y quería caminar con él a donde me dijera. Después de esos tres minutos y medio, la vida no vuelve a ser la misma. La chica desconocida que estaba a un lado de mí, dejaba correr las lágrimas que le caían por la mejilla. Fue un momento perfecto. Un pedacito de paraíso. 

 Un Murphy elegante en el escenario, con movimientos calculados y precisos para que él se viera coordinado, contacto directo ojo con ojo con el público, manos al cielo, pecho erguido y esa percha de arrogante que lo vuelve encantador. Jarvis Cocker, Mick Jagger, Bret Anderson y Peter Murphy para demostrar que nadie doma un escenario como ellos, y que para eso, sólo basta ser inglés, lo demás lo traen en los genes.

Texto publicado para Sabotage Magazine (web) 20-05-13

Peter Murphy: la elegancia de un vampiro.

02 mayo 2013







“Este mes te toca hablar de Tricky” me avisaron. ¡Órale! Pensé. Me gusta Massive Attack, Portishead, Unkle, pero de ahí a clavarme con el trip-hop tan infernoso como lo que hace Tricky, es otro asunto.

Me gusta hundirme en artistas  y bandas de las cuales no tengo la información archivada en la caja B de mi cerebro. Bueno. ¿por dónde empezamos?, pensé. La dosis de Tricky que tuve que digerir en las últimas dos semanas fue demasiada. No es queja. “Being naive is how you construct new music”. De todo lo que leí acerca de él, fue lo que más se me quedó grabado. Hoy en día, la polinización (por llamarlo de alguna manera que se me acaba de ocurrir) es que cualquier cosa nos gusta, cualquier cosa nos embaraza de sorpresa, o nos facilita la digestión musical. “Mira, ponle éste beat y pega”.  Todo en esta vida lleva fórmulas para que “pegue” para que sea atractivo, para que todos la canten, para que te la programen en todas las estaciones de radio y te hagas millonario con una canción.  No sé si somos más hippies que antes, si es la era de acuario o qué la que nos facilita que todo lo que nos den le hagamos un circo, peguemos una maroma y montemos un teatro con una bandita que acaba de salir y le llenemos un Pepsi Center, ni qué decir cuando le llenamos un Foro Sol.

También, por otro lado, nos gustan esos artistas que van en contra de los convencionalismos dictados por el mundo de la música. Vemos como héroes a aquellos “anarquistas” que se portan mal con la prensa, que rompen una Gibson de cinco mil dólares en el escenario, que sus letras hablan de revoluciones y de estallidos contra el sistema ¿? Somos contradictorios, les llenamos un Foro Sol, pero cantando canciones anárquicas. Algo se nos torció en los genes. Tricky es de esos artistas a los que alabamos por ser diferentes pero a la vez aplaudimos enojados por que su primer disco – Maxinquay- (en honor a su madre) fue nominado al Mercury Prize. ¿Algo se le torció en los genes? No.

Desde sus inicios, Tricky ha hecho justo lo que definió en una línea, ha sido inocente a la hora de construir música. Quiero poner atención en la palabra CONSTRUCCIÓN, que él usa. Al escucharlo te das cuenta del significado y peso que tiene esta definición. Una mezcla de trip-hop, con secuencias del pop más vendible  y barato que se cruza con líneas de rap. Lo que en alemán se conoce como “sprechgesang” (técnica de cantar-hablar) donde la entonación es adecuada pero la articulación de las palabras es rápida y parece que está dando un discurso. Para un mejor entendimiento de esto, tuve que escuchar más de diez veces Evolution Revolution Love donde  la segunda voz, la más profunda,  da una clase de cómo hacer sprechgesang.

¿Será esa manera “inocente” de hacer música lo que ha llevado a Tricky por un viaje de mezclas extrañas disfrutables? Le llamo disfrutable a todo aquello que me produce una sensación de bienestar, de calma, de dominio y de atención. No es música intelectual, no es profunda ni clavada. Como si fuera batidora, toma cosas básicas del pop, con lo complejo del hip-hop , revuelve el universo y sale una canción maravillosa.

Irónicamente su nuevo álbum, que sale este 27 de Mayo se llama False Idols algo que, como muchas otras figuras públicas Adrian Nicholas Matthews Thaws (hasta vi su acta de nacimiento) detesta.  No porque sea una persona de color y en sus canciones rapeé, quiere decir que tiene que posar con cara de matón, como una revista se lo pidió alguna vez. Tal es su manera de tomar las cosas, que nunca imaginó ser conocido más allá de sus colaboraciones con Massive Attack. Le sorprende encontrarse en carteles con su cara cuando camina por la calle. Eso tiene dos lados: o se hace el superado con los medios y es de esos artistas que creen que no merecen tener la fama que han buscado (a nadie le gusta pasar desapercibido, seamos realistas) y es una estrategia de publicidad, o bien, es real y puritano lo que dice. Aunque si no quieres ser famoso, pues entonces dedícate a ser cantinero y poner una granja en Essex y no hagas música. Así que esa cara de sorpresa que pone al verse en un Billboard que se la crea su mamá. El que se sube a un escenario es porque quiere algo a cambio. Inmortalidad, podría ser. Y al hacer una canción y construirla, tu nombre ya está en la lista negra.

Si quieres hacer cosas buenas, no te tomes en serio, estas haciendo música, no una cirugía máxilofacial. Diviértete, mezcla, y cree. Si hubiera una fórmula, creo que sería ésta.

Con tanta exposición de medios, es imposible alcanzar la genialidad de ser un artista underground. Cualquiera te graba en un bar de mala muerte y si eres medianamente bueno, dejas de ser desconocido. Aunque también por malo te das a conocer. Seguramente no estaba preparado para lo que venía. Esa incredulidad con la que habla de su éxito, es lo que en cierta manera, lo mantiene –por decir una palabra académicamente sangrona- puro y fiel a lo que le gusta.  El éxito es lo que arruina un gran disco como lo es Maxinquay, quedarse en el estatus de “música de culto” y ser conocido por sólo unos pocos, también habla de snobismo, de justo, lo contario a lo que se dice más arriba.  ¿No quieres ser famoso? Bueno, vende paletas de piña en un parque.

Apartando todo lo contradictorio que pueda resultar fama vs underground, ahora Tricky  ya no tiene dónde esconderse. Cuando el disco Maxinquay fue clasificado como una “obra de arte” el más sorprendido fue él. Aquí es donde se agradece el hacer música de esa manera tan “naive” , como él lo llama, donde no espera nada de nadie, ni de fans, ni de críticos, ni de revistas. Una de sus intervenciones musicales más criticadas por sus fans undergrounds fue cuando cantó con Beyoncé en el festival de Glastonbury. Él no buscó la fama, la fama lo buscó a él. Supongo que todos crecemos y parte de eso es buscar y esperar cosas diferentes de la vida y cuando lo haces, la vida te lo pide de regreso. ¿Será eso la fama?

Al terminar de escribir este texto, puedo decir que me gustó más de lo que esperaba. Lo que parte en dos el río: o lo consideras un músico extraordinario o inaudible, pero medianero, nunca. Retomo una línea de Zombieland y que es mi mojo: no es el sabor, es la textura lo que hace a Tricky hacer música descontextualizada para gente descontextualizada. Hacer música para ti en lugar de hacer música de lo que esperan de ti ya habla bien de lo que eres y haces.  
Veamos qué demonios nuevos exorciza en su nuevo disco.



Texto para Sabotage Magazine
Edición Impresa
Mayo 2013

Tricky: Él no buscó la fama, la fama lo buscó a él.

30 abril 2013

A veces lo que sueñas lo ves imposible; a veces te basta con sólo soñarlo; a veces no te basta y lo haces. Conozco muchas personas que nunca han tenido un sueño de nada. Van caminando por esa miseria con lo que pueden y con lo que tienen. A muchas de ellas nunca les has escuchado decir “siempre he querido…”. Basta, seamos condescendientes con aquellos que siempre vivirán atados a la tierra. Hablemos de los que un día decidimos despegar y dejar todo o mucho o poco por llegar ahí, como Charlie.

Vida normal, casado, con hijos, un trabajo estable y una idea que incubó por muchos años. Él dice que es un músico frustrado, es zurdo y su mamá nunca dijo a los maestros que debía tocar con la mano izquierda. “Me gustaba Mötley Crue, Judas Priest, Iron Maiden y era el tipo de música que escuchaba. La música siempre ha sido una parte fundamental. Llevaba cuatro años pensando que me debería dedicar a hacer lo que me apasiona. No es que mi trabajo actual no me guste”. En medio de “gustar y apasionar” hay un abismo de diferencia. Todos los que hacemos lo que nos apasiona alguna vez sufrimos de ese vértigo.

“Una de mis frustraciones también fue, que en ese entonces, sólo venía Quiet Riot y Rod Stewart, aunque he creído que hay un nicho muy desatendido para esas bandas llamadas ‘de culto’, que han sido muy descuidadas por los promotores. Siguen con la fórmula de traer lo ya probado, lo que sí vende y no arriesgar mucho. Todo empezó con una idea (no de crisis de la mediana edad) si no con decir: tengo que hacer algo que me apasione. Ya trabajo, ya me va bien en lo que hago pero tiene que haber algo más y así empecé a hablar con mis amigos de traer bandas”.

“Pensé en una idea tipo la de Sound Kick o Bandastic que hacen crowdfounding, pero les faltaba algo. Una idea que estoy desarrollando es que como tú creíste en la banda y en el proyecto, al final, si hay utilidades, se les regresará 15 por ciento a la gente que compró los boletos por adelantado. Es una manera de hacerlos sentir parte de un proyecto, de invitarlos a que sean promotores de alguien. Aunque esa idea la desarrollaremos bien para el próximo evento”.

Así es como cruzan un abismo y escriben a la agencia de Mono. Ilusamente pensaron que no les iban a hacer caso, no eran nadie, no son conocidos, pero tenían las ganas en los ojos. Mono les dice que sí, que sí vienen. Puedo imaginar lo que sintieron al recibir la respuesta. Así somos los que cruzamos abismos. Cerramos los ojos y decimos “pues chingue su madre”. Tras recibir esa respuesta positiva empezaron los preparativos para estos jóvenes empresarios que decidieron cumplir un sueño y lo lograron.

Correos de ida y venida con preguntas, respuestas, buscar lugares, poner dinero, hacer negocios con gente de catering, del hotel, de choferes, camionetas, seguridad y, lo más difícil, vender boletos. “Una de las cosas que aprendí durante mi trabajo fue cuando alguien me dijo: el mejor líder no es el que es experto en todo, es el que sabe acomodar a la gente en el lugar adecuado”. No se hacen los súper héroes, pidieron ayuda a la gente que sabía y confiaron en ellos. Todos apostaron a cumplir un sueño, todos les ayudaron.

“Nos llevó mucho tiempo la negociación, pero fue muy sencillo. Lo único que pidieron fue una noche adicional de hotel, que eso se paga, las comidas y el transporte local para la banda. Han sido muy accesibles, tres habitaciones dobles, alimentación normal. Pidieron smoothies, yougurt, barras de granola, cervezas y ya, todo es muy sencillo con ellos. Investigamos todo, nada fue casualidad. Le trabajamos mucho. Le pedimos a la vida y nos la cumplió. Ahora nos sentimos mucho más comprometidos a que todo salga perfecto. Negociamos con todos, llegamos a acuerdos y siempre supimos qué esperar, por eso todo salió bien. Esto no lo estoy haciendo para hacerme rico, lo estoy haciendo porque me apasiona”.

Explosions in the sky y M83 son sus próximos proyectos. Nada lo va a quitar de aquí ya. Lo hizo una vez y lo va a volver a hacer. También uno se vuelve adicto a la adrenalina que dan lo sueños cumplidos, y entonces vamos por más.

“Siempre he asistido a conciertos. Ahora llevo a mi hijo y cuando le veo la cara sé que tomé el camino correcto”.

Charlie es nuevo en esto, él lo sabe y se asume como tal, siempre ha sido honesto con él mismo y con los demás al hablar de su proyecto, pero, ¿quién no ha sido nuevo en algo?

Todo fluye cuando lo haces con el corazón. Todas las puertas se pueden abrir, si no alcanzas el timbre, siempre habrá un banquito para que te subas y lo hagas sonar. Acuérdate, es tu sueño, sólo tú puedes cumplirlo. Abre los ojos y verás que todo te espera. Empecemos por el principio, empecemos desde abajo, empecemos a construir algo que sólo sea de nosotros.
No importa de qué sueño estemos hablando, si es construir una máquina del tiempo, escribir un libro, abrir tu tienda de mascotas, irte a escalar el Everest. Te presento a Charlie, promotor de Mono, alguien que ya puede tachar de su lista que porque quiso trajo a México a una de sus bandas favoritas .

Y, ¿tú? ¿Ya lo hiciste? A veces lo que sueñas parece imposible, a veces cruzas el abismo y lo haces posible. Y sí, a veces hay más.
Gracias a Charlie (@elfabulosocharl) por esta plática, me gusta estar rodeada de gente que tiene sueños y los cumple.

Texto publicado para Letras Explícitas.

Cuando Mono me cumplió un sueño.

25 enero 2013







“Leer es pensar con un cerebro ajeno en lugar de hacerlo con el propio”
Arthur Schopenhauer 


ás que un acto de vanidad para presumir cuántos libros leí el año pasado, cuando éste termina hago una lista de los títulos con un pequeño resumen. Es un ejercicio de memoria y de una bitácora personal que llevo desde hace muchos años. Lo hago con la finalidad de que si un día llego a perder la memoria, tome estas listas y sepa qué leí.

Juliet, naked: Nick Hornby *****
Imagina que sigues siendo fan de una banda que dejó de existir hace muchos años y eres el freak que sigue escribiendo sobre ellos en una página en Internet. Imagina que tu novia no te baja de pendejo por lo mismo, porque eres un forever. Un día te deja y ella le escribe a él, lo contacta, se hacen novios y tienen un romance. ¡En tu cara! Siempre será un placer leer a mi autor favorito de los últimos cinco años.


Con amor, tu hija: Jorge A. Gudiño ****
Jorge Gudiño ganó con este libro el premio Lipp la Brasserie de Novela en 2011 y lo publica Alfaguara. Confieso que pocas veces compro un libro que haya ganado un premio, no confío en eso, pero esta vez mi intuición me ganó y el título también.
Una historia de incesto entre un padre y una hija, poco fácil de leer porque cada tantas páginas no logras comprender el amor carnal y el deseo que un padre puede tener por su hija. Manejado de una forma fuerte, el sexo, la provocación y el amor se hacen presentes en cada hoja. Al final, terminé enojada con el libro porque el autor logra justificar a la perfección el amor de los personajes y terminé diciendo “¡Claro, con razón se querían besar!”, y me odié un poquito por eso. Excelente lectura para estómagos fuertes e imaginación volátil.


Escritores delincuentes: José Ovejero ****
Relatos varios de diferentes escritores a lo largo de toda la historia de la literatura que por alguna razón u otra fueron encarcelados. Ya sea por embaucadores, ladrones y hasta asesinos, gente que ha estado tras las rejas y desde ahí o a partir de ahí escribieron libros.
Nos encontraremos con sorpresas de grandes nombres de la literatura y el por qué o el cómo llegaron a la cárcel. Relatos verídicos, algunos más cortos que otros. Se recomienda leer un capítulo por día. Y si tienes buena memoria, es un excelente libro para ser un name-dropper e impresionar a tus amigos los intelectuales contándoles estas historias.
 

Tú y yo coincidimos en la noche terrible: varios autores. ****
Este libro es un homenaje a todos aquellos periodistas que están desaparecidos o fueron asesinados bajo diferentes circunstancias. Lolita Bosch y Alejandro Vélez Salas hicieron un gran trabajo al recopilar textos de periodistas y escritores vivos para recordar, a manera de historias personales, a cada una de esas personas que hoy ya no están pero son inmortalizadas en este libro que es un acto de valor y justicia.

Love is a mixtape: Robert Sheffield *****
Sheffield pasó de ser columnista de música de la Rolling Stones USA a novelista. Navegando por la red me encontré este libro que por su título -una vez más- me dejé enganchar. Una novela musical autobiográfica donde Sheffield nos cuenta cómo conoció a su esposa y cómo la perdió cuando ella muere. Todo este tinte amoroso y dramático va bordado por canciones que el autor va nombrando a lo largo del relato. Lo que más me gustó de este libro, es que en cada principio de capítulo se muestra un dibujo con la anteportada de un cassette y en éste una lista de canciones.
Si eres un obsesivo-compulsivo como yo, te darás a la tarea de buscar y escuchar cada una de las canciones que Sheffield nombra y es ahí donde la verdadera historia cobra vida, con la música.
Lamentablemente este libro no tiene traducción, sólo lo puedes encontrar en Amazon en inglés.


Siempre tuyo: Daniel Glattauer ***
Autor de El Viento del Norte (Primera parte) y La Séptima Ola (Segunda parte), ambos con una historia de amor imposible por medio de Internet. Este año el autor austríaco nos escribe una historia de obsesión, de mentiras, de amor, rayando en un thriller psicológico donde deja al personaje principal casi en estado de coma gracias a un psicópata que la enamora. Daniel escribe de manera rápida y sin profundidades de palabras rimbombantes, por lo que hace de sus lecturas algo fácil y rápido de asimilar. Admiro el ritmo que tiene, ya que en cada capítulo siempre pasa algo y no se detiene a contar detalles que salen sobrando. Glattauer es un autor, que a mi absurdo gusto, escribe chick- lit (literatura para mujeres).

Nocturno hindú: Antonio Tabucchi. *****
Uno de los mejores libros que han pasado por mis manos gracias a que ese día se fue la luz y no tuve otra opción que ponerme a leer con una lamparita pitera. Tenía a Tabucchi en mi librero desde hacía un año, lo tomé porque era un libro realmente corto. Empecé y no pude parar, lo terminé esa misma noche, en aproximadamente cuatro horas. Es la historia de un amigo que va en busca del otro que misteriosamente desaparece en la India. Persigue rastros, olfatea pistas que lo llevan a lugares inimaginables y a conocer una parte misteriosa de la vida de su amigo. A lo largo de su recorrido se topa con muchos personajes que si bien no le dan pistas concretas sobre el paradero, si le ayudan a profundizar su búsqueda. En todo el trayecto el narrador está a nada de encontrar al amigo que perdió y que no les voy a decir si lo encuentra o no, pero siempre está a sólo centímetros atrás de él, centímetros. Novela casi detectivesca que no puedes dejar de leer y con un final que terminas diciendo “¡No puede ser!”.

Just kids: Patti Smith. ****
Si te gusta este tipo de lectura entonces no puedes dejar de leer el relato de la reina del punk. Smith nos lleva de la mano por ese Nueva York sesentero donde ser artista y vivir en el hotel Chelsea y no tener qué comer era lo que estaba de moda. Viviendo precariamente, con nada para vivir y un poco de suerte con la gente correcta llegas a este lugar. Es imposible no imaginar el CBGB’s, Central Park. Mapplethorpe, amigo y amante de Smith, forma parte de este libro que ella hace en homenaje al gran amor que se tuvieron. A pesar de que él era gay y ella se casó con otro hombre, siempre se tuvieron un lugar en el corazón del otro. La historia de dos almas gemelas que ni aún la muerte pudo separar.

 

Las ventajas de ser invisible: Stephen Chbosky *
Película del mismo nombre que es -y me parece que seguirá siendo por un tiempo- el grito de guerra de muchos jovencitos, hasta yo que soy veterana me sentí identificada por algunos momentos. La película es tan dulce que del libro esperas mucho más, desafortunadamente se vuelve tedioso, por momentos cansado y redundante. El personaje principal es Charly, el chavito incomprendido y echado a un lado por los populares de la escuela y por su enfermedad psiquiátrica; y que encuentra en Sam y Patrick (hermanastros) a esos amigos que se vuelven parte de tu vida. Me queda claro que Chbosky hizo el guión de su película sacando los momentos más brillantes y explotando las características de los personajes y que es mejor guionista que novelista. El libro es aburrido, cansado. En esta rarísima ocasión la película supera al libro, por mucho.

El amor dura tres años: Frédéric Beigbeder ****
Un francés con una historia de desamor, miseria, soledad y excesos. Límite de vida cuando el autor explica por qué el amor dura sólo tres años. Un matrimonio lleno de amor que después se convierte en una infidelidad llena de cinismo, de desamor y la necesidad de llenar ese vacío que deja el amor después de que se va. Llenarlo con otras mujeres, con una que se convierte en una obsesión para el autor. Dejar descansar el corazón después de leer. Letras fuertes y que en cada parte iras encontrando algo que puedes decir “esto lo viví yo”. Libro corto que te lleva tan rápido del amor al abismo que lo terminas en un día.

El desbarrancadero: Fernando Vallejo ****
Es un libro dedicado a la inminente muerte de un hermano que tiene una enfermedad incurable. Viajar a esa casa de la infancia y reencontrarte con el amor enfermo de una madre a la cual nunca quisiste. Despreciar el lugar en donde creciste, odiar a la gente que te rodea, hacer a un lado el mundo y construir uno pequeño y personal para tu hermano moribundo. Con un narrador hostil vamos viendo como se construye un universo personal e intransferible en la parte trasera de la casa de sus padres, donde ahora vive con su hermano, y que viajo exclusivamente para estar con él los últimos días de su vida. Vallejo llena ese dolor con sarcasmo e ironía, que en momentos de tensión lo único que provocaba en mí eran carcajadas. Lectura dolorosa pero reconfortante.

The art of racing in the rain: Garth Stein *****
Increíble pensar que un perro sea el narrador de esta historia, pero lo es. Stein le da vida, pensamiento y sentimientos a Enzo, un labrador negro. Enzo habla desde los primeros meses de su vida en un granero hasta el tiempo que le toca partir. Recorremos la vida de sus dueños y la complicidad, el amor y la lealtad que tanto los dueños les damos a ellos como ellos a nosotros. Amores imposibles de comparar cuando tu perro es y seguirá siendo el único que te escuche sin juzgarte, amarte sin compararte y estar ahí cuando tu mujer muera. Un libro que te mata de la risa cuando Enzo explica el pensamiento canino hacia el terror que siente por los muñecos de peluche, el odio hacia los pájaros y la euforia cuando Dany, su dueño, lo lleva a las pistas de carreras. El nombre de Enzo se le da por Enzo Ferrari. Una historia que se te queda atorada en la garganta por las lágrimas que te saca, el amor que se te atora y las risas que te provoca Enzo. Un perro que quiere tener un aparato como el de Stephen Hawking para poder transmitirle a sus dueños cuánto los quiere, o cuánto se preocupa por ellos, o simplemente decirles lo que piensa al respecto.
Un libro catalogado como imperdible. No hay traducción al español, esfuérzate y cómpralo en Amazon, vale todo.

Romance del duende que me escribe las novelas: Hernán Rivera Letelier. **
Pasando por la feria del libro en Guadalajara, y aprovechando que el país invitado era Chile, en su stand me encontré con este autor al cual no conocía. Me llamó mucho la atención el título ya que yo tengo una historia con un duende -que tendrá que ser contada en otra ocasión, no aquí- y lo compré. Quizá le puse demasiada expectativa por la emoción que me dio el título y por pensar que contaría una historia similar a la mía. Un poco sí, él también tiene un duende. Dice el autor que a él se le dejó de aparecer su duende el día que por primera vez lloró por sentirse solo, las lágrimas primerizas dejan atrás la niñez y dan paso a la juventud. Sólo tienes una ocasión más para ver a tu duende cuando eres adulto. Creo que mi duende y el del autor ya se nos apareció.

Plegarias nocturnas: Santiago Gamboa. *****
Originalmente este libro no debería pertenecer a esta lista que es de 2012, pero sería una injusticia que dejara pasar un año para hablar de él, es por eso que me atrevo a meterlo como el primero que leí de este año, ya que es una lectura desgarradora en todos los sentidos. Este colombiano sabe envolverte de tal manera que de estar en los barrios de clase media baja en Bogotá, te lleva hasta Bangkok y Japón, pasando por el narcotráfico, el amor, la prostitución, y lo que se hace por encontrar a tu hermana y lo que se hace por salvar a tu hermano. Como dijo el protagonista de nuestra historia: “Esto no es una historia de novela negra, aunque lo parezca, es una historia de amor”. Y lo es, de ese amor de hermanos unidos por la misma miseria y con ganas de irse de este mundo juntos, de nunca regresar a ese lugar que les pudrió el alma. El dolor de una desaparición y de no saber dónde empezar a buscar, de llamar a tu hermana con una plegaria nocturna pidiéndole que se deje ver, de rezarle a tu hermano desde una cama en Irak sabiendo que le tienes que explicar por qué te fuiste y que él fue el motivo. Un libro que te corrompe el corazón.

Estos fueron algunos títulos que leí en este 2012 y que con estrellas los señalo. Algunos de ellos fueron relecturas, como Momo y La historia interminable o De cronopios y de famas y Bestiario, de Cortázar. Esta vez supe que cuando dejas reposar y añejar por varios años libros que alguna vez leíste, te darás cuenta que toman un significado totalmente diferente de cuando lo hiciste por primera vez.

- Novecento – Alessandro Baricco ***
- La muertas – Jorge Ibargüengoitia *****
- Momo – Michael Ende *****
- La historia interminable – Michael Ende *****
- De cronopios y de famas – Julio Cortázar *****
- Bestiario – Julio Cortázar ****



No importa cuántos libros se lean, no importa el número, importa que uno de ellos sea capaz de robarte el corazón. Un buen libro es aquel que llega a tu vida en el momento en que tienes que leerlo, es aquel al que le dedicas tiempo y dejas de hacer cosas y te desvelas con tal de continuar con la historia. Un buen libro es aquel que te salva la vida página tras página. Sí, los libros se parecen mucho al amor.

Los leídos del 2012

03 enero 2013


"Leer es pensar con un cerebro ajeno en lugar de hacerlo con el propio"
Arthur Schopenhauer

Más que un acto de vanidad para "presumir" cuántos libros mis ojos leyeron el año pasado, al finalizar el año hago una listade los títulos con un pequeño resumen. Es, para mí, un ejercicio de memoria y de una bitácora personal que llevo desde hace muchos años.  Lo hago con la finalidad de que, si un día llego a perder la memoria, tome estas listas y sepa qué leí.


2013

- Juliet, Naked: Nick Hornby *****
Imagina que sigues siendo fan de una banda que dejó de existir hace muchos años, y eres el freak que sigue escribiendo sobre ellos en una página en internet. Imagina que tu novia no te baja de pendejo, por lo mismo, porque eres un forever. Un día te deja y ella le escribe a él, lo contacta, se hacen novios y tienen un romance. ¡En tu cara!

Siempre será un placer leer a mi autor favorito de los últimos cinco años.

- Con Amor, tu hija: Jorge A. Gudiño ****

Jorge Gudiño ganó, con este libro, el premio Lipp la Brasserie de Novela en el 2011 y lo publica Alfaguara. He de confesar que pocas veces compro un libro que haya ganado un premio, no confío en ellos, pero esta vez mi intuición me ganó y el título también.
Una historia de incesto entre un padre y una hija, poco fácil de leer, porque cada ciertas páginas no logras comprender el amor carnal y el deseo que un padre puede tener por su hija. Manejado de una forma fuerte, el sexo, la provocación y el amor se hacen presente en cada hoja. Al final, terminé enojada con el libro, porque el autor logra justificar a la perfección el amor de los personajes y terminé diciendo "¡claro, con razón se querían besar! y me odié un poquito por eso. Excelente lectura para estómagos fuertes e imaginación volátil.

- Escritores Delicncuentes - José Ovejero ****

Relatos varios de diferentes escritores a lo largo de toda la historia de la literatura que por alguna razón u otra fueron encarcelados. Ya sea por embaucadores, ladrones y hasta asesinos, gente que ha estado tras las rejas y desde ahí o a partir de ahí escribieron libros.
Nos encontraremos con sorpresas de grandes nombres de la literatura y el por qué o el cómo llegaron a la cárcel. Relatos verídicos, algunos más cortos que otros. Se recomienda leer un capítulo por día. Y si tienes buena memoria, es un excelente libro para ser un name-dropper e impresionar a tus amigos los intelectuales contándoles estas historias.

- Love is a Mixtape - Robert Sheffield *****

Sheffield pasó de ser columnista de música de la Rolling Stones USA a novelista. Navegando por la red me encontré este libro que por su título (una vez más) me dejé enganchar. Una novela musical autobiográfica donde Sheffield nos cuenta cómo conoció a su esposa, y cómo la perdió cuando ella muere, todo este tinte amoroso y dramático va bordado por canciones que el autor va nombrando a lo largo de el relato. Lo que más me gustó de este libro, es que en cada principio de capítulo se muestra un dibujo con la anteportada de un cassette y en este una lista de canciones.
Si eres un obsesivo-compulsivo como yo, te darás a la tarea de buscar y escuchar cada una de las canciones que Sheffield nombra y es ahí donde la verdadera historia cobra vida, con la música.
Lamentablemente este libro no tiene traducción, sólo lo puedes encontrar en Amazon en inglés.

- Siempre Tuyo - Daniel Glattauer ***

Autor de "El Viento del Norte" (Primera parte) y "La Séptima Ola (segunda parte) ambos con una historia de amor imposible posible por medio de internet. Ahora, este año, el autor austríaco nos escribe una historia de obsesión, de mentiras, de amor, rayando en un thriller psicológico donde deja al personaje principal casi en estado de coma gracias a un psicópata que la enamora. Daniel escribe de manera rápida y sin profundidades de palabras rimbombantes, por lo que hace de sus lecturas algo fácil y rápido de asimilar. Admiro el ritmo que tiene ya que en cada capítulo siempre pasa algo y no se detiene a contar detalles que salen sobrando.
Glattauer es un autor, que a mi absurdo gusto, escribe chick- lit (literatura para mujeres).

- Nocturno Hindú - Antonio Tabucci. *****

Uno de los mejores libros que han pasado por mis manos gracias a que ése día se me fue la luz y no tuve otra opción que ponerme a leer con una lamparita pitera. Tenía a Tabucci en mi librero desde hacía un año, lo tomé porque era un libro realmente corto. Empecé y no pude parar, lo terminé esa misma noche, en aproximadamente cuatro horas. Es la historia de un amigo que va en busca del otro que misteriosamente desaparece en la India. Persigue rastros, olfatea pistas que lo llevan a lugares inimaginables, y a conocer una parte misteriosa de la vida de su amigo. A lo largo de su recorrido se topa con muchos personajes que si bien no le dan pistas concretas sobre el paradero, si le ayudan a profundizar su búsqueda. En todo el trayecto el narrador está a nada de encontrar al amigo que perdió y que no les voy a decir si lo encuentra o no, pero siempre está a sólo centímetros atrás de él, centímetros.
Novela casi detectivesca que no puedes dejar de leer y con un final que terminas diciendo ¡No puede ser!

- Just Kids - Patti Smith. ****

Si te gusta este tipo de lectura entonces no puedes dejar de leer el relato de la reina del punk. Smith nos lleva de la mano por ese Nueva York sesentero donde ser artista y vivir en el hotel Chelsea y no tener qué comer era lo que estaba de moda. Viviendo precariamente, con nada para vivir y un poco de suerte con la gente correcta llegas a este lugar. Es imposible no imaginar el CBGB's, Central ParkMapplethorpe, amigo y amante de Smith forma parte de este libro que ella hace en homenaje al gran amor que se tuvieron. A pesar de que él era gay y ella se casó con otro hombre, siempre se tuvieron un lugar en el corazón del otro. La historia de dos almas gemelas que ni aún la muerte pudo separar.

- Las Ventajas de ser invisible - Stephen Chobsky *

Película del mismo nombre que es (y me parece que seguirá siendo por un tiempo) el grito de guerra de muchos jovencitos, hasta yo que soy veterana me sentí identificada por algunos momentos. La película es tan dulce que del libro esperas mucho más, desafortunadamente se vuelve tedioso, por momentos cansado y redundante. El personaje principal es Charly, el chavito incomprendido y echo a un lado por los populares de la escuela y por su enfermedad psiquiatrica y que encuentra en Sam y Patrick (hermanastros) a esos amigos que se vuelven parte de tu vida. Me queda claro que Chobsky hizo el guión de su película sacando los momentos más brillantes y explotando las caracteristicas de los personajes y que es mejor guionista que novelista. El libro es aburrido, cansado. En esta rarísima ocasión, la película supera a las letras. Frédéric Beigbeder

El Amor Dura Tres Años - Frédéric Beigbeder ****

Un frances con una historia de desamor, miseria, soledad y excesos. Límite de vida cuando el autor explica por qué el amor dura sólo tres años. Un matrimonio lleno de amor que después se convierte en una infidelidad llena de cinismo, de desamor y la necesidad de llenar ese vacío que deja el amor después de que se va. Llenarlo con otras mujeres, con una que se convierte en una obsesión para el autor. Dejar descansar el corazón después de leer. Letras fuertes y que en cada parte iras encontrando algo que puedes decir "esto lo viví yo". Libro corto que te lleva tan rápido del amor al abismo que lo terminas en un día.

El Desbarrancadero - Fernando Vallejo

Es un libro dedicado a la inmeninete muerte de un hermano que tiene una enfermedad incurable. Viajar a esa casa de la infancia y reencontrarte con el amor enfermo de una madre a la cual nunca quisiste. Despreciar el lugar en donde creciste, odiar a la gente que te rodea, hacer a un lado el mundo y construír uno pequeño y personal para tu hermano moribundo. Con un narrador hostíl vamos viendo como se construye un universo personal e intransferible en la parte trasera de la casa de tus padres, donde ahora vive con su hermano, que viajo exclusivamente para estar con él los últimos días de su vida. Vallejo llena ese dolor con sarcasmo e ironía, que en momentos de tensión lo único que provocaba en mí eran carcajadas. Lectura dolorosa pero reconfortante.

The Art of Racing in the Rain - Garth Stein *****

Increíble pensar que un perro sea el narrador de esta historia, pero lo es. Stein le da vida, pensamiento y sentimientos a Enzo, el labrador negro de esta historia. Enzo habla desde los primeros meses de su vida en un granero hasta el tiempo que le toca partir. Recorremos la vida de sus dueños y la complicidad, el amor y la lealtad que tanto los dueños le damos a ellos como ellos a nosotros. Amores imposibles de comparar cuando tu perro es y seguirá siendo el único que te escuche sin juzgarte, amarte sin compararte y estár ahí cuando tu mujer muera. Un libro que te lleva de la risa cuando Enzo explica el pensamiento canino hacia el terror que siente por los muñecos de peluche, el odio hacia los pájaros y la euforia cuando Dany, su dueño, lo lleva a las pistas de carreras. El nombre de Enzo se le da por Enzo Ferrari. Una historia que se te queda atorada en la garganta por las lágrimas que te saca, el amor que se te atora y las risas que te provoca Enzo, un perro que quiere tener un aparato como el de Stephen Hawking para poder transmitirle a sus dueños cuánto los quiere, o cuánto se preocupa por ellos, o simplemente decirles lo que piensa al respecto.
Un libro catalogado como imperdible. No hay traducción al español, esfuérzate y cómpralo en Amazon, vale todo.


Romance del Duende que me escribe las novelas - Hernán Rivera Letelier. **

Pasando por la feria del libro en Guadalajara, y aprovechando que el país invitado era Chile, en su estánd me encontré con este autor al cual no conocía. Me llamó mucho la atención el título ya que yo tengo una historia con un duende (que tendrá que ser contada en otra ocasión, no aquí) y lo compré. Quizá le puse demasiada expectativa por la emoción que me dio el título y por pensar que contaría una historia similar a la mía. Un poco sí, él también tiene un duende. Dice el autor que a él se le dejó de aparecer su duende el día que por primera vez lloró por sentirse solo, las lágrimas primerizas dejan atrás la niñez y dan paso a la juventud. Sólo tienes una ocasión más para ver a tu duende cuando eres adulto. Creo que mi duende y el de el autor ya se nos apareció. 

Plegarias Nocturnas - Santiago Gamboa. *****

Este libro, originalmente no debería de pertenecer a esta lista que es del 2012, pero sería una injusticia que dejara pasar un año para hablar de él, es por eso que me atrevo a meterlo como el primero que leí de este año ya que es una lectura desgarradora en todos los sentidos. Este colombiano sabe envolverte de tal manera que de estar en los barrios de clase media baja en Bogotá, te lleva hasta Bangkok y Japón, pasando por el narcotráfico, el amor, la prostitución, y lo que se hace por encontrar a tu hermana y lo que se hace por salvar a tu hermano.  Como dijo el protagonista de nuestra historia "Esto no es una historia de novela negra, aunque lo parezca, es una historia de amor". Y lo es, de ese amor de hermanos unidos por la misma miseria y con ganas de irse de este mundo juntos, de nunca regresar a ese lugar que les pudrió el alma. El dolor de una desaparición y de no saber dónde empezar a buscar, de llamar a tu hermana con una plegaria noctura pidiéndole que se deje ver, de rezarle a tu hermano desde una cama en Irak sabiendo que le tienes que explicar por qué te fuiste y que él fue el motivo. Un libro que te corrompe el corazón.

Estos fueron algunos títulos que leí en este 2012 y que con estrellas los señalo. Algunos de ellos fueron relecturas, como Momo y La Historia Interminable o De Cronopios y de Famas y Bestiario de Cortázar. Esta vez supe que cuando dejas reposar y añejar por varios años libros que alguna vez leíste, te darás cuenta que toman un significado totalmente diferente de cuando tus ojos los leyeron por primera vez.
- Noveccento - Alejandro Baricco ***
- La Muertas - Jorge Ibargüengoita *****
- Momo - Michael Ende *****
- La Historia Interminable - Michael Ende *****
- De Cronopios y de Famas - Julio Cortázar *****
- Bestiario - Julio Cortázar ****

Y leí un libros más que por cuestiones de pudor literario no voy a mencionar. No es porque tenga algo de malo la lectura, pero decirles que tuve que leer "Comer, Reza y Amar"o estas lecturas por que fueron parte de una investigación para otro texto.


Los leídos del 2013

28 diciembre 2012





Como cada año, las mejores listas de discos son aquellas que son las personales y las propias, las que por algún momento nos acompañaron durante el año. Mis mejores discos del 2012 son estos:

1.- Divine Fits: This thing called Divine Fits



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2.-  Dr. John - Locked Down

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3.- Perfume Genious - Put Your back  N2 It


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4.- Imagine Dragons - Night Visions

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5.- David Byrne & St. Vincent - Love This Gigant 

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6.- Chromatics - Kill For Love 

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7.- Bobby Womack - The Bravest Man In The Universe

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8.- Paul Weller - Sonik Kicks 

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9.-  The Maccabees - Given To The Wild

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10.- Grizzly Bear - Shields

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11.- Clinic - Free Reign

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12.- Poliça -  Give You The Ghost

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13.- Jack White - Blunderbuss


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Los mejores 13 discos el 2012.

17 diciembre 2012





Me acuerdo que en mis momentos más adolescentes Madonna era el modelo a seguir para todas aquellas que crecimos con los Quesito Mío, los Windys o el Hornito Mágico Mi Alegría. Escuchábamos a Fine Young Canibals, U2, Jesus and the Mary Chain, Depeche Mode y por ahí a Yuri con “Osito Panda”.

Crecimos y dejamos de jugar con La Comiditas, y ahora las tardes la pasábamos viendo sus videos en MTV, cuando todavía era un canal de videos y no una mofa de programas baratos con adolescentes preñadas o un grupo de idiotas que se dedican a emborracharse y tener sexo entre todos llamado Jersey Shore. Hacíamos la tarea con MTV prendido, qué manera de educarnos fue esa, una de las mejores, supongo.

Todas queríamos ser Madonna, había unas, incluso, que se pintaban el lunar arriba de la comisura de los labios como ella lo usó mucho tiempo. Compramos crinolinas, chamarras de piel, leggins y pulseras hasta el brazo (la moda regresó ¿viste?) y queríamos ser Madonna en Desperately Seeking Susan. Se volvió actriz. Fuimos testigo vivencial de sus libertades sexuales como lo mostraba en su documental En la cama con Madonna, cuando su Blond Ambition Tour empezaba a marcar el camino para esos grandes shows de estadio. Ella ya los hacía.

1993 y el Foro Sol era el Autódromo Rodríguez. Si hoy son precarias las instalaciones, hace veinte años lo eran aún más. Gradas construidas sobre andamios, tablas de madera para sentarte y miles de personas llenamos el recinto, era Madonna. Hubo una segunda en el 2010 y una tercera sólo tres años después y se sigue llenando aunque la exposición mediática no haya sido la misma. Esta última vez mi twitter dejó que se muriera. La gente se muere cuando no hablan de ella. En Twitter la matamos, nadie fue, nadie habló y por un momento pensé que la reina había muerto. Sus boletos estaban hasta con 30% de descuento. La mortalidad nos alcanza en vida, pensé.

Tres veces la he visto: en las primeras dos la gente se vació los bolsillos -porque nunca ha sido barato ver a Madonna-, y mi sorpresa al llegar a esta tercera vez es que también estaba a reventar y mis ganas de salirme también. ¡Pero cómo, si es Madonna! Sí, pero esta vez su show fue el más oscuro, teatral, religioso, formal y serio del cual yo tengo memoria. Sólo en una ocasión dejé de cabecear que fue cuando cantó “Like a prayer”. Sin quedarse atrás sobre tendencias musicales, ahora la versión de “Justify” la remixeó con dub-step. Claro que está a la vanguardia, es la reina.

Que si Britney -que no aguantó el paso y se quedó sin cabello y sin razón a mitad de su carrera- podría suplantar a Madonna; que si ahora Lady Gaga le pisa los talones, pidiendo con vestidos llenos de mal gusto la corona de la reina del pop. Las dos lo han intentado, y Madonna a sus 54 años sigue diciendo: la reina soy yo, la reina no ha muerto.
En el pasado Hard Candy Tour, Madonna mostró su lado perverso al señalar a Britney en las pantallas de su show diciendo “I’m Britney, bitch”. La señora con toda la elegancia del mundo pidió un aplauso para la recién resucitada, lo cual el público presente adoró pensando lo buena persona que era, y una risa salió de mí cuando Madonna dice “No, I’m the bitch”.

En este MDNA tour, al estar cantando “Express yourself” empalmó la letra de su canción con la de Lady Gaga “Born this way” -la cual es un robo directo a la primera-; una vez más, la señora con toda la elegancia del mundo encimó su voz cantando “she’s not me, she’s not me”.
Ahora, en mis momentos ya no adolescentes te puedo decir: sí Madonna, you’re the bitch. No, Madonna, she’s not you. Y cuando finalizó su show pensé: no, la reina no ha muerto.

Texto publicado para Letras Explícitas 

Madonna; la reina no ha muerto,

19 noviembre 2012





Hablar de Robert Plant es hablar de un cuarto de historia musical. Hablar de él es hablar de Led Zeppelin. Con un Auditorio Nacional lleno hasta el tope y con una tropezada impuntualidad inglesa, una voz en off anuncia “And our guest tonight, Mr. Robert Plant”. Un escenario precario, sólo con una fotografía del dios de oro con símbolos psicodélicos tan… él. No necesitaban decirnos que junto a una de las bocinas había incienso, era obvio. Era Plant.

La historia se repite, un nombre estúpidamente famoso impreso en un boleto es garantía de un sold out. Lo hemos visto en incontables ocasiones: el rockero que tuvo sus días de gloria hace tres décadas tocando sus mismos éxitos una y otra vez, como cinta de Möbius, atrapado en notas que le dieron fama e incapacitado para romper con esa maldición. Lo hemos visto muchas veces, el camino de la nostalgia es muy sencillo de caminar. La misma gente que va a esos shows es la misma que fue hace treinta, veinte y diez años. Hubiera sido muy fácil tomar el mood Zeppelinezco y cantar una y otra vez las mismas canciones. Esas que lo hicieron lo que hoy es, y nadie se hubiera quejado y él se hubiera llevado una ovación de pie. Muy fácil ¿no? Robert Plant y The Sensational Space Shifters demostraron ser todo menos eso.

Abriendo con Tin Pan Valley, Another Tribe -de su disco Mighty ReArranger-, Plant y su super grupo sonaron a un folk, country, bluegrass, rock renovado con percusiones e instrumentos africanos que le dan un toque surrealista a cada una de las canciones interpretadas.
Sus épocas de pantalones de cuero y camisas abiertas quedaron muy atrás saliendo al escenario cómodamente con unos jeans y una camisa negra. Sus movimientos corporalmente agresivos sobre el escenario también quedaron atrás, ya no los necesita, sabe que hay que subirse de manera diferente. Plant se paró frente al público varias veces haciendo un movimiento corporal, agachándose y rozando el suelo mientras “aventaba” con sus manos la vibra a todos los que estuvimos ahí, todos le devolvimos el amor al estar todo el tiempo de pie.

Esto no era un Robert Plant “y su banda tocando atrás”, como tantas veces lo hemos visto. The Sensational Space Shifters -como él mismo los ha llamado modestamente- “son una banda que se asemeja a una bestia multi cabezas llena de sorpresas” y así fue.  Cada uno de sus músicos tiene una personalidad muy bien definida. Su banda lo ha ayudado a explorar las raíces del blues, del country y del folk. La admiración que él siente por cada uno de ellos se notaba cuando alguno tenía una parte importante de la canción y Plant se acercaba a guiñarles un ojo, a darles una palmada en el hombro o simplemente se limitaba a verlos y sonreírles. Me atrevo a poner un pensamiento en su cabeza y me lo imagino diciendo “qué chingones músicos tengo, estoy a salvo con ellos”. Nada más alejado de la realidad.

Una versión de Black Dog, Ramble on y de R’n'R renovadas, que nos dieron un beat al corazón nuevo, aire fresco con el toque de nostalgia que todos buscábamos para identificar los momentos. Sí, también los hubo. Era imposible que se fuera sin cantarnos y sin cambiar la versión en un momento impecable como Going to California, donde no sólo demuestra quién es, sino quién sigue siendo al no forzar ni un sólo músculo de la garganta para alcanzar las notas: uno de los mejores vocalistas que el rock ha tenido. No por nada nombrado como “El dios de oro”.

Plant tomó una buena decisión, arriesgada, atrevida y temeraria al quitarse el estigma de quién fue y tomó un camino diferente. Decidió explorar un género distinto sin evitar el sonido agresivo y prominente que le caracterizó hace más de tres décadas atrás. Es cierto, Plant no es el mismo de antes, pero eso no es necesariamente algo malo. Él está por arriba del estereotipo de la ex-estrella de rock and roll que sigue llenando arenas para recordar una y otra vez lo que fue. En este caso, su show es más contemplativo que otra cosa. Llena arenas por lo que hoy es, reinventándose como un músico de bluegrass. En el caso de Plant, las canciones nunca suenan igual, y esa es la clave para revivir el éxito.
Pequeño diccionario de palabras incomprendidas…

Música: es el arte que más se aproxima a la belleza dionisíaca entendida como embriaguez. Uno no puede embriagarse fácilmente con una novela o un cuadro, pero puede embriagarse con la novena de Beethoven, con la sonata de Bartok para dos pianos o con las canciones de los Beatles. La música libera: libera de la soledad, del encierro, del polvo de las bibliotecas, abre en tu cuerpo una puerta por la cual tu alma entra al mundo para hermanarse. (Milan Kundera, La Insoportable levedad del ser).
Y así fue como se nos abrió una puerta por la cual nuestra alma salió a dar un paseo y después de una hora y media regresó satisfecha y con una sonrisa. Hablar de Robert Plant es decir que la música se hizo para gente como él.

Texto publicado para Letras Explícitas Nov-19-2012

Robert Plant, cuando tu peso vale en oro.

16 noviembre 2012


Qué difícil se me hace escoger los mejores momentos de este Corona Capital que, por mucho, se ha llevado de filo ser el mejor de las tres ediciones. Los organizadores agregaron un día más, lo cual quiere decir que muchos nos quedamos partidos a la mitad, tanto corporalmente como de asombro. Este cartel se tiene que superar o al menos igualar el próximo año.

Cada año más gente va a este evento aunque conozca sólo a dos o tres bandas. Muchos se dan el lujo de, en verdad, ir a conocer y escuchar; a otros no les interesa la música, sólo van porque pueden y también está bien, es el evento del año, pocos se quedan fuera. Es el momento ideal de ponerte esa ropa que nunca usas, aquí se vale de todo. Colores en la cara, combinaciones estrafalarias, looks exóticos. Princesas indies o punks o alternativas que no pierden el estilo nunca, a pesar del calor y sudor que amenazaban con exterminar ese maquillaje impecable. Al menor indicio de daño tenían en la mano un espejo. Superhéroes perfectamente peinados que visten su mejor camisa, esa de cuadritos tan famosa, y sus mejores zapatos. También es un desfile de modas, una pasarela de miradas.

Muchas nuevas bandas por escuchar, imposible estar en todos lados. Increíble que sea tanto para tan poco, tener las ganas pero no el tiempo. Decidir con un volado o con el corazón a qué banda sacrificas por otra. La primera edición fue Pixies, la segunda Portishead, y, en esta tercera, Suede y New Order. Nada más.

Sábado de gloria
Largo día el sábado para los que queríamos ver a Brett Anderson y compañía, un sueño hecho música, un deseo que sentimos cuando nos dimos cuenta cómo la piel se iba entumiendo, un antes y después cuando Suede regresó al escenario y cerró con Saturday Night (primera banda en la historia del festival que hace un encore). En el mismo horario, Franz Ferdinand tocaba para las generaciones más jóvenes, aquellas que poco o nada saben que Suede marcó pauta para enseñarle a Oasis o Blur cómo se debía hacer el Brit Pop. De un lado la historia, del otro la novedad.

Qué mejor que un cielo de matices rojos cuando el viento corría para sentarse a escuchar a Iron and Wine. Sí, dije sentarse y escuchar lo creíble que resultan. No hablamos, pusimos atención a lo que esta banda americana nos quiso decir. Después The Kills, con una mujer al frente que no le pide nada a las grandes como Joan Jett. Performance incluido con un set de percusionistas que marcaban el ritmo de todas y cada una de las canciones.

El cierre con The Hives, que, más que una banda, son un show completo. Howlin’ Pelle sabe su trabajo, le pagan por ser uno de los mejores frontman, con un ego que es parte de su personaje. Un cretino adorable que termina haciéndote bailar y exigiéndote más y más conforme el espectáculo avanza. Las señoritas y los señores comprobaron que era “el mejor hombre del rock and roll” y obedecieron cuando a punta de “yo tengo tiempo, ustedes tienen hemorroidos” hizo que todos nos sentáramos para terminar de forma explosiva la última canción “Tic Tic Boom”. “Magnificante”, diría en su mal español, para después gritar “les voy a hacer una cantata”. Así es como la sorpresa, la risa, el baile te llevan a aplaudirles más de tres minutos en los que se quedan pasmados en el escenario, mientras su rock garage de canciones que duran menos de dos minutos te desenfrenan a bailar. Lo mejor de The Hives son los “ninjas” que jalaban los cables, le pasaban su sombrero de copa a Pelle, tocaban el pandero, hacían coros y hasta animaban a la gente a aplaudir.

The Wallflowers y Jacob Dylan más parecido a su padre, desde su forma de interpretar hasta lo bien que su banda suena en vivo. “One headlight” fue lo de menos, esta fue una de las primeras bandas que le ofreció al público, que era poco, música bien hecha.


Domingo de resurrección

Literal tomamos la palabra resurrección después de que algunos fuimos los dos días. Piernas adoloridas, cabeza abotargada por el sol, piel roja, pero con el cuerpo pidiendo más música y el corazón bombeando más sangre cuando era el día de ver a New Order. No cabía una persona más en la explanada al momento en que estos ingleses con esa puntualidad exagerada daban paso a la historia. Gente bailando con lágrimas en los ojos, sin importar si lo hacían bien o mal. Era un momento muy personal, ese que no compartes con nadie, en el que sólo tú sabes qué estás sintiendo al escuchar el “regreso” de Joy Division y la imagen de Curtis en tu cabeza pensando que podría haber estado ahí. Me encontré a un chico que mandó a hacer su playera especial para ese día. No le interesaba ninguna otra banda, llegó a las 6 de la tarde para apartar lugar y estar cerca del escenario. Era imposible respirar dentro de tanta humanidad. La gente se movía a mares, chocábamos unos con otros, produciéndose un calor que pegaba en la piel y la ponía caliente. Rogábamos a las nubes que taparan un poco el sol pero hicieron caso omiso. No importó, entonces The Maccabees estaban en el escenario. Muchos los esperábamos; algunos sólo apartaban lugar para ver a Florence and The Machine que, nos guste o no, su música ha llegado hasta acá para poner en orden a las nuevas generaciones. Sorprendidos, vimos cuando Florence compartió escenario previo con The Maccabees para cantar “Thootpaste Kisses”. Otro premio a los que agradecemos tener música tan bien lograda como la que ellos hacen.

“¿Quiénes son esas?”, me preguntó un chico mientras hablaba por teléfono con alguien. “Tegan and Sara”, respondí. “Que son Teban y no sé qué”, soltó a su interlocutor. Él, como otros, no tenía idea de quiénes eran. Muchos sólo estaba ahí para acompañar a la novia o las amigas, que cantaron “Back in your head” o “Living Room”, canción con la que cerraron cuando caía la tarde. La primera vez de la banda en México mientras la gente inventaba nuevas maneras de hacerse ver formando pirámides de tres. Música de niñas, sí, unas Tegan and Sara que no suenan en radio; que aquí, en México, no han tenido un hit; que pocos las conocen pero que son imperdibles para los que nos gusta la música para “felicear”. Los hombres que nos acompañaban sólo nos vieron brincar y mover la cabeza de lado a lado con una sonrisa chueca. Ellas, nos movíamos; ellos, veían. Así también es la música.

Luego pudimos sentir y ver la mística que My Morning Jacket ofrecía en un escenario ideal con la noche ya encima. Otra banda que no es para bailar, es para disfrutar y experimentar algo nuevo. Músicos impecables con gran sonido que tenían a su público concentrado. El domingo se cerró de manera atropellada al poner a The Black Keys que, sin quitarles mérito, no lograron nada en vivo, pareciera que el escenario les quedó grande y nos quedaron a deber. Ya estábamos ahí, no nos íbamos a ir, pero hubiéramos querido algo espectacular que no sucedió.

The Vaccines, The Raveonettes, Die Antwoord, Slight Bells, Cat Power, Snow Patrol y M. Ward se quedaron en mi lista de los no vistos, pero no puedes tener todo. Cada año me hago más vieja, pero cada año el Capital supera mis expectativas. Cada vez está mejor organizado, más limpio, más rápido, más música, más bandas. Este tipo de festivales también se toman como un ritual a la amistad y al amor con la gente con la que decides ir. Momentos únicos y especiales que se dan sólo en este tipo de eventos, cuando logras juntar a dos o diez amigos con los cuales sabes que quieres pasar el día. Gente que conoce la canción que te emociona y que, cuando te ve llorar al escucharla, te abraza porque entiende el momento. Esa es la magia que da la música.

Basement Jaxx no fue lo que se esperaba y el DJ Set de Shadow aflojó cuando se dedicaron a poner dubstep. Puede que haya sido el agotamiento pero faltó un poco en la carpa Bizco que aparte de todo se escuchaba bastante mal

No importa si fuiste sólo a posar, no importa si sólo fuiste por pertenecer a algún lugar, no importa si sólo fuiste porque pudiste, aunque no conocieras más que a una banda, o fueras a pedir las canciones clásicas; si saliste de ahí con una canción que te voló el corazón o una banda que llamó tus sentidos, entonces valió la pena. Esa es la magia que da la música.

Qué difícil se me hace escoger los mejores momentos de este Corona Capital pero, si tuviera que decidir uno, sería éste, en el que pongo punto final a dos días de historia e histeria que nunca olvidaré por la gente con la que estuve y por la música en vivo que, siempre que necesite, podré revivir en la cabeza y tocar en el corazón.

Corona Capital: Dos días de historia e histeria.

01 noviembre 2012




El mundo de la música y la literatura (y el arte en general) se rodea de ese halo de extrañeza y dudas cuando alguien muere bajo circunstancias “no normales”. Solo pienso en lo aburrido que sería tener una muerte de la cual nadie hablara y nadie preguntara qué pasó o quién me pasó.


Hay que suponer que la muerte uno también la puede elegir. Si así fuera, muchos quisiéramos que ésta fuera espectacular. No es lo mismo que te encuentre el forense tirado en el piso del baño por una sobredosis y el rastro de un corpiño de alguna prostituta, a que te mueras y tu cadáver nunca sea encontrado. Que tu muerte siga siendo un mito, que se hable de ella por muchos años, que sigan sin encontrar tu cuerpo, que se pregunten por qué no dejaste una nota de suicidio. Que tu muerte sea un motivo de dudas y cuestionamientos.
El mundo de la música y la literatura (y el arte en general) se rodea de ese halo de extrañeza y dudas cuando alguien muere bajo circunstancias “no normales”. Solo pienso en lo aburrido que sería tener una muerte de la cual nadie hablara y nadie preguntara qué pasó o quién me pasó.

1969 – Brian Jones (Rolling Stones) En la parte de tierra donde los restos de Jones descansan, un fanático dejó un mensaje donde le prometía que él buscaría la verdad de su muerte. Es cierto, Jones fue encontrado “ahogado” en la piscina de su casa donde hasta el día de hoy se sigue sin saber si fue homicidio o suicidio. Las teorías parecen más un juego de Clue o pelea de vecindad que una certeza.
Que si solo había tres personas, que no, que fue el constructor, que no, que eran más. Jones era asmático y consumía drogas como las Black Bombers, pero quedó descartada a la hora de la autopsia. Su muerte fue “caso cerrado” con un simple “ahogamiento por accidente” y todos los testigos que declararon estaban bajo la influencia de las drogas y el alcohol. Nunca más les pidieron rectificar sus declaraciones. El sospechoso principal fue el constructor Frank Thorogood, el cual nunca fue detenido. Una muerte parecida fue la de Jeff Buckley, que nadaba en un río cuando, sin más, desapareció y su cadáver fue encontrado seis días después sin aparentes rastros de drogas. La única persona que estuvo con él fue su mánager, quien afirmara que por un segundo volteó y no lo vio más.
Qué ganas de irte de este mundo mientras estás en calzoncillos, dijo la muerte.

1984 – Marvin Gaye. Sin saberlo ni planearlo, su muerte fue bastante sencilla (por llamarla de alguna manera poco ortodoxa). No hay drogas, situaciones extrañas ni nada parecido. Nada más parecido al amor de tus padres cuando te dan vida, al de ellos mismos cuando te la puedan quitar. Gaye murió a manos de su padre después de intervenir en una pelea entre él y su madre. La pistola con la que fue mandado a la otra dimensión sería la misma que le regalara a su padre unos años atrás. Uno más fue Dimebag Darrel, guitarrista de Pantera, quien fue asesinado por un fan desquiciado arriba del escenario. Antes de terminar la primera canción, el maniaco subió y a quemarropa disparó frente a miles de personas. Qué ganas de irte de este mundo por un disparo lleno de amor, dijo la muerte.

1977 - Michael Hutchence (INXS) así de peligroso y salvaje como era no se suicidó. O al menos eso es lo que Paula Yates (su viuda) defendió a muerte (valga la redundancia) cuando las teorías de su extraña partida de este mundo empezaron a circular. Se le encontró desnudo, ahorcado y colgado con un cinturón en la perilla de la puerta en una habitación de hotel. La autopsia dio positivo en Prozac. Rumores de prácticas sexuales poco convencionales, como el sadomasoquismo y asfixiofilia, llevaron a la muerte a Hutchence. De esta misma manera David Carradine fue encontrado muerto. Qué ganas de irte de este mundo sintiendo placer, dijo la muerte.

2009 - Charlie Cooper (Telefon Tel Aviv) dejó como nota suicida su último disco “Immolate Yourself”, que castellanizado significa algo así como “sacrifícate a ti mismo”. Tanto su compañero de banda como la prensa nunca confirmaron que así fuera. Tomemos la suposición y la leyenda, que es más bonita que la realidad. Las canciones de ese disco y una última entrevista que ofreció daban pistas de que el tipo no andaba bien de las emociones: “En este disco quisimos adornar nuestras más depresivas y suicidas letras con ritmos más rápidos. Los momentos catastróficos los tratamos de seducir para convertirlos en inspiración”. Dos días después de que el disco salió a la venta, Charlie se suicidó. Muy parecida la muerte de Ian Curtis (vocalista de Joy Divison), que a una semana de empezar su gira por EU se suicida escuchando el disco “The Idiot”, de Iggy Pop. Qué ganas de irte de este mundo cantando, dijo la muerte.

Sobredosis, depresión, locura, accidentes en carretera son el común denominador en el mundo del arte. Pocas veces nos encontramos con muertes tan difíciles de entender porque no llevan una circunstancia lógica y comprensible. Algunos no querían morir y sin embargo lo hicieron bajo las maneras más absurdas.
“Muere el hombre, nace el mito” dicen cuando el arte pierde a uno de sus miembros. Todos se vuelven genios una vez que están del otro lado. Si suponemos que la muerte la podemos elegir, qué ganas de ser espectacular como ellos cuando me muera, no lo dice la muerte, lo digo yo.

Artículo publicado para Milenio. Nov- 01-2012

No lo dice la muerte, lo digo yo.